Cómo hasta la fecha una adolescente

Cómo hasta la fecha durante la adolescencia temprana En los Estados Unidos, es una parte aceptada de la cultura y es una parte natural del proceso de crecer. Muchos adolescentes comienzan formando relaciones con el sexo opuesto en la escuela primarias o secundaria años. Fecha con un grupo Liga en un gr Cómo hasta la fecha como un individuo adolescente Entrando en el mundo de las citas durante sus años de adolescencia puede ser estresante, para mujeres y hombres por igual. Muchos chicos adolescentes están seguros acerca de cómo hacer para tomar una chica en una cita, dónde ir o qué hacer. Instrucci La adolescente puertorriqueña Madison Reyes está a punto de convertirse en una estrella de Netflix; y sí, está asustada ... Hasta qué fecha estará dando el gobierno los $300 extras en el ... Es normal que las niñas a la lucha durante sus años de adolescencia de averiguar la manera En este sentido, la definición más acertada que encontramos hasta la fecha es la propuesta por el profesor de psicología Norman Garmerzy, que define la resiliencia como la capacidad para recuperarse y mantener una conducta adaptativa después del abandono o un evento estresante. En definitiva, la resiliencia es la capacidad de recuperarse tras los momentos difíciles, y adaptarse a las ... Cuando eres un adolescente que a menudo se sienten solos, como nadie lo entiende hasta encontrar una novia. Tener una novia como un adolescente es..

La niña con derecho que robó mis dibujos y la madre con derechos que la defendió. ProRevenge

2020.06.05 11:02 ZonaZeroDg La niña con derecho que robó mis dibujos y la madre con derechos que la defendió. ProRevenge

Seamos sinceros. Nunca pensé que en realidad existiesen personas de este tipo en la vida real, pero mi percepción cambió tras un encuentro con una pareja de madre e hija. Ésto sucedió hace un dos años, pero, al contrario que la mayoría, que dice no recordar bien lo sucedido, yo lo hago con todo lujo de detalles. Como contexto mencionaré que, en aquel entonces, yo era un adolescente (no voy a especificar la edad) y un dibujante promedio. Mis dibujos no eran nada del otro mundo y, a pesar de que tenía cuentas en Amino, Facebook, Twitter, DeviantArt, Pinterest e Instagram, no tenía más de 20 seguidores en cada una... y la mayoría eran los mismos en otras redes. Además, en aquel entonces estaba comenzando a padecer ataques de histeria y ansiedad bastante importantes, que empezaron como simples arrebatos y que se han ido acrecentando hasta día de hoy. Sí, no parece que jamás vaya a tener mucho éxito como artista. ¡Ahora sólo tengo 40 seguidores!... pero ese no es el caso, si no el caso que menciono en el título.

ᴇʟᴇɴᴄᴏ

Yo - Zerø, un dibujante adolescente inmaduro con problemas de estrés.
CD - Chica con derecho de un año menos que yo en cuanto a edad y ladrona de arte. La llamaremos Sara.
MD - Madre con derecho, una mujer de mediana edad que consiente a sus hijos. La llamaremos, obviamente, Karen.
Am - Un amigo a distancia mío que fue de importancia vital en todo este asunto. Se llamará William.

ʜɪꜱᴛᴏʀɪᴀ

La de Instagram siempre fue mi cuenta favorita de todas las que tuve. Era la más querida por mis seguidores y donde subía la mayor parte de mis dibujos, donde me empleaba a fondo para hacerlos lo más atractivos posible. Incluso llegué a estudiarme teorías como la del color o la de las formas, para así, hacer que sean únicos, originales, intuitivos o divertidos. O eso intentaba. Sin duda, me los trabajaba. Les ponía la máxima atención al detalle que se pudiera pedir a un muchacho que, por un problema de la vista sin diagnosticar a día de hoy, ve los colores con una intensidad y saturación por encima de la realidad. En aquel entonces, ponía mi empeño en crecer haciendo lo que más me gustaba. Hasta aquí todo bien.
Un día caluroso de verano, estaba sentado en un sillón de mi salón viendo críticas a dibujantes en YouTube y Amino hasta que me topé con una dirigida a un sujeto que se hacía llamar unicorndraws666, una supuesta dibujante de Instagram con más de 500 seguidores que, según decían, era muy talentosa. En ese momento, fascinado, decidí seguir leyendo para averiguar más. Menos mal que lo hice. Al llegar al final mostraban algunas de sus publicaciones y, lo que vi en ellas, me horrorizó por completo. ¡Eran mis dibujos, uno seguido de otro! No me lo podía creer. ¡Incluso había cubierto mi firma con una marca de agua suya! Mi sorpresa, combinada con mi ira y tensión por mi descubrimiento me hizo sufrir un ataque de ansiedad y, lamentablemente, estaba sólo en casa.
Pasaron unos días y aquella persona no dejaba de robar mis diseños y publicarlos, subiendo y subiendo su número de seguidores."Mi personaje Yoru!!!" "Un dibujito de Harper!!!" Títulos apropiándose de mis personajes no se hacían esperar y yo sólo podía resignarme, o eso creía. Un día, un amigo mío de Amino, William, encontró aquella cuenta y se enfadó tanto como yo. ¿Por qué? Porque él me había visto dibujando por videollamada muchas veces y sabía que unicorndraws666 había tomado mis dibujos. Él me avisó inmediatamente, y al saber que yo también conocía de la situación, empezó a trazar un plan maléfico y muy bueno, para cerrar la cuenta del ratero. Ésta es la conversación que tuvimos.
Am: Zerø, he tenido una idea de cómo tumbar la cuenta del ladrón.
Yo: ¿Cómo? Tiene más seguidores que yo y puede mandarlos a por mí.
Am: No te preocupes. Podemos publicar un dibujo con una firma bien clarita junto a él.
Yo: Las tapa con una marca de agua.
Am: Esa es la gracia. Puede tapar la firma, pero en la ropa puedes poner otras tantas como si fuera una marca de moda, además de fechas camufladas. Las firmas no podrán ser tapadas porque cubriría mucho del dibujo y la gente sospecharía, y si no las tapa, servirá de prueba de que roba. Sube muchos dibujos así y observa. Si los resube, la denuncias a Instagram, diciendo que te robó los dibujos. Después, irás a hablar con unicorn y le dirás que lo reportaste. Se enfadará y te dirá que no tienes pruebas, pero los dibujos serán las pruebas en sí. Una vez hagas esto, toma capturas de insultos que te escriba y cosas así y vuelve a denunciar, pero esta vez los mensajes y, si los intenta borrar, puedes enviar la captura junto con un mensaje de "tengo todo guardado" y reportar esos. Podrán ver la conversación completa y unicorn no podrá evitarlo.
Un plan brillante, ¿verdad? Nada más leerlo, lo ejecuté a la perfección. Los dibujos con firmas ocultas, las denuncias... y los mensajes se sucedieron. Tras 5 días de que publicara mis dibujos sin darse cuenta de que estaban firmados aún, llegó el momento de escribirle. Le dije lo que William me fue dictando y funcionó. Me fue insultando y, entre las palabrotas que soltaba, se le escapó que er, en realidad, una chica cerca de mi edad. Fue algo como. "¿En serio le vas a hacer esto a una chica de (inserte edad)?". Tomé las capturas y afirmé con seguridad, pero entonces, la situación se volvió rara. Dejó de ajustarse a las suposiciones de William cuando dijo: "Por favor, no me denuncies. ¿No puedo hacer nada para compensarlo?" seguido de una foto de ella mostrando gran parte de sus pechos mientras tiraba de su escote ya de por si muy pronunciado. Entonces recordé... ¿en Instagram no están prohibidos los desnudos? Eso es más grave incluso que el robo aquí. Le respondí con un "¿A qué te refieres?" y, como pensaba, me mandó sus nudes. Me reí malvadamente mientras reportaba sus fotos y borraba mi mensaje anterior.
A la semana siguiente me desperté y, nada más hacerlo, busqué su cuenta. La cuenta había sido eliminada. ¡Bien!
Y pensarás que esto había terminado. Te equivocas. Recuerda que estamos en la sección de padres con derechos y que en el elenco había una madre. Al entrar en mis Directs, encontré un mensaje de una cuenta de una mujer adulta de unos 40 años. Éste es el chat.
MD: Disculpa.
Yo: ¿Si?
MD: Mi hija me ha dicho que has eliminado su cuenta donde tenía publicados sus dibujos.
Yo: ¿Qué?
Entonces me di cuenta de lo que se avecinaba. Era la madre de unicorn y estaba enfadada conmigo por lo sucedido.
MD: Sí, la borraste. Mi hija ha trabajado mucho para ganar sus seguidores y tú has robado sus dibujos y la has denunciado.
Yo: Primero que nada, señora, yo no he robado nada. Resulta que fue su hija quien publicó mis dibujos y dijo que eran suyos, no al revés. Segundo, aunque le hayan borrado la cuenta y no te guste eso, debes hablar con los administradores de la red social, no conmigo.
MD: ¡Tú has robado los dibujos de mi Sara! Exijo que le des tu cuenta.
Yo: Ni lo sueñes señora. Dígale a su hija la ladrona que se despida de Instagram por un tiempo y que si quiere robar, que se asegure de hacerlo bien. Ha publicado mi arte con las firmas ahí mismo.
MD: ¡Mientes! Eres un maldito bastardo, un inútil y un mierda. Tu familia no te ama, sucia basura. ¡Te voy a matar!
Sip, creo que se lo imaginan, pero Karen me hizo sufrir otro ataque de ansiedad e histeria. Inmediatamente llamé a William y él me dijo que le diera mi contraseña. Él contestaría por mí. Lo hice.
Am: Señora, usted va a ser demandada por acoso, amenazas y acusaciones falsas a un menor de edad. Ahora su cuenta será borrada. He tomado capturas de sus insultos. Espero que su hija y usted disfruten de pasar tiempo juntas, porque en las redes sociales no podrán estar.
MD: ¿Cuántos años tienes? Seguro que eres mayor de edad, mentiroso.
Am: Le aseguro que no es así, y aunque lo fuera, ¿qué vas a hacer?
MD: Llamaré a la policía por ladrón.
Am: Buena suerte con eso. Vivo en España, y por lo que veo en sus publicaciones, usted en Ecuador. No creo que la policía llegue pronto.
MD: ¡Mentiras! ¿Dónde vives?
Am: Apartamentos Goya, Calle General Pardiñas, Madrid, España.
Sí, obviamente es una dirección falsa. No somos tan tontos coma para dar una dirección real por Internet. Ahí terminó la conversación, pues no volvieron a molestar. Ambas cuentas han sido ya eliminadas y yo sigo dibujando. Lamentablemente, en uno de los ataques, borré muchos (casi todos) los dibujos, pero sigo con mi cuenta. Y digo cuenta porque ya sólo uso Insta. Sí, son solo 40 seguidores, muy pocos en comparación con la cantidad que ganó Sara con mis diseños, pero no puedo esperar más. No se me da bien eso de crecer. Igualmente, espero que hayáis disfrutado de la historia y me disculpo por que sea tan larga. Un saludo.
Pdt: Espero que me digáis que pensáis. Es mi primera vez en Reddit y no sé qué tal lo hice.
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2020.02.21 11:16 alforo_ El materialismo nos está haciendo cada vez más miserables

Empaques, envolturas, contenedores, hasta lo que llevan por dentro resulta mera superficie, como nosotros. Todo termina en la basura igual. ¿Es ese nuestro destino?
En estas fechas puede resultar inevitable enfrentarse a las exigencias consumistas que nos impone la mercadotecnia y que hemos adoptado con singular pasividad.
En una época en la que se pregonan los valores morales y espirituales que deberían unirnos se practican las dinámicas que terminan por enfrentarnos y aislarnos: competencia, atropello, pretensión, envidia.
Comprar no nos hará más felices, al contrario, perseguir un estilo de vida basado en la ilusión del bienestar del consumo sólo nos aleja de la plenitud que creemos estar pagando. Las cosas que acumulamos pesan sobre nosotros, las cosas que compramos para impresionar a otros y agradarnos más sólo nos vuelven miserables. Comprar como estilo de vida es burdo. Compro luego existo: confundimos nuestra autoestima con los ceros en la cuenta del banco.
Mientras más cosas tengo más cosas me faltan, y así interminablemente. No importa nuestra clase social ni el poder adquisitivo que tengamos, nunca será suficiente, nunca se tendrá suficiente. Se trata de un oscuro vacío que crece en nuestro interior y lo devora todo.
Alardear sobre nuestros pequeños o grandes gastos, sobre los lujos que podemos tener (aunque sea de vez en cuando), sólo manifiesta una profunda falta de amor propio y hacia los demás. Porque presumir objetos es darse importancia a partir de algo externo a nosotros con el fin de llamar la atención de otros, provocar envidia y admiración de propios y extraños sin generar un puente o un vínculo con ellos, al contrario, termina por aislarnos aún más.
“La cultura de la modernidad líquida ya no tiene un pueblo que ilustrar y ennoblecer, sino clientes que seducir.”
–Zygmunt Bauman
Luchamos por el amor y el aprecio de los demás: una interminable competencia por demostrar(nos) que somos valiosos a través de cosas. Basta echar un vistazo a las redes sociales para reconocer que hay algo saliéndose de control en nuestra forma de relacionarnos con el mundo. Para muestra bastan los cientos y cientos de perfiles de adolescentes y jóvenes que se jactan del dinero de sus padres, posan junto a autos de lujo, presumen viajes, muestran bolsas atiborradas de parafernalia opulenta.
Deténgase a ver las comisuras de su boca, vea una tras otra sus fotos, revíselas bien, interprete sus posturas, mire su semblante, observe su mirada, encuentre la pegajosa tristeza clavada al fondo de sus ojos.
Relojes, viajes, ropa cara, gadgets ridículos, libros que nunca se leerán, instrumentos que no se han de tocar, animales que luego serán abandonados, paseos en yate, turismo chatarra: todo cabe en el carro del súper si se trata de satisfacer los impulsos que se nos inculcaron desde chicos. Sin importar cuáles son tus intereses o aficiones el mercado está dispuesto a satisfacer tus necesidades. ¿Cómo te quieres mostrar ante los demás? ¿Qué quieres proyectar? Ser para parecer, parecer para ser.
Ofertas, descuentos, rebajas sobre rebajas. Lo más devaluado hoy en día son aquellas cosas que no tienen precio, todo lo que nos es regalado de forma natural y que, por ello, damos por sentado, despreciamos, desperdiciamos. Nuestro entorno, la comunicación interior y con otros, el afecto, la ternura, el cariño, el amor son apenas palabras, un pálido forro para envolver regalos.
Para la mayoría estas aspiraciones son sólo eso, los gastos corrientes no permiten seguir el paso a los grandes derrochadores de bienestar material; si acaso, los más tristes se limitarán a simular ser acaudalados mientras persiguen mes con mes apenas lo necesario.
Si siente que exagero o que hablo desde el idealismo, pongámonos científicos. Un estudio psicológico aplicado a varios voluntarios demostró que las personas que tienen una visión materialista de la existencia no sólo son más solitarias, indiferentes, egoístas, sino menos empáticas y agradecidas.
Los investigadores tomaron como muestra a un grupo variado de personas de 18 años a los que preguntaron sobre sus valores, su visión del mundo y aquello que era importante para ellos; luego, 12 años después, retomaron las entrevistas. Su sentido de autonomía, de pertenencia, su bienestar y el propósito que dan a su vida fue demolido con cada tarjetazo.
Incluso, psicológicamente hablando, eran más propensos a sufrir desórdenes. Al contrario, mientras más se alejaban de una visión utilitaria y materialista del mundo, todo lo mencionado aumentaba y eran más felices.
Otro estudio más observó la vida social de Islandia luego del colapso de su economía. Algunas personas intentaron recuperar el tiempo perdido y se enfocaron en la ostentación y las pertenencias, otras redujeron la importancia que daban al dinero para centrarse en su vida social y familiar. Se encontró una correlación similar al primer estudio: el primer grupo era infeliz, el segundo logró mayor bienestar.
Un tercer estudio mostró a un grupo de voluntarios imágenes de artículos lujosos y mensajes que se referían a ellos como consumidores antes que como ciudadanos o personas. Todos mostraron un aumento en las aspiraciones materiales así como rasgos de depresión y ansiedad. Se volvieron más competitivos y egoístas, se redujo su sentido de la responsabilidad social y eran menos propensos a unirse a causas sociales.
Los investigadores concluyeron que estar expuestos a esta clase de mensajes puede disparar estos efectos de manera temporal.
Un cuarto estudio investigó durante seis años a 2 mil 500 personas. Se encontró una correlación entre el materialsmo y la soledad. Mientras más materialistas se volvían crecía su tendencia a aislarse; mientras más aislados estaban, resultaba más fácil que se volvieran materialistas. Nos atamos a las cosas cuando abandonamos nuestras relaciones.
Enfermedades mentales, relaciones rotas y deudas impagables es el rastro que deja el capitalismo a su paso. Para funcionar nos aísla, para sobrevivir lo consume todo. Los consumidores terminan consumidos.
Como ya anticipaba López Aranguren, “Buscamos la felicidad en los bienes externos, en las riquezas, y el consumismo es la forma actual del bien máximo. Pero la figura del consumidor satisfecho es ilusoria: el consumidor nunca está satisfecho, es insaciable y, por tanto, no feliz. Podemos buscar la felicidad en el triunfo, en la fama, en los honores. Pero ¿no es todo eso sino pura vanidad, en definitiva nada o casi nada?”
https://culturainquieta.com/es/inspiring/item/16090-el-materialismo-nos-esta-haciendo-cada-vez-mas-miserables.html
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2020.02.08 09:14 Zowrer Mi tío le quiere quitar a mi madre el terreno donde vivimos.

Tecali de Herrera – Puebla
Agárrense porque aquí contaré prácticamente una novela tipo cien años de soledad. Considero que es necesario para entender cómo llegamos a la situación actual. Así que para no perder de vista el objetivo, primero doy un resumen del estado de las cosas en febrero de 2020, con nombres ficticios como dictan las sagradas escrituras.
Mi tío Scar, está tratando de quitarle un terreno a mi madre Valeria, ellos son primos hermanos. Scar cuenta con una escritura de 1975 a nombre de su difunto padre, dada de alta en el registro público de la propiedad en 1997, y está en proceso de inventarios y avalúos para el juicio sucesorio intestamentario. Valeria cuenta con una escritura de 2001 a su nombre por compra venta con su también difunto padre, dada de alta en el registro público de la propiedad en 2001 y la posesión del terreno, posesión familiar desde 1975.
Así que, evidentemente existe duplicidad de documentos. El instinto primario de los abogados los lleva a decir: “Primero en tiempo, primero en derecho”, pero esta historia tiene muchos matices que complican la situación.
Lo que yo entiendo es que para resolver este conflicto no existe otra vía que un juicio. Donde alguien completamente ajeno a nuestros problemas y viscerales sentimientos, decida que es lo “legalmente correcto”. Entonces acudo a ustedes con la mayor humildad, para compartirles mi problema y si pueden me guíen en la mejor manera de ayudar a mi madre. Es una mujer de más de 50 años y este terreno no sólo es todo su patrimonio, también tiene la responsabilidad moral de legarlo a sus sobrinos por deseos de su padre.
Explicado lo anterior, procedo a contar todo desde el punto que yo considero que es el inicio. Tenemos que remontarnos a 1970 a un lugar que para los sucesos ocurridos, podemos llamar el Viejo Oeste.
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Don Adán y doña Eva tenían 12 hijos, de los cuales solo 3 eran varones, Daniel el mayor, Mateo el de en medio y Pablo el menor. Los tres hermanos se encontraban en una cantina después de un arduo día de trabajo. Por algún motivo que ya nadie recuerda, un sujeto comenzó una discusión con Mateo y desenfundó su pistola amagando con dispararle. Pablo, al ver que su hermano estaba en peligro, también sacó su arma y disparó al desconocido antes de que hiriera a su hermano.
Desgraciadamente el disparo de Pablo fue mortal, y en el Viejo Oeste, los sucesos de esta naturaleza no se arreglaban con palabras, abogados ni jueces. Los tres hermanos sabían que la familia del difunto vendría por ellos para vengarlo. Lo que daría inicio a una rivalidad y masacre entre familias. Prefirieron el exilio y abandonaron el Viejo Oeste llevando consigo a sus esposas, sus hijos, su madre y su padre.
Por otra parte, en un lugar cercano a Tecali un señor llamado Adrián repartía una propiedad de aproximadamente 4 hectáreas a sus hijos Marcos, Sergio, Nicolás y Carlos. Para fines prácticos, imaginemos que la propiedad es cuadrada y dividió una hectárea para cada hijo, en el sentido de las manecillas del reloj. Al Noroeste la sección A para Marcos, al Noreste la sección B para Sergio, al Sureste la sección C para Nicolás y al Suroeste la sección D para Carlos.
Como los hijos de Adrián valoraban más el dinero que un pedazo de tierra, pronto comenzaron a vender lo que su padre les había legado, a pesar de que el terreno aún estaba escriturado a nombre de Adrián. El primero en vender fue Sergio, que le dio la sección B a un conocido llamado Fabrizio.
A finales de 1970 Pablo llegó a Tecali, para refugiarse con su amigo Fabrizio, este le permitió establecerse en un terreno que había adquirido recientemente. A Pablo le gustó mucho el lugar, le parecía que podía iniciar una nueva vida ahí. Aunque era un terreno de siembra, con entusiasmo construyó un refugio con palos y costales junto al sembradío, donde se asentó con su esposa Laura y sus hijos. Ya que Pablo había vendido todo lo que poseía en el Viejo Oeste, con la suma que llevaba encima hizo un trato verbal para hacerse con el terreno de Fabrizio, a pesar de que no poseía escrituras.
Tras unos meses en su nuevo ambiente, Pablo invitó a su hermano Daniel a unirsele, el pueblo era tranquilo y había un tal Marcos vendiendo un terreno junto al suyo.
A mediados de 1971 Daniel adquiere la sección A, mediante un contrato verbal con Marcos. Construye una cabaña y lleva a vivir ahí a sus hijos y a Jimena, su esposa. Decididos a iniciar otra vez, se dispusieron a labrar la tierra, sembrando y cosechando se forjaron una nueva vida.
Casi un año después Adán y Eva, son invitados a vivir con su hijo Daniel, ya eran adultos mayores y necesitaban de cuidados y compañía, así que se mudan a Tecali. El lugar les agrada y están felices de poder convivir con sus hijos. Después de un tiempo establecidos con Daniel, Adán quiere algo propio y se anima a comprar la sección D mediante un contrato verbal con Carlos.
En 1973, a más de un año de estar sembrando en la sección D, Eva se encontraba derramando un árbol en el lindero entre las secciones C y D, lo que provoca una discusión con la esposa de Nicolás, pues el árbol se consideraba parte de la sección C, la discusión llega a los golpes y Nicolás se ve forzado a negociar con Adán y Eva para calmar a su mujer. El acuerdo al que llegan es que Eva compre la sección C, de nuevo mediante un contrato verbal.
Mientras todos estos eventos ocurrían, mi abuelo Mateo seguía exiliado en otro lugar muy muy lejano. Pero en 1974, Adán y Eva le piden que se reúna con ellos y sus hermanos en Tecali, para tener a la familia junta (Con las hijas de Adán y Eva no se podía porque estaban casadas y era decisión de sus maridos :v ).
Mateo se anima y se muda a la casa de su hermano Pablo, pero como bien dice el refrán: “El muerto y el arrimado a los tres días apestan”. Sólo que en este caso no fueron tres días, fue casi un año el que la familia de Mateo estuvo en la casa de Pablo, con los típicos roces y discusiones que la vida familiar conlleva, con la tensión creciente cada día.
Hasta que llegó la gota que derramó el vaso. Mientras los niños jugaban con cohetes en el patio, un accidente ocurrió, se incendió el almiar de Pablo (un almiar es una construcción similar a una cabaña, hecha de pastura para el ganado, generalmente zacate de la cosecha de maíz).
Como la tensión en la casa era grande, Pablo culpó inmediatamente a la esposa de Mateo, pues al estar ella en la cocina, supuso que fue quien le dio los cerillos a los niños. Con esto en mente, le pidió a Mateo el pago del almiar que, tengamos en mente, era el fruto de un año de cosecha y simbolizaba un año de alimento para el ganado, probablemente incluso había suficiente para vender a terceros.
Mateo no aceptó el reclamo, no estaba dispuesto a pagar tanto por un accidente en el que no estaban involucrados sólo sus hijos. Discute con Pablo y sin poder llegar a un acuerdo prefiere salirse de la casa. Pero sin un lugar propio al cual ir, pide permiso a Eva, para construir una casa en la sección C y mudarse ahí, su madre se lo permite y tras unos meses de trabajo, en 1975, finalmente la familia de Mateo se establece en la sección C.
Ese mismo año, Daniel hace el esfuerzo de escriturar su terreno, cosa que también quería hacer Adán; pero Adán ya se sentía viejo, era analfabeta y estaba viviendo en la casa de Daniel, por lo que hacen un acuerdo. Deciden escriturar las secciones A y D a nombre de Daniel, como un sólo terreno, ahorrándose los gastos de dos escrituras y segregando una sola sección del terreno de Adrián.
Es aquí donde nace el problema, Adán es propietario de la sección D, Daniel es propietario de la sección A, pero la escritura tramitada dice que Daniel es propietario de las secciones A y D.
Ya en 1976, Eva decide dejarle como herencia la sección C a su nieta Valeria, hija de Mateo. Esto porque es la única nieta que está por completo al cuidado de Eva. Pero Mateo se rehúsa a aceptar el obsequio y paga a su madre por la sección C, con la promesa de que él se lo heredará a Valeria. Con este pago Mateo se asume como dueño de su casa y toda la sección, a pesar de que el terreno está escriturado a nombre de Adrián.
Desde 1975, Mateo estuvo trabajando para su padre en la sección D y sembrando en conjunto la sección C, pues desde que construyó su casa ya tenía pensado comprarle toda la sección a su madre. Sin embargo, una vez cumplida la meta de comprar la sección C, Mateo se aventuró a más y negoció con su padre la compra de la sección D. Pero surgió un problema, Adán veía esa propiedad como un seguro para su vejez (lo que le quedaba), no quería vender.
Casi un año insistió Mateo, hasta que finalmente en 1977, llegó a un acuerdo con su padre. Adán le vendía la propiedad, pero Mateo debía dar la mitad de su cosecha a su padre cada año hasta el día de su muerte, además no sería dueño absoluto hasta que Adán falleciera, es decir, no podía escriturar. Mateo aceptó el trato, pagó por el terreno a su padre y año tras año abonaba su cuota de cosecha.
Eso ya de por sí era una complicación, pero las cosas empeoraron cuando en 1978, Pablo decidió escriturar su terreno. Pero con la deuda del almiar en mente, arregló las cosas de tal manera que las medidas y colindancias de su escritura abarcaban las secciones B y C, pues la sección que Eva le vendió a Mateo seguía escriturada a nombre de Adrián. Eva ignoró esta situación hasta su muerte en 1980.
En el transcurso de 1983, dos sucesos terribles golpean a Daniel. Fallecen dos personas muy importantes para él, su esposa Jimena y su hijo Gabriel por lo que queda desolado, deprimido y sin rumbo.
Al ver que su hermano se encuentra perdido, Mateo le anima a rehacer su vida con una nueva esposa, sabía de una antigua novia que también había enviudado y le parecía que podían hacer buena pareja. Es así como a finales de 1984 Daniel se casa con Elizabeth pese al descontento de sus hijos.
Este hecho provoca que los hijos de Daniel se distancien de él, ya todos eran mayores, tenían sus familias y sus casas, por lo que dejan a su padre sólo en la sección A, con su nueva mujer, sus hijastros y a cargo del viejo Adán.
En 1985, Daniel se da cuenta de que la sección C estaba escriturada por Pablo y como hermano mayor decide intervenir. Sabía que por el trato con Adán, Mateo no podía escriturar aún, así que lleva a sus dos hermanos y a un par de amigos ante un juez y todos firman un documento donde se establece que Daniel cede la sección D y Pablo cede la sección C, ambos en favor de su hermano Mateo; además las cláusulas del escrito estipulan que firmarán la escritura de Mateo cuando éste la tramite.
Este documento trajo un poco de tranquilidad a Daniel y al viejo Adán que ya se encontraba disminuido por los problemas propios de su edad. Aunque sabía que dadas las circunstancias, estaba dejando un legado de problemas. En el otoño de 1987, Adán dejó este mundo, no sin antes hablar con su nieto más cercano, Benjamín (Hijo mayor de Daniel), para pedirle que respetaran las cosas, que respetaran su voluntad y le dieran a Mateo lo que le correspondía, que no se pelearan… :v algo sabía el viejo Adán.
Daniel continuó con su vida, tuvo dos hijos con Elizabeth, Piero y Leonor. Año con año cobraba el dinero del predial a Mateo que tras la muerte de su padre se encontraba sin recursos para escriturar. Todo transcurrió con relativa tranquilidad y sin mayores modificaciones, hasta que en 1997 Gabriel II, hijo del difunto Gabriel, le pide a su abuelo que le deje escriturar la casa que les dejó su padre, casa que se encontraba en la sección A.
Esta acción provoca que las escrituras de Daniel se inscriban en el registro público de la propiedad, es decir, incluyendo las secciones A y D. Para poder asentar la segregación de la casa de Gabriel II. Movimiento que traería problemas a futuro para la familia de Mateo.
El primero de Noviembre de 1999, en plena celebración del día de Muertos, fallece Daniel, dejando una serie de voluntades y dando inicio al Juego de Tronos. Según los deseos de Daniel, escritos en una libreta de su puño y letra. Dejaba a Renata y Camila, dos de sus hijas con Jimena, un lote para cada una en la sección A; debido a que eran las únicas a las que no les había dado herencia en vida. Para sus hijastros, Ulises y Orfeo, dejaba dos lotes en la sección A; que ya les había vendido y en los que ya habían construido sus casas. Para Piero y Leonor, dejaba el resto de la sección A.
Tras la muerte de Daniel, su hijo Scar da inicio al juicio sucesorio intestamentario, desobedeciendo por completo la voluntad de su padre. Aprovechándose de que Elizabeth era analfabeta, de que sus hermanastros habían construido sin escrituras y de que sus medios hermanos eran adolescentes, los amedrenta. Les vuelve a vender las casas de Ulises y Orfeo (dinero con el que pagaría los gastos del juicio sucesorio), saca a Elizabeth del juicio sucesorio porque sólo se casó con Daniel por la iglesia y omite a Piero y Leonor. Además de poner sus ojos en la sección D.
Debido a que eran Adán y Daniel quienes frenaron las intenciones de venganza de Pablo, al fallecer ambos. Pablo le pide a su hermano la suma de $40 000, a cambio de firmar su escritura, advirtiendo que de no pagar, sacaría a Mateo y su familia de la sección C. Mateo se niega, alegando que ya pagó por esa sección a su madre y era el legítimo dueño. A lo que Pablo responde talando varios árboles de la sección C.
Al verse acorralado y sin saber nada de leyes, Mateo recurre a su amigo Nicolás, antiguo dueño de la sección C y quien vendiera directamente a Eva. Nicolás a su vez lo lleva con su abogado de confianza, con quien analizan la situación. Para estas fechas, Mateo había traspapelado el documento donde Pablo y Daniel le cedían las secciones C y D, no tenía idea de dónde se encontraba y además ni siquiera recordaba la fecha en la que hicieron el documento.
Con la certeza de que el documento existía en algún lugar y con la presión de Pablo, el abogado aconseja concretar una escritura mediante un contrato de compra venta, con Mateo como dueño vendiendo a alguien de confianza y SIMULANDO que fue hace tiempo, para complicar las intenciones de Pablo desde un punto de vista legal. Y Mateo, recordando la promesa que le hizo a su madre, pide que el abogado redacte el contrato de compra venta a nombre de Valeria, SIMULANDO que dicho contrato se hizo en 1980 (pero Mateo sólo tenía un documento firmado por sus hermanos en 1985). También le hace prometer a Valeria que se quedaría sólo con la sección C y que repartiría la sección D entre sus hermanos Aquiles y Hércules, que en ese momento ya se habían ido de casa y se encontraban en polos opuestos del planeta.
Pero esto significaría que Mateo le vendió el terreno a Valeria cuando ella era menor de edad. Por lo que el abogado redacta el contrato de tal manera que Mateo se asume como dueño de las secciones C y D, acreditandolo con un documento (que en el momento no poseía y era del año 1985 =S ) y vende ambas secciones a Nicolás EN REPRESENTACIÓN Y PARA Valeria en 1980. Con dicho contrato, Mateo protocoliza la escritura a nombre de Valeria en 2001 y la inscribe en el registro público de la propiedad.
Por estas fechas todo se complica para Valeria, no sólo estaban las intenciones de Pablo y Scar de hacerse con el patrimonio familiar. Siendo una madre soltera luchona a cargo de su hijo (YO), sus padres, dos hermanas pequeñas y de la casa en la sección C. El mundo se le viene encima cuando su hijo enferma de una hernia y necesita una operación, una de sus hermanas enferma de esquizofrenia y necesita ser internada y medicada, su madre sufre un accidente y pierde la movilidad de brazos y cuello, y Mateo se pierde en el alcoholismo.
Por otra parte, el juicio sucesorio de Daniel avanza y se crea una asociación intestamentaria integrada por los hijos de de Daniel y Jimena, con Benjamín como albacea por acuerdo de la mayoría. En 2002, Scar decide amedrentar a Valeria, sabiendo que Benjamín tenía título de albacea y que el juicio estaba en curso. Scar le dice a Valeria que Daniel era dueño de la sección D y que si no pagaba el precio del terreno se lo quitarían (ignoraba que Valeria ya tenía una escritura).
Ante las amenazas, Valeria decide acudir con su escritura a la notaría pública donde se realizó y pedir asesoría. Los abogados le dicen que su escritura es correcta y ante la falta de dinero para negociar con Pablo y Scar, Valeria opta por quedarse con su escritura y esperar lo que venga. Poco después, Elizabeth le facilita a Valeria la copia del documento firmado por los tres hermanos, pues cada uno tenía su copia y Daniel dejó la suya guardada entre sus papeles.
En el verano de 2002, los hijos de Pablo ante ponen a la familia y respetando los deseos de Adan y Eva, hacen entrar en razón a su padre y le piden acudir a una reunión de la familia de Mateo con la familia de Pablo, donde harían las paces. En esa reunión, celebran un acto simbólico donde escriben en una libreta un acuerdo donde Pablo cede la sección C a Valeria y todos los presentes firman dicho papel. Esto para mantener en paz a Pablo, pues sus hijos sabían que Valeria ya poseía una escritura y sólo buscaban la reconciliación entre los hermanos. Al parecer el acto simbólico funcionó, pues Pablo no volvió a pelear por la sección C.
Mientras tanto, la asociación intestamentaria de Daniel progresó. Con el dinero de Ulises y Orfeo, Scar paga todos los gastos del juicio. Valiéndose de la ignorancia de Renata y Camila, les hace firmar un documento donde se explica que ellas son las herederas de la sección A, pero en las letras chiquitas dice que le ceden todo al albacea para que disponga de esa propiedad.
Como Scar paga por los gastos legales, toma las decisiones a pesar de que Benjamín es el albacea. Así que en 2003 hace que Benjamín firme las escrituras de Ulises y Orfeo. Y como Piero y Leonor pagaron a Scar por la casa de Daniel (dinero que usaría para posteriores escrituras), Benjamín también firmó una escritura para Piero.
Dado que aún restaba casi media hectárea de la sección A, se suponía que debía repartirse entre Renata y Camila, pero Scar decide dividir esa parte en 3 lotes. En 2005 escritura el primer lote a nombre de su hijo y hace que Benjamín firme un contrato de compra venta cediendo ese lote, después le da $3000 a su hermana Renata, pues ese lote debía ser para ella, añade la promesa de que le daría otro lote en la sección D.
El segundo lote lo escrituró a nombre de una sobrina, hace que Benjamín vuelva a firmar un contrato de compra venta donde cede el lote y le da otros $3000 a su hermana Camila ya que ese lote era para ella, añade la misma promesa de darle un lote en la sección D.
Finalmente, le vende el tercer lote a un hijo de Benjamín y éste se lo escritura directamente a su hijo.
Scar, al ver que la mayoría de sus hermanos y sobre todo Benjamín, no querían pelear con su tío Mateo por la sección D, prefiere esperar a que el tiempo siga su curso y Mateo muera.
En 2006 la esposa de Mateo muere tras años de enfermedad y él opta por no regresar a la sobriedad, comienza a ir a la cantina con más regularidad cada vez, hasta llegar a unas tres o cuatro veces por día.
En 2009 un accidente se lleva a Pablo. De los tres hermanos ya sólo queda Mateo, completamente entregado al alcoholismo.
Un trágico día de 2013, Mateo regresa de la cantina a su casa en la sección C, no había nadie, todos estaban fuera, decide encender un cigarro y se queda dormido, el cigarro inicia un incendio y Mateo sufre quemaduras de tercer grado. Los vecinos ven la humareda y acuden a ayudar, logran apagar el incendio y llaman a una ambulancia, pero tras un mes en el hospital, Mateo fallece.
Valeria le pide a sus hermanos Aquiles y Hércules que hagan sus escrituras, pero dados los sucesos de los últimos años, no tenían dinero, además de que uno vivía en el polo norte y otro en el polo sur, no podían permitirse viajar para escriturar.
El tiempo sigue corriendo y en 2016 un accidente automovilístico le arranca la vida a Aquiles, dejando dos hijos menores de edad. Ante este suceso Valeria convoca a una reunión con todos sus hermanos y llegan a un acuerdo, vender la sección D por lotes y dar el dinero recaudado de manera equitativa a los hijos de Aquiles y Hércules.
Para este momento, las secciones C y D pasaron de ser terrenos de siembra en 1975 a ser lotes urbanos con todos los servicios en 2017. Sin embargo, los compradores no llegaban.
Scar se entera de las intenciones de vender la sección D y decide actuar, reabre el juicio sucesorio alegando que aún queda terreno por repartir y comienza a esparcir el rumor de que “ya había ganado el juicio” que le quitaría la sección D a Valeria. Amigos y familiares comienzan a llegar constantemente a la casa de Valeria, para decirle lo que Scar estaba pregonando.
En 2018, la familia de Mateo ignoraba por completo la situación en la que se encontraba Scar y la forma en que procedería. Así que yo comienzo a informarme y a buscar asesoría legal, me empapo de la historia familiar, lo que me permite redactar lo presente. Averiguo de los tratos, de los documentos, de los registros públicos, de las fechas, de los motivos, cada situación me lleva a historias cada vez más enredadas. Pero todo apunta a que los documentos de Valeria son válidos y no sabemos con lo que cuenta Scar.
Supongo entonces, leyendo entre opiniones de abogados, que la forma de resolverlo es un juicio, pero dado que Valeria tiene la posesión del terreno, asumo que es Scar quien debe demandar a Valeria.
En 2019, Scar, confiado porque sus inventarios y avalúos están por procesarse y creyendo que Valeria tenía únicamente un contrato privado, decide llamarla a la notaría donde está llevando su proceso. Para ponerle un ultimátum: o paga por el terreno o se lo quita. Sin embargo, al presentarle la escritura de Valeria, mostrar el sello del registro público de la propiedad, verificar la validez con su propia notaria y además presentar el documento donde Daniel cedía la sección D a Mateo, Scar recula y decide negociar. Pide 50% de la sección D a cambio de que Benjamín asiente en el registro público de la propiedad que ya no queda parte restante del terreno de Daniel, que fue vendida a Valeria.
50% me parece algo excesivo, es entonces cuando intervengo para comenzar a negociar, le ofrezco NADA, le dije: “Tios Scar, ese terreno nunca fue de tu padre, el bisabuelo Adán lo compro y luego se lo vendió a mi abuelo Mateo, además tenemos los documentos en regla. Cada año se le pagó el predial de las secciones C y D a Daniel mientras estuvo vivo, cada año se le dio la mitad de la cosecha al bisabuelo Adán mientras estuvo vivo. Hemos pagado la obra de agua potable, la de drenaje y la de pavimento. Hemos pagado los servicios de agua, electricidad y el predial desde hace décadas, no le debemos nada a nadie. Mejor evitemos problemas, firmen en favor de mi madre, den de baja la sección D en su registro público de la propiedad y nosotros cubrimos los gastos de papeleo. Si no lo hacen, hablaré con Piero y Leonor, para que anulen su juicio sucesorio y tengan que reiniciar todo lo que ya repartieron...”
Scar se negó a seguir negociando, se negó a dejar que Benjamín firmase, y dijo que él estaba luchando por lo que le correspondía a su hermanas Renata y Camila, ya que no les había tocado nada de la herencia de su padre. Dijo también que si Valeria no aceptaba ceder el 50% de la sección D, prefería que las cosas siguieran como estaban, que nosotros seríamos los de los problemas a futuro.
Sabemos que sigue con sus inventarios y avalúos. Por lo que Hércules acudió a un abogado, que de momento ha recomendado triquiñuelas. Nos ha pedido que Valeria me firme un pagaré de una suma bastante alta, para que yo la demande y embargue el terreno. Esto para evitar que Scar lo embargue primero. Yo me haría con la propiedad y procedería a venderla para finalmente darle el dinero a mis primos.
Pero esto último ya se me hace muy rebuscado, no se que opinen ustedes. Si es que leyeron hasta acá (:v). Por cierto, gracias si lo hicieron. Y gracias a quien se anime a responder.
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2019.04.29 07:26 artate [RANT] Cine Argentino de la "Década Ganada"

Hoy vino mi hermano a casa y después de jugar al SEGA dijimos "vamos a ver una peliii". Una romántica! Una comedia! Decantamos por una comedia romántica. Como en Netflix no había una mierda resolvimos entonces ver una por CINE.AR Play. Vamos Argentina!! La idea original era ver Mamá se fue de Vacaciones, pero como no estaba entre las opciones de comedia de esa plataforma tuve la desafortunada idea de elegir para ver AGUAS VERDES, básicamente porque el protagonista en vez de Ravenna era Lampone. Veamos de qué trata el film según Cine.Ar Play:
AGUAS VERDES 2009 89min Drama-Comedia
Aguas Verdes es el nombre del balneario al que Juan y su familia se dirigen de vacaciones. De camino conocen a Roberto, un motoquero algo exótico que despertara la inquietud en Laura, la hija mayor. Poco a poco la presencia de Roberto pondrá en jaque a toda la familia. PUNTUACIÓN: 2,8.
Al ver esa valoración dijimos "bueeeno, si está Lampone vemos qué onda y si es mala la sacamos". La película no solo que es MALÍSIMA sino que es perturbadora, inquietante, incómoda. Una mierda. Y no quiero que se me malinterprete en este sentido: Durante toda la película vamos a ver como este Roberto, de unos treinta y pico de años, anda atrás de la hija de Lampone (qué tiene ella…16? 17 años?), bah no solo eso, sino que la acosa, la manosea, lo cual enoja a Lampone, a la piba le encanta y a la madre de ella le chupa un huevo. Cierto es tambien que la chica andaba atrás de cualquier musculoso o gordo que apareciera pero bueno. A todo esto, Lampone, NO HACE NADA al respecto durante toda la película, salvo al final y me cago en el spoiler luego de que este Roberto se chamuye a la mujer de Lampone, manosee a la hija de Lampone, haga que el hijo menor de Lampone (un nene que se ve está medio desequilibrado porque durante todo el film jugueteó con un pescado, se paseó desnudo por los médanos o agarró un forro usado que estaba tirado por ahí) se toquetee con su hermana y, ah sí, obvio -porque sino no sería cine argentino- este Roberto le convidara porro a la mamá y a la chica para predisponerlas, y todo esto durante una misma escena frente a un fogón. El pibito zafó de la fumeta. Cuestión que Lampone va, lo mata al Roberto este y la película termina con unos primeros planos de unos buitres sobrevolando sobre el pescado con el que jugaba el nene. FIN. Termina la película a lo que nos quedamos con cara de WTF y asquiados, lo cual es el motivo principal de este post en realidad:
¿Qué acaso no fueron esos los valores morales, éticos, culturales y sociales que el kirchnerismo nos inculcó durante los 12 años de su gobierno?!
Quiero decir, no estoy en contra de que cualquier enfermo de mierda que estudie una carrera de cine decida volcar toda su depravación en un film pero…por ejemplo…a Tarantino lo financiaba DIRECTAMENTE VÍA SUBSIDIOS el Estado norteamericano? Los invito a repasar brevemente quiénes financiaron y produjeron, en esta ocasión, el film Aguas Verdes:
Primero antes que nada la mismísima Marca-País Argentina
Sí. Justamente la que durante el gobierno de Macri cambió su imagen, esta película es auspiciada por aquel primer diseño que fuera lanzado por Nestor Kirchner durante el 2006. Por aquel entonces el gobierno K decía lo siguiente:
La estrategia de Marca País es una política de Estado, interdisciplinaria y multisectorial, que busca posicionar a la Argentina ante el mundo para aumentar y diversificar el turismo, las exportaciones y las inversiones, pero también generar una imagen positiva de todas sus actividades, habitantes e idiosincrasia.
¿Qué turismo se puede diversificar de Aguas Verdes donde presentan al balneario como un lugar donde los carniceros y los guardavidas son unos pajeros o las maestras unas calentonas de mierda? ¿Qué imagen positiva se puede dejar de los habitantes y su idiosincrasia si se los muestra como tolerantes al acoso, la infidelidad, la pedofilia, la droga para usos recreativos o el asesinato como último recurso luego de que, justamente por ser progres nomás, hayamos tolerado todo lo anterior hasta los niveles más exasperantes? Por lo menos eso es lo que aquella Marca-País asoció a esta película. ¿Qué otros valores subvertidos se habrán cobijado bajo el amparo de la marca representativa del país? Piensen en cualquier película argentina lanzada entre el 2006 (año de lanzamiento de la marca-país por parte de los K) y el 2015 (el final de su mandato) para que se den una idea…
Cine Argentino e INCAA Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales
Los titulares durante el año 2017 fueron contundentes al respecto:
Denunciaron el cobro de coimas en el INCAA durante el kirchnerismo a cambio de subsidios.
Porque sí: Podemos dejar para otra edición si quieren el tema de corrupción en la obra pública, o en las universidades públicas, o en el manejo territorial de la política, o en la politización de la educación secundaria, o el narcotráfico, o, oh, o… Hoy centrémonos en la corrupción en el Instituto Nacional de Cine y Artes Visuales.
Ya para el 2014, nos desayunamos con esta noticia:
El Ministerio de Planificación amplió en $36 millones el gasto en "obras de arte"
La cartera a cargo del ministro Julio De Vido gastará $238.530.000 durante 2014 en obras destinadas al Centro Cultural Presidente Dr. Néstor Kirchner, que se encuentra en construcción desde hace 5 años
Cinco años habían pasado también del estreno de Aguas Verdes. Al conocerse la noticia, voceros de De Vido argumentaron en un comunicado que esas erogaciones tenían como fin la adquisición, mediante concursos públicos y con jurados especializados, de ficciones y documentales audiovisuales que "están incorporadas al patrimonio del Estado Nacional y debidamente catalogadas", afirmando que las "obras de arte" eran más de 3 mil horas de contenido audiovisual disponible en el Banco de Contenidos Universales Argentinos (Bacua). Es decir, según Planificación, los 238.530.000 pesos gastados durante el 2014 eran para potenciar el sitio del Bacua.
De acuerdo con un relevamiento en el Boletín Oficial realizado por Eliminando Variables, los gastos no coinciden con los asignados a ese Banco de Contenidos en lo que va del 2014, como así tampoco al dinero asignado a producción de diversas clases de series, documentales, animaciones y programas televisivos que Planificación considera como "obras de arte". En total, los números que Planificación destina al Bacua trepan a $327.610.000, según unas 19 resoluciones del ministerio firmadas en conjunto con el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) y la Universidad Nacional de San Martín. La cifra supera en $89.080.000 al gasto asignado de 238.53 millones de pesos en supuestas "obras de arte" para el año actual, según las diversas partidas presupuestarias.
Los objetivos propuestos por el Ministerio de Planificación en el Presupuesto 2014 afirman que una de las tareas de esa cartera es "continuar con la capacitación actoral en producción audiovisual formando y perfeccionando a los actores, actrices y técnicos de diferentes puntos y regiones del país en producción audiovisual en forma conjunta con la Asociación Argentina de Actores (AAA) y el Sindicato Argentina de Televisión (SATSAID)". A juzgar por el resultado logrado en Aguas Verdes, se nota que la formación técnica no alcanzaba a guionistas o directores porque sino hubiera sido difícil explicar cómo contenidos tan en contra de los valores que cualquier nación gustaría promover llegaran a ser financiados por entes estatales.
De todas formas cabe destacar que los años de corrupción kirchnerista en el INCAA tuvieron su continuación durante el macrismo, aunque es justo señalar que la Justicia ya se ha expedido al respecto por lo que se espera un INCAA que comente otros contenidos bajo el amparo estatal.
UNIVERSIDAD DEL CINE Buenos Aires
Dice la Wikipedia:
La Universidad del Cine (FUC) es una universidad nacional de gestión privada, con sede en el Barrio de San Telmo en la Ciudad de Buenos Aires. Fue fundada en 1991 por el director de cine Manuel Antin, quien es su actual rector. En 2003 fue autorizada definitivamente mediante el Decreto Nº856/2003.1​
El director de Aguas Verdes, Mariano De Rosa, figura dentro de la lista de Alumnos Notables en la página de Wikipedia de la Universidad. Bien por él.
Instituto Cultural Buenos Aires La Provincia - Área de Cine y Artes Audiovisuales Dirección de Industrias Culturales
Nuevamente el Estado, en este caso el provincial. Recordemos por entonces en manos (sic) de Daniel Scioli. Veamos un poco de qué iba el Instituto Cultural allá por el 2006, a tres años de que se estrenara la película en cuestión:
Cuando desde el Gobierno se pide reordenar la comunicación y poder instalar la identidad estatal con la impronta que merece, recién el IC estaba saliendo de su pase de secretaría a ministerio y todos los focos provinciales que impartían de alguna manera cultura, comienzan a funcionar como dependencias del mismo.
El instituto se encontraba en ese momento (2003) con una pirámide estructural para organizar y poder fijar los pilares que posteriormente formarían parte de la estructura que hoy es.
Además de organizar una parte estructural fundamental y con el propósito de poder expandir esa cultura a la largo de todo la provincia, había que intentar que la comunicación visual tuviese relación entre sí y además instalar la identidad estatal que el Gobierno pretendía.
Las pautas que bajara el Gobierno para el Instituto debían tener la flexibilidad necesaria, ya que el Instituto Cultural, no es lo mismo que salud, que seguridad o que economía.
Fue para la fecha de estreno de la película que sucede esto:
Daniel Scioli entregó, junto al Instituto Cultural, subsidios a municipios de la provincia
Por Mercedes estuvo presente Fernando Pachiani. La ciudad fue favorecida entre otras 30 bonaerenses. Destacaron la puesta en marcha de un ciclo de cine nacional para la toda la provincia.
Estos subsidios se otorgaron para promover acciones culturales tan amplias como fiestas populares, filmación de películas, apoyo a centros culturales en el desarrollo de programas de extensión y promoción cultural, proyectos regionales, etcétera.
Quizás por una cuestión de fechas es que no aparece El Partido de la Costa como otro de los patrocinadores. Aunque, nuevamente: Conviene presentar un parador balneario de forma tan atroz? Los Bañeros Mas Locos del Mundo TodoPoderosos fueron mil veces más condescendientes (y no revisé quién estuvo detrá$ de ese film, todavía).
FUNDACIÓN TyPA Teoría y Práctica de las Artes Visuales
Tengamos en cuenta que son una ONG. Según ellos mismos:
La Fundación TyPA genera espacios de encuentro, formación y visibilidad en el campo de las letras, los museos, el cine y las artes.
Organiza talleres y conferencias, investiga, publica, asesora, y construye redes de trabajo con el fin de favorecer la producción cultural de Argentina y América Latina.
POR QUÉ? Porque entendemos que el favorecimiento de la producción artística, el contacto activo entre culturas y la protección del patrimonio contribuyen a conformar la identidad de una nación, facilitan la aceptación de la diversidad y mejoran la calidad de vida de las sociedades.
Me encanta como desde el Estado mismo, la Universidad o esta ONG falopa redundan en el tema de la identidad nacional, el aceptar la diversidad y mejorar la calidad de vida. Claro. Porque financiar películas para presentar familias segregadas a disfuncionales, donde un violín de cuarta puede entrar a ocupar el lugar del padre de familia con porro chamuyandose a la piba, corrompiendo niños y llevando todo al borde de la paranoia cumple con esas premisas de "contribuir facilitar y mejorar" la identidad nacional, la aceptación de la diversidad y la calidad de vida de la sociedad.
Y esto sin caer en el hecho de que no creo en ninguna ONG por el simple hecho de que, para ellas, ¡todo aporte es bienvenido! (y estos te lo ponen así, al pie de la página con signos de exclamación y todo…)
RIZOMA Films
Acá ya entramos en el terreno de las productoras. En cuanto a esta la info disponible es muy escasa. La pagina web de ellos solo tiene su logo y abajo un botón para acceder a su fan page, de donde podemos leer la siguiente información:
Rizoma es una productora de cine independiente creada en el año 2001 como parte del surgimiento de la nueva generación de cineastas de la Argentina. En 17 años Rizoma produjo más de 30 películas entre producciones propias, co-producciones y servicios de producción.
Cero detalles acerca de si han producido alguna que otra morbosidad como Aguas Verdes o algún dato que diga cuánto recibieron en subsidios para realizar este film.
RUDA Cine
A diferencia de Rizoma esta gente sí da la cara. Es fácil acceder a su CUIT, en su página web está no solo el clásico acerca de nosotros sino que brindan datos acerca de la película en cuestión. Solo por eso: Gracias.
Ruda Cine es una compañía productora de cine con base en Buenos Aires, Argentina, dedicada a trabajos de corto y largometraje, de documental y ficción, con especial interés en el cine de autor.
Recordemos que el autor de la película Aguas Verdes es Mariano de Rosa.
Ruda Cine ha trabajado con algunos de los directores más destacados de la región y ha recibido numerosos reconocimientos internacionales.
Recordemos que Mariano de Rosa figura como alumno notable en la página de Wikipedia de la Universidad de Cine.
Ruda Cine presta servicios de producción audiovisual para institucionales y publicidades, a nivel nacional e internacional.
Bien. Veamos ahora qué nos dicen de la película que produjeron, Aguas Verdes, mediante la siguiente sinopsis que tienen es su página web. Les pido por favor que recuerden esta sinopsis QUE ES LA DE LA PRODUCTORA MISMA porque luego en el apartado de críticas veremos como, por defender cualquier creencia o ideología, se pervierte hasta el significado mismo que los realizadores le dieron a la película:
Juan, junto a su mujer y a sus dos hijos, parte en automóvil de veraneo rumbo a Aguas Verdes, un balneario familiar de la provincia de Buenos Aires. La primera parada es en una estación de servicio. Allí, Laura, la hija adolescente, conversa con un hombre desconocido que viaja en moto. Este encuentro inquieta a Juan. El resto de la familia se ríe de sus miedos. La familia, una vez situada en Aguas Verdes, parece disfrutar de la nueva rutina de descanso y playa: pasan horas tirados en la arena, se bañan en el mar, los hijos van a los videojuegos del centro mientras la pareja recupera momentos de intimidad. Una tarde, Roberto, el viajero a quien Laura conoció en la estación de servicio, reaparece. Se acerca a Laura y con mucho encanto se relaciona con el grupo familiar y con los nuevos amigos que éstos han hecho. Todos se ven atraídos por él excepto Juan, quien se irrita ante su sola presencia. Día a día, Roberto, con su excentricidad y natural seducción, avanza en su conquista y es aceptado por la familia, mientras Juan se siente desplazado. Juan insiste en señalar que Roberto no un tipo confiable. Lo que para todos es diversión y juego, Juan lo vive como una traición. Siente extraños a los suyos y va construyendo un escenario de sospechas y paranoia. De manera silenciosa y subterránea, Juan establece una lucha de poder en la que su enemigo es Roberto, pero que va más allá de este. Ha perdido la confianza en quienes hasta ahora eran sus seres más cercanos: su propia familia. Eliminando a quien ve como su enemigo, intentará recuperar el equilibrio perdido.
Vuelvo al me cago en el spoiler: Eliminando a quien ve como su enemigo (ese que se chamuyó a su mujer, se manoseó a su hija, a las cuales les convidó porro y encima pervirtió la mentalidad de su hijo menor) Juan no intenta recuperar ningún equilibrio perdido. La familia queda totalmente rota. El único dialogo después de esto fue cuando Lampone le dice a su hijo que tire el pescado podrido ese con el que jugaba a la mierda. Fin de la película. Peeero volvamos a Ruda Cine y qué más tienen para decirnos acerca de Aguas Verdes:
Con el apoyo de — INCAA - Premio Primeras y Segundas Películas 2004. — Universidad del Cine
Los repartidores de prevendas que detallamos más arriba.
Festivales — Festival Internacional de Berlín 2009 / Sección Forum
LA PELÍCULA GANÓ UN PREMIO!!! Genial, hablemos ahora del director.
Mariano De Rosa
¿Qué mensaje habrá querido transmitir con esta película? ¿Cuál era la idea fuerza del film? ¿Tendrá relación con lo que los críticos (tanto a favor como detractores) opinaron del film? Veamoslo a través de esta entrevista concedida a Página 12 por motivo del premio ganado en Berlín:
Yo creo que es una historia universal. Se podría filmar en cualquier parte, sea un balneario o un lugar donde la familia se vaya de vacaciones. No tiene mucho de local a nivel de costumbrismo. Ahora, a nivel de idiosincrasia argentina, sí tiene de local lo que les pasa a los personajes. Mucha gente en los balnearios me decía: “Es algo típico lo que le pasa a este hombre”. Me lo decían los bañeros, la misma gente del lugar, algún que otro turista. Y lo que tiene de universal es que justamente trata un hecho universal, pero sin ampulosidad.
¿Se acuerdan de la marca-país, de la Fundación PyTA, del Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires y demás que todos hablaban de que su valor principal era el tema de la identidad? Pues el director lo recalca: Lo único que tiene de identidad nacional es lo que le pasa a Lampone PONERSE PARANOICO PORQUE LE TOCAN LA NENA, LE VIRLAN LA MINA O LES DAN PORRO A SU FAMILIA. Interesante…veamos qué más podemos rescatar del director:
(el film) tiene como trasfondo la idea de qué es lo que tiene que hacer un padre, para qué sirve un padre, cuándo falla un padre. Más o menos, sería su función. Y además, estaba la idea de bucear en un esquema familiar: para mí no es una familia disfuncional ni atípica. Es una familia que está justo en un momento de crisis: hay un padre que tiene un punto débil muy claro y lo que le pasa es el colmo de lo que le podría suceder a una persona así.
La hija mayor todavia menor de edad está alzada. La jermu está en otra, todo le chupa un huevo. El nene anda jugando en bolas con forros usados pero el fallado es el padre. Mmm…puede ser? Dame más Mariano De Rosa!!
Me parece que Juan es un tipo que tiene un problema claro, es un paranoico. Pero no lo catalogaría como el típico paranoico. Se le dispara eso cuando ve que le pueden tocar a la nena, pero no es un tipo que vive perseguido, para nada.
Ok, suficiente por ahora. Pasemos al último escalón de esta caída libre a lo más bajo del ser nacional hecho séptimo arte
LA CRÍTICA
Pueden buscar ustedes mismos qué calificación recibió el film por parte del circuito mainstream de crítica de cine, aunque se imaginarán por dónde viene la cosa. No abordaron la crítica desde el lugar que me enfoqué yo. Solo hicieron eco en la paranoia de Lampone por un lado, y en enumerar todos los defectos técnicos que la película pudiera presentar. Guion flojo. Planos mal logrados. Actuaciones pálidas. Etc etc etc. Ni Catalina ni La Nación ni ningún crítico de los reconocidos por el grueso de la gente (los que recomiendan películas para "los amantes del género") invitaron a ver Aguas Verdes. Pero entonces, quiénes lo hicieron? Y por qué…
Página 12 para dar cuenta que la película ganó el premio en Berlín.
Otros Cines para denunciar las falencias ya existentes inclusive durante el kirchnerismo (antes de que estallara el escandalo por el Fondo de Fomento Cinematográfico en 2017) para la promoción y exposición del Cine Argentino.
Pero la frutilla del postre es para Escribiendo Cine donde para ellos esta película lo que promueve es lisa y llanamente, y lo dicen desde el título, EL FIN DEL PATRIARCADO!!!
TL;DR: Durante el kirchnerismo, a través del Ministerio de Producción, del INCAA, de otros Ministerios, Secretarias, instituciones públicas y demás se ha girado muchísimo dinero para subsidiar producciones audiovisuales que lo único que hicieron fue promover la delincuencia, la corrupción de menores, la drogadicción, el desmembramiento de la familia, entre otros antivalores que distintas productoras, gracias al financiamiento que el mismísimo Estado les otorgaba, apenas lograron llegar a exponer en algunas pocas salas vacías debido a la corrupción con la que aquel gobierno administraba la cosa cinematográfica.
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2019.01.09 14:59 Asperger_Mgtow Carta abierta a las feministas

http://argentinatoday.org/2019/01/09/carta-abierta-al-colectivo-de-actrices-argentinas-por-carlos-balmaceda/
De mi mayor consideración: Les escribo en mi carácter de dramaturgo, actor y periodista, profundamente conmovido por las consecuencias políticas que su denuncia, -promovida en torno al presunto abuso sufrido por Thelma Fardín-, está desatando en la sociedad argentina.
Una nueva dinámica de vínculos, estigmatizaciones y prejuicios se ha iniciado a partir de la magnitud de su acto, y los efectos no deseados podrían convertirse incluso en un baldón para su propia causa, afectada por los arrebatos coléricos de una sociedad particularmente sensibilizada por estos eventos. Los episodios ocurridos en los últimos quince días, que incluyen dos suicidios instigados por los llamados “escraches”, evocan a ese aprendiz de brujo que, desbordado por su magia, pierde el control de sus actos con resultados catastróficos. Nadie, en este contexto de polarización, parece interesado en detener esta bola de nieve que solo beneficiará a los agentes de la distracción y el conflicto, jugando a favor de la manipulación de los poderosos y los intereses de una ingeniería social que busca dominarnos a través de la división entre argentinos. Por eso quiero llegar a ustedes, con el fin de que podamos debatir con franqueza y profundidad sobre las consecuencias de estos episodios. La justicia de su causa no puede ocultarles que ustedes ejecutaron una puesta en escena contando con la familiaridad y cercanía que otorgan la pantalla de cine o de televisión, y disponiendo de un oficio que las ha entrenado para emocionar a los espectadores, lo que les otorga un plus a la hora de convencer. Es decir, ustedes sabían que al convocar a su reclamo, contaban con una simpatía atizada por su condición de mujeres y su popularidad como actrices. De manera que ese pronunciamiento contó con una eficacia simbólica que ningún otro colectivo, profesional o artístico, dispone. Su oficio es el de la mímesis, la reproducción del drama y la evocación de la emoción. Como actor y dramaturgo, lejos estoy de criticar esa condición, inseparable hasta cierto punto de la propia identidad fogueada en la dialéctica de nuestro arte. Pero lo que es indiscutible es que esa eficacia potencia cualquier influencia sobre su público. Bien lo sabe la generación de actrices de la propia Thelma, que han visto crecer a sus “fans” adquiriendo no solo el merchandising, sino también la estética, la forma de relacionarse y hasta el lenguaje de los personajes que admiraban. Ustedes deberían haber sabido entonces que el efecto de la denuncia traspasaría largamente la dimensión racional de la empatía y produciría los resultados que, en horas, se desataron. Si no lo evaluaron todavía, con todo respeto las invito a esa reflexión, que podrá ahorrarnos conflictos, manipulaciones e incluso nuevas muertes. Por otra parte, su solidaridad con Thelma, la incuestionable búsqueda de justicia en torno a un hecho aborrecible, no debería distraerlas del contexto mundial en el que su acto se realiza, cuando las políticas de género se han convertido en un caballo de Troya: surgidas de espacios académicos ajenos a nuestra realidad, financiadas por fundaciones con sede en el norte del planeta, su irrupción en Argentina pretende vulnerar la construcción de una matriz nacional y popular, que recupere no solo las riquezas enajenadas por la actual gestión de gobierno, sino también nuestras más valiosas tradiciones culturales. Ayer mismo, en Brasil, hemos podido ver cómo el propio Bolsonaro prometió combatir la ideología de género, que, al fin, actúa como un juego de pinzas: introduce una polémica estéril, ajena a las necesidades nacionales, y al mismo tiempo crea su propio cuco reaccionario. Al mimetizarse con la ideología de género, diversos feminismos han sido arrastrados a esta falsa disyuntiva, sufriendo entonces el rechazo de una parte mayoritaria de la población, que ve en esta prédica un ataque a sus creencias y costumbres. Como colectivo político, ustedes deben definir si serán arrastradas por esta ola o si se sumarán a un feminismo de inspiración nacional y popular. Por ahora, su organización se alista, por acción u omisión, en ese bando que milita la disolución nacional y la división entre compatriotas, porque más allá de dos ejes, -la ley de interrupción voluntaria del embarazo y la difusión de denuncias por abusos-, no puede advertirse cuáles son sus objetivos. Y si son una organización política, necesariamente deben confluir en un movimiento que las vertebre y aloje sus reivindicaciones. Que se entienda, nadie pretende bajarle el precio ni a los pasos que han dado ni a la absoluta justicia de sus planteos, pero el rumbo que llevan se encamina hacia una colisión con el sentido común, y está dejando a la vera del camino un costo que se mide en vidas, que algunos consideran con impiedad y cinismo, “daños colaterales”. Me refiero a los hombres que han muerto en medio de sus reclamos, provocados por quienes ejecutan su escrache mediático. El caso que encuentra mayor contigüidad temporal entre su denuncia pública y sus consecuencias, es el del director de Deportes de San Pedro, Luis María Domínguez, que se ahorcó apenas supo que una presunta víctima lo denunció en un video. Ustedes son un colectivo político y tienen que asumir las consecuencias de sus actos. Esa mujer grabó el video con su acusación a las pocas horas de vuestra propia denuncia. Es decir, se sintió respaldada en cierto modo por lo que vio en los medios, y accionó en consecuencia. Al día de la fecha, todavía no se ha presentado en la justicia, no hubo una sola prueba de que Domínguez la hubiese violado y el hermano de la víctima, aludido en el mismo video, ha tenido el tiempo suficiente para fugarse, amenazar a la víctima o cambiar sus hábitos en función de la denuncia mediática. La hermana del presunto violador, mujer que por sus dichos se adivina ecuánime y piadosa, se ha querido poner en contacto con la denunciante, pero hasta ahora se ha negado incluso a ese intercambio que podría confortarla y hasta ofrecerle una perspectiva de lo que ha hecho, porque en definitiva, su denuncia tuvo una consecuencia: indujo a un hombre, culpable o no, al suicidio. Y eso ocurrió a horas de la denuncia de Thelma Fardín que ustedes solidariamente acompañaron. Como actrices, conocen esa advertencia televisiva que reza “niños, no intenten hacer esto en sus casas”. Ese mismo espíritu es el que ustedes deberían tener en cuenta al realizar una denuncia con tamaño peso emocional y andamiaje simbólico. Frente a ese efecto de contagio, ustedes, como el colectivo político que son, no fueron capaces de obrar, produciendo un nuevo pronunciamiento. De hecho, se han limitado a esa denuncia, sin ahondar en sus consecuencias. Y eso produjo otra muerte a unos diez días de su presentación televisada, la de Agustín Muñoz, adolescente de Bariloche acusado falsamente por una amiga. Dieciocho años, señalado por su entorno social, escrachado en las redes, la propia denunciante pidió disculpas y confesó su mentira, pero fue demasiado tarde. En la cultura del escrache, todos podemos ser acusados, sin pruebas, sin presentaciones judiciales, sostenida la imputación por el clima imperante –los hombres son potencialmente violadores y asesinos-, y una consigna –“yo sí te creo, hermana”-. Horas antes de que se produjera su anuncio, la antropóloga Rita Segato, baluarte del pensamiento feminista, había advertido sobre las consecuencias de los escraches y el punitivismo que algunos feminismos estaban ejerciendo, señalando que de persistir en ese camino, solo se estaría cambiando de mano al látigo del dominio patriarcal. Esta voz autorizada todavía no ha sido escuchada, ninguna de ustedes ha recogido el guante y elaborado una reflexión, que se impone después de estos dos suicidios producidos en el término de una semana. Alegarán que la denuncia de Thelma fue realizada en sede judicial y que eso la distingue de aquellas que no concurrieron por esos canales legales. Es cierto, la formalidad ante la ley es bienvenida, pero el impacto mediático es el que ha determinado una condena social de tal magnitud que el denunciado Juan Darthés ya ha perdido toda chance de defensa ante una opinión pública que, en virtud de la contundente puesta en escena detallada, dio su veredicto. Y lo que como organización política deberían tener en cuenta, es que los episodios de San Pedro y Bariloche, sin denuncia judicial mediante, ocurrieron al influjo de esta situación. No fueron los únicos casos. Las denuncias dentro del ámbito político se multiplicaron al día siguiente de su pronunciamiento, y, exceptuando la imputación al senador Marino, realizada en sede judicial y con un relato preciso y detallado, todas fueron lanzadas a las redes sin posibilidad de que los señalados puedan ejercer derecho a defensa alguno. Básicamente, dada la unanimidad que se ha instalado en virtud del clima descripto, el buen nombre y honor de los imputados han sido dañados definitivamente. En vuestro accionar, y en las opiniones generalizadas de una mayoría importante de mujeres, estos actos de “justicia por video propio”, parecen satisfacer una demanda que se convierte en venganza lisa y llana; y así, se actúa como si la causa ameritara la caza y la delación, el aislamiento social del hombre, e incluso, el disciplinamiento entre los niños y adolescentes, que crecen con la presunción de un “pecado original”: el haber nacido hombres. El efecto contagio no se detiene. Si bien algunos casos se registraron antes de su presentación, otros se multiplican, como las denuncias en el ámbito político, al influjo de su acto. En las escuelas, primarias y secundarias, se cuentan centenares de casos, y, de no atemperarse este clima social, se producirán muchísimos más en el siguiente ciclo lectivo. Se sabe de un colegio de la localidad de Banfield donde se han promovido varios escraches, y en Mendoza, los propios varones acusados en las redes, contraatacaron con una presentación judicial. Como colectivo político, no puede serles ajena una mirada estratégica: como mencionáramos, ayer mismo Bolsonaro asumió en Brasil, favorecido por un eje de campaña fuertemente influido por la ideología de género: el lema “Ele nao”, disparó sus preferencias electorales no bien se realizó una multitudinaria convocatoria bajo esa consigna. Es que junto con sus reivindicaciones, justas, indiscutibles, necesarias, impostergables, cabalgan las agendas de organizaciones no gubernamentales que han decidido convertirlas, como ya se ha dicho, en un Caballo de Troya. De esto, lamentablemente, no se puede hablar. Las referentes de algunos feminismos se niegan de plano, como si examinar esta cuestión comportara una complicidad con esas agencias internacionales, o como si el delimitar la acción propia de esa influencia, significara rebajar las conquistas conseguidas por el campo feminista. Una mirada parcial y superflua puede conducir a errores garrafales en la interpretación de lo que ocurre en torno al feminismo en el centro y la periferia, lo que puede desencadenarse si se siguen, sin un sentido crítico, tendencias y personajes referenciados como “feministas”. Las paradojas que se producen a partir de este sesgo son múltiples y dolorosas: movimientos feministas del primer mundo, como el “me too”, en los que ustedes suelen referenciarse, reivindican a Hillary Clinton, y la oponen a Donald Trump, recibido al inicio de su mandato con una de las más grandes movilizaciones en la historia de los Estados Unidos, que lo repudió por misógino. Sin embargo, quien representa el brazo femigenocida del imperio es esa mujer, con cientos de miles las víctimas que fueron torturadas, violadas, asesinadas, vendidas o casadas a la fuerza luego de que Clinton desatara la campaña más salvaje de la que se tenga memoria en Medio Oriente. Es una época compleja, en la que no se puede confundir lo central con lo accesorio. Vaya entonces este ejemplo: Gal Gadot, una colega suya que encarnó a la Mujer Maravilla en sus últimas versiones cinematográficas, creó un protocolo de producción contra la misoginia en estas producciones, lo cual es irreprochable y necesario. Pero Gal Gadot es a la vez una entrenadora de élite del ejército israelí que solo en el año 2014 asesinó a cerca de un millar de mujeres palestinas, más de quinientos niños y niñas, y que encarcela a diario sin ningún tipo de proceso judicial a adolescentes como Ahed Tamimi, que permaneció ocho meses presa en una mazmorra del régimen. El protocolo es lo accesorio, la matanza es central. Concurrir al país ocupante para promocionar producciones como “Patito feo”, tan populares en ese lugar, y no hacer una sola mención de todos esos atropellos contra las mujeres, sería la perfecta representación de esa perversa paradoja. Y en el caso de Thelma, ese eje estratégico también está ausente. La denuncia en la justicia nicaragüense, responsable, necesaria, valiente, se hizo a través de una ONG financiada por George Soros a la que se le quitó su personería jurídica una semana después del episodio. La república hermana de Nicaragua está envuelta en una serie de acciones golpistas, y esta ONG no fue ajena a estas maniobras. Si Thelma o su abogada juzgaron que ese era el canal más adecuado, el que ofrecía mayor contundencia a la demanda, como colectivo político ustedes no pueden dejar de evaluar estas circunstancias. Y no hay un solo pronunciamiento ni declaración de su parte que manifieste algún tipo de prevención, o que se aparte de la instrumentación política de la que, sin saberlo, pueden formar parte. Ustedes se constituyeron como colectivo cuando se planteó el debate sobre el aborto. En esas circunstancias, tampoco evaluaron su posible uso político. Y hoy, a seis meses de fracasada esa iniciativa, el diputado oficialista Lipovetsky anuncia que en marzo volverá a presentar la discusión en el Congreso. Sin Ministerio de Salud, con partidas absolutamente desfinanciadas para la atención de niños y mujeres, con hospitales en estado de absoluta precariedad, sin fondos, incluso, para los institutos que atienden los reclamos específicos de género, es claro que este debate es planteado como un distractivo, y que materialmente es imposible de implementar, lo que nos convoca a que pensemos juntos en la cruel paradoja de una presunta conquista en medio de la más pavorosa derrota social, económica y política que sufre el pueblo argentino. Para que se entienda entonces, cuando en esta carta hablamos de “mirada estratégica”, nos referimos a la observación aguda y sin anteojeras de la realidad, de los poderes que operan por detrás, y de la instrumentación posible de su causa. La sensación que reina en nuestra sociedad, es que ciertos feminismos punitivistas y misándricos, han perdido la brújula, con agresiones gratuitas, provocaciones insensatas y alardes irreverentes que terminan alejando a todo posible aliado, e incluso a muchas mujeres. En este sentido, el suicidio de María Luz Baravalle, docente de la UNNE, es particularmente doloroso: una feminista, acosada por sus propias compañeras de militancia, decide quitarse la vida. El episodio ilustra que una vez puesto en práctica el mecanismo de la difamación pública, nadie está a salvo de salir indemne. Se impone, entonces, una cuota de diálogo y responsabilidad, que, como colectivo, hasta ahora ustedes le han negado a la sociedad argentina. Por el contrario, una estética de la protesta, una puesta en escena del reclamo, las asocia con estos sectores, y si ustedes no son capaces de advertirlo, dada la polarización del conflicto, quedarán implicadas en ese espacio de rechazo. Se insiste en que como organización política, la reflexión con vías a operar sobre la realidad, es central, de lo contrario, corren el riesgo de que la irresponsabilidad y la liviandad terminen dinamitando sus propia construcción. En los meses precedentes, tuvieron ustedes señales de lo que se comenzaba a gestar. A principios de noviembre, un prestigioso director y docente de teatro, Omar Pacheco, decidió quitarse la vida luego de un escrache. En aquel caso, no medió ningún tipo de presentación judicial, y el colectivo “Ni una menos”, así como la socióloga María Pía López se pronunciaron en un medio definiendo el episodio como “un muerto que les habían arrojado” La expresión no podía ser menos feliz, inoportuna e impiadosa; revelaba que no estaban dispuestas a revisar la metodología, y que las consecuencias de tales actos siempre reposarían en el eventual victimario. Nadie puede estar en desacuerdo con la justicia de sus reclamos, nadie puede dejar de acompañar su marcha, nadie les negará el aliento y apoyo frente a una causa que dignifica a la humanidad, pero en la dinámica social que se ha desencadenado y que ustedes, posiblemente de manera involuntaria, han favorecido, se produce un efecto no deseado: el estado de derecho se encuentra en peligro. El tono exaltado, airado, histérico, de las intervenciones mediáticas, vuelve trivial a una cuestión en la que se juegan nuestras garantías constitucionales. Voces más prudentes y calmas nos ofrecen una perspectiva más equilibrada. Citamos aquí a la abogada Débora Huczek: “La honestidad no es una cuestión de género, sino de identidad, una verdadera elección. Estoy llevando causas de hombres que son víctimas de los movimientos feministas, de mujeres que utilizan cualquier pretexto basado en el género para difamar. Estos hombres, víctimas de falsas acusaciones, deben lidiar en los Tribunales para reivindicar su honor. Luego de haber sido públicamente humillados sólo por ser hombres, por pensar distinto. Porque ahora ninguno puede hablar sin temor a ser catalogado como misógino. (…). Ya no hay versiones que confrontar y se impone una verdad absoluta, sin importar lo que determine la Justicia”. Débora Huczek es abogada, es feminista, afirma que jamás defendería a un violador, es una mujer de derecho, profundamente preocupada por lo que pueda pasar en torno a la ley, o a su ausencia, en virtud de estas prácticas que la soslayan. Seguimos citándola: “es en la Justicia, y con las debidas garantías constitucionales, donde se deben debatir todas las cuestiones. No debemos olvidar que toda persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario. (…). No se trata de a quien le creo, no entro en ese juego perverso. (…) Sólo defiendo mi derecho a cuestionar, a reflexionar, a expresarme y principalmente a cuidar celosamente el cumplimiento de nuestra valiosa Constitución Nacional”. Quiero cerrar esta carta abierta, haciendo algunas aclaraciones personales: hace poco menos de un año, un suicidio ocurrido en un pequeño pueblo de la provincia de Buenos.Aires llamó mi atención. Se trataba de un hombre acusado por una de sus alumnas de tenis, que denunciaba un episodio que había sucedido doce años antes. La presentación, efectuada en una página de Facebook que luego fue bajada, constaba de unas pocas líneas escritas y había sido firmada con seudónimo. Sin embargo, el efecto en el infierno grande de un pueblo chico fue devastador. Aquel hombre se suicidó a los pocos días. La acusadora jamás amplió su denuncia. Ese episodio me puso sobre alerta de lo que podría sobrevenir si, una vez instalada hegemónicamente la consigna “yo te creo, hermana”, un estado de sospecha se imponía sobre todos los hombres. Hoy, las versiones circulantes sobre la reputación de cualquier persona se pueden tejer en cuestión de horas, y armarse con la misma metodología que la prensa hegemónica inficionó en el hábito y en la percepción de los ciudadanos argentinos: el “asesinato” de Nisman, el triple crimen de General Rodríguez “ordenado” por Aníbal Fernández o las cuentas en el exterior de Máximo Kirchner, son algunas de las múltiples invenciones que nos ha deparado esta época de posverdad. Yo mismo he tenido que desmontar operaciones en mi contra. Testimonios de personas que jamás me conocieron ni conocieron mi entorno, “amigas” de ex parejas que nunca conocí ni de las que oí hablar y lejanas conocidas que de pronto fungían de personas cercanas a esa intimidad, recitaban con una convicción digna de un testigo privilegiado, el relato de mis presuntas tropelías. En verdad, la única fuente de la que disponían era el rumor, unos chats y un perfil de Facebook que se abrió a fin de difamarme y luego se cerró. Recién entonces comprendí el poder de la sugestión y la necesidad de creer una especie si el sujeto mencionado no era del agrado del que propalaba la leyenda. Como se ha dicho, vivimos en la posverdad, donde una identidad falsa puede llevar a la muerte a una persona, y convencer a millones de su reputación, entonces, cómo no prevenirnos de este estado de sospecha. Todo lo que se ha dicho aquí, todas las prevenciones, todas las disquisiciones, no menguan ni por un segundo la justicia de sus reclamos ni la impostergable necesidad de terminar con la violencia contra las mujeres, sino que más bien propone las condiciones para que esta justicia sea eficaz, expeditiva y sujeta a la Ley. Ustedes conocen la historia de “Las brujas de Salem”, aquella obra maestra de Arthur Miller. Algunas de ustedes seguramente habrá sido Abigail, aquella niña-mujer en vínculo equívoco con John Proctor, que por despecho inventó una historia de diablos y embrujos. Todos sabemos cómo terminó esa historia: con linchamientos, como estos que se están produciendo ahora, con reputaciones deshechas, como las que ahora mismo se deshacen frente a nuestros ojos, y con algunos farsantes que aprovecharon la situación para cobrarse venganzas personales y apropiarse de un par de hectáreas de tierra. Entre otros aspectos, “Las brujas de Salem” nos enseña que la sugestión es una ilusión contagiosa y el punitivismo, una droga adictiva que pide más y más culpables, sin distinguir reos de inocentes. No permitamos que nuestro país sea Salem, no dejemos que algunos vivos de afuera, nos siembren de muertos adentro y se lleven unas cuantas hectáreas de tierra. No hay justicia por fuera de la Ley, así como no puede haber igualdad ni liberación de un sector, en un país colonizado por poderes trasnacionales. Por: Carlos Balmaceda

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2018.09.17 02:14 Zetusleep5390 El fantasma de Villa Alpina

En algún momento de nuestras vidas, mis amigos y yo disfrutábamos de pasar los fines de semana en la cabaña de Ricardo.
Villa Alpina fue un ambicioso proyecto desarrollado para albergar “Chalets” de descanso o retiro a las afueras de la Ciudad de México. Esto tiene mucho sentido, el lugar ciertamente tiene el encanto de algún remoto pueblo Suizo o Bávaro. Las casas por norma de los colonos debían construirse en el estilo “Chalet Suizo”. Esto le da un aire de paz, misterio y embrujo, no sólo al fraccionamiento sino al bosque circundante.
En el bosque, que se extiende por todos los cerros que dividen a Toluca de la Ciudad de México, como en todos los bosques hay un sin fin de leyendas... quizá en otro momento pueda contar nuestro encuentro con La Niña del columpio, las experiencias que tuvimos en nuestra cacería de La Llorona o nuestro amigo que sufrió una suerte de posesión. Por el momento recuerdo puntualmente el incidente del fantasma de las casas abandonadas.
Quedamos en reunirnos en casa de Juan, por aquellos días era el único que podía manejar y a quien sus padres ya le habían regalado una Jeep azul -esa Jeep, hasta el día que la estampó contra un microbús, según él tratando de evadir a una niña, fue nuestra compañera de aventuras adolescentes-. Después de 4 horas de espera por fin teníamos todo lo necesario para nuestro fin de semana en Villalpa (como apodábamos a la cabaña). El camino, sin mucho tráfico es relativamente corto: 1 hora a lo mucho. Aquel día no recuerdo que hubiéramos tardado demasiado.
Llegamos a la carnicería local, a unos 5 minutos del fraccionamiento, todos entendíamos que ése era el punto en el que podíamos empezar la fiesta. Compramos la carne y las tortillas para nuestra comida y subimos a la Jeep azul.
Comimos sin mayor contratiempo, más allá de algún disgusto y empujones que intercambié con Carlos por su pésima y molesta costumbre de jugar con la comida. Francisco propuso que bajáramos a la franja de casas abandonadas que utilizábamos como miradores para intercambiar sueños, insultos, gustos musicales y problemas. Tomamos una hielera, entre Jorge y yo la bajamos. Ricardo llevaba su IPod color (un tesoro precisado para él, guarda de su extraordinaria colección de metal, José José y música electrónica). Francisco, Carlos y Cuervito llevaban la bocina, los cigarros y animaban a Mitchel para que se diera prisa y nos alcanzara.
El camino hacia la franja de casas abandonadas implicaba el reto de bajar un vado alto que dividía la planicie en donde los padres de Ricardo planeaban construir una alberca, o quizá una ampliación del kiosco de asados... en fin, para nosotros era la cancha de fútbol, tochito, combate libre sin golpes en la cara o nuestro camastro para contemplar los árboles y la eterna neblina y cielo gris de ese lugar, lugar donde el sol sólo es una sugerencia que durante 1 hora al día se convierte en el espectáculo principal, pues mientras el sol se pone el momento naranja, azul, gris y negro del día van llegando en escalera.
Escuchamos un ruido fortísimo, Jorge y yo a penas estábamos librando el alambre de púas, que estaba ahí para evitar que algún animal perdido se hiciera con la cabaña, pues salvo Flavio, Chupón y Don Alfonso (el guardia de la entrada) ya nadie visita ese lugar. Quizá por ello en algún momento de la escalada de narco asesinatos en el país aparecieron 2 cuerpos cerca, pero nunca en aquel lugar, es el templo del silencio y la niebla. Más tarde Jorge y yo comprenderíamos que en verdad hay algo, o alguien, que vigila que el templo se mantenga en ese estado. Tiramos la hielera y corrimos hacia la casa pensando que algo le había pasado a nuestros amigos, que por ir más ligeros ya estaban ahí. Llegamos a las ruinas de concreto y todos reían. Francisco había pateado un muro de hormigón y lo había tirado. Jorge y yo protestamos y le dijimos a Carlos y a Francisco que fueran por la hielera. Habíamos tenido suficiente de trayecto pesado, con ellos ligeros y al frente jugando al explorador urbano.
Subimos las escaleras, 16 escalones de concreto que llevaban a un precioso cuadro de la Ciudad y su cielo desde la tranquilidad. Incluso estaba enmarcado por los pilares y castillos sobre los cuales debía reposar el techo de un cuarto muy grande en el segundo piso. Estábamos listos para comenzar nuestra apreciación natural, musicalizada por los estadios de consumo de alcohol de Ricardo.
Después de la quinta repetición de “el triste”, todos estábamos de acuerdo de que era momento de volver a la cabaña, comer un poco más de carne y empezar a disfrutar de alcohol un poco más fuerte. Cómo ya dije, Juan era el único con edad suficiente para manejar y comprar alcohol, en un sacrificio por sus amigos había decidido bajar con Flavio a la vinatería por las provisiones. Llegamos y ya nos esperaban. Juan intentaba sin mucho éxito encender la chimenea. Flavio le pidió permiso y con toda su experiencia logró iniciar el fuego en menos de 2 minutos.
Yo me serví un Whiskey, Juan un Tequila para acompañar a Flavio; Carlos, Ricardo, Cuervito, Mitchel y Jorge se sirvieron un Ron. Tocaron la puerta, era Humberto, él no sabía si iba a poder conseguir permiso para llegar pero finalmente lo hizo. Como siempre yo empecé a preguntar sobre el bosque y sus habitantes. Flavio nunca se había cortado para contarnos historias paranormales, pero aquella noche insistía mucho en que no debíamos salir de noche. El precio de ignorar la advertencia lo pagamos Jorge y yo de manera directa. Pero al parecer nuestros amigos también (en menor manera).
Ya dispuestos a empezar la segunda ronda, Ricardo cayó en la cuenta de que había olvidado las bocinas de Cuervito en la cabaña. Jorge y yo éramos los más aventureros o irresponsables. Nos ofrecimos a ir. Flavio nos pidió que nos quedáramos, pero uno nunca sabe cuando la lluvia se va a hacer presente, así que prometimos no tardad. Ligeros y libres debía de tomarnos 25 minutos ir y volver.
Bajamos pasando por el asador que ya prácticamente se apagaba, aún había un bistec, quemado pero seguramente Kira sí lo comería. Como ya dije me molesta el desperdicio de comida. Así que tomé el bistec y llamé a la perrita. Normalmente siempre rondaba esa área, no muy lejos estaba su comedero y bebedero. Aquella noche no estaba o no quería estar. Dejé el bistec en sus plato y alcancé a Jorge. Estábamos los dos en la cerca de alambre de púas queriendo saltarla, estaba muy oscuro y húmeda la tierra, así que usamos la lámpara de mi celular Nokia, que además tenía el maravilloso juego de Snake. Tiempos previos a las apps y los smartphones.
Avanzamos hasta llegar a la casa, curiosamente en silencio, como si no tuviéramos nada que decirnos... o quizá estábamos muy concentrados en no caernos. Subimos con cautela, tomamos las bocinas y escuchamos un ruido, un cascabel. Al menos eso me pareció a mí. Durante nuestro camino de la cabaña a la ruina yo me sentí intranquilo, como en alerta excesiva, con episodios de piel de gallina. Algo no andaba bien, pero no iba a ser yo el que se rajara de la misión que habíamos tomado. Jorge, unos años después me contó que el pensó que le iba a dar un infarto, que iba a desmayar.
Le dije a Jorge: ten cuidado güey, no vaya a ser una víbora y los tenis no nos van a proteger de una mordida. Jorge se puso pálido, pero tomó un pedazo de varilla que encontró. Nos sentíamos un poco más seguro. Salimos por la pared que Francisco había tirado más temprano. Justo al salir escuchamos como la maleza se movía, discretamente pero lo suficiente como para alertarnos de la presencia de algo que quizá nos atacaría (nuestro miedo era la víbora). Apresuramos un tanto el paso para poder llegar a nuestra marca de seguridad, la alambrada. Ahí ya no había hierba crecida ni maleza, era el punto que marcaba que la casa estaba a 5 minutos.
El bosque, como es natural estaba muy oscuro, a penas y se veía la luna y a la distancia el reflejo de la casa. Pero ya sintiendo que el peligro había pasado Jorge y yo empezamos a reír e intercambiar bromas. Faltaba muy poco para la alambrada. De pronto ambos volteamos a la maleza que habíamos dejado atrás, de la noche emergió una figura humanoide. A la fecha Jorge y yo no logramos ponernos de acuerdo sobre lo que era. Él vio una bestia oscura con ojos blancos que reflejaban una luz lúgubre pero intensa que lo llenó de un profundo terror. Yo vi a un hombre con ojos blancos con la misma luz intensa y lúgubre que aún hoy aparece en mis pesadillas. Es más la sorpresa y el miedo que generó después que la aparición en sí. Por unos instantes, Jorge y yo estuvimos paralizados, víctimas de esos ojos que nos llenaron de miedo evocando nuestros miedos más profundos. Ambos corrimos a toda velocidad, la alambrada no fue obstáculo. Milagrosamente no tiré la bocina. Tocamos en la casa y Carlos, muy pálido nos abrió después de preguntar quién era.
Cuando recuperamos el aliento y el color, todos nos dijeron que la electricidad se interrumpió, la madera de la cabaña crujió con fuerza, el fuego se avivó y por unos instantes los ruidos del bosque se amplificaron, al igual que el viento que amenazaba con romper las ventanas.
Vuelta la calma Francisco y Humberto se encargaron de bromear para restaurar la armonía de la noche. Les contamos lo que nos había pasado, pero creyeron que era parte de una broma que les habíamos jugado. Pusieron música en la bocina, sintiéndonos a salvo tratamos de poner lejos de la mente el incidente. Sin embargo, Flavio y Chupón, en algún momento de aquella noche nos dijeron a Jorge y a mí. ¿También lo vieron? Les dijimos que no salieran.
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2018.07.05 20:11 master_x_2k Enredo IX

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Enredo IX

Querida Miss Militia...
¿Estaba mal comenzar con querida? ¿Implicaba eso más amistad o intimidad que la que existía? ¿Parecería una burla?
Miss Militia, nos encontramos esta noche...
No. Si fuera por esa ruta, ella podría tirarla a un lado junto con todos los otros correos de admiradores que recibió.
Miss Militia, usted me conoce como Skitter, pero realmente no me conoce...
Mejor, pero no me gustó el tono. Lo dejaría como está, seguiría adelante y volvería más tarde.
*...*Verá, no soy un villano, a pesar de...
¿A pesar de que? ¿A pesar del hecho de que aterroricé y lastimé a mucha gente inocente? ¿A pesar de que casi había matado a Lung y luego le había cortado los ojos? ¿Que tenía casi doscientos ochenta mil dólares en dinero ilegítimo a mi nombre?
Me estremecí, saqué mis manos de mis bolsillos y arreglé mi sudadera para cubrir mi estómago expuesto. Después de llegar al departamento, Brian sugirió que estábamos demasiado cansados ​​para discutir la propuesta de Coil, por lo que postergamos toda la discusión hasta la mañana. Me alegré por la excusa para evitar oír o ver algo que pudiera hacer esto más difícil. Además, le había prometido a mi papá que estaría en casa esta noche.
Eran más de las nueve, así que el autobús del ferry solo llegaba cada noventa minutos. Pensé que era mejor caminar a casa que esperar. También podría usar el estiramiento, dado el abuso que mi cuerpo había sufrido mientras montaba a Judas.
Metiendo las manos en los bolsillos, volví mis pensamientos a que diría en mi carta a Miss Militia. Taché “a pesar”. ¿Otro enfoque, tal vez?
...Lo creas o no, mis intenciones todo el tiempo han sido buenas. Me uní a los Undersiders en primer lugar para ayudarles. Para ayudar a esta ciudad...
¿Era eso completamente cierto? No. Si fuera sincera conmigo misma, parte de la razón por la que me había unido y me había quedado con los Undersiders era porque me había sentido sola. ¿Qué tal si ofrecía algo de honestidad?
...Me tomó por sorpresa lo fácil que fue que me agradaran. Estaba en un mal momento, y me aceptaron. Así que escribir este correo electrónico es difícil. Pero es necesario. Al final, decidí seguir este camino porque sirve al bien mayor...
Eso fue lo que me dije a mí misma, mas temprano, antes de irnos para el trabajo. Que seguir con esos tipos representaría el mayor riesgo para los inocentes, que eventualmente llevaría a alguien a quedar atrapado en el fuego cruzado, o que me arresten por algo serio.
Pero ahora tenía el plan de Coil que considerar. ¿Realmente estaba siendo honesta acerca de cómo planeaba ayudar a esta ciudad? No tenía ninguna razón para creer que él estaba mintiendo, y Tattletale lo estaba avalando. Pero al mismo tiempo, el símbolo de Coil era una serpiente, y Tattletale había ocultado la verdad y me había engañado antes.
La pregunta era, ¿estaba tomando esta ruta porque serbia al bien mayor? No. O al menos, no estaba segura de que fuera mi razón para tomar una decisión u otra.
¿Por qué lo estaba haciendo, entonces?
Había sido una pregunta difícil de responder horas atrás, y ahora era doblemente difícil. Suficiente como para asustarme. ¿Cómo había llegado a este punto?
Mi mente se remontó a una ves que me senté en una de las clases de la universidad de mi madre. No podría haber tenido más de diez años, mi padre había estado ocupado y mi madre no había podido encontrar una niñera. Así que había sido precoz, orgullosa como un demonio de estar sentada en esa conferencia de inglés con adolescentes y veinteañeros y entendiendo lo que mi madre estaba diciendo. Incluso habíamos leído el libro juntas, durante las semanas anteriores, así que sabía el material. El libro Las Naranjas no son la Única Fruta.
Mientras estaba sentada y escuchando, un hombre mayor había entrado y se había sentado a mi lado, en la última fila. Con una voz amable, había murmurado un comentario sobre cómo mi madre era una excelente profesora. Luego, unos minutos más tarde, cuando reuní el valor suficiente para levantar la mano y responder a una de sus preguntas, él me había hecho un cumplido a mí, se levantó y se fue. A pesar de todo mi orgullo por mi madre y propio, lo que me sorprendió del encuentro fue el cabello del hombre. Un ridículo peinado para cubrir calvicie.
Después de que la clase había terminado y mi madre me había llevado a casa, mencioné al hombre, y ella lo identificó como el jefe de su departamento, su jefe. Luego mencione el peinado y lo mal que se veía.
“Míralo desde su perspectiva”, me había explicado. “Tal vez, hace mucho tiempo, comenzó a perder un poco de cabello, pero podía cepillarlo hacia un lado de una manera que hacía que no se notara mucho. Cada año que pasaba se cepillaba el pelo un poco más. Fue gradual, algo a lo que lentamente se acostumbró, viéndolo en el espejo todas las mañanas y todas las noches. Muchos pequeños pasos.”
“¿Por qué alguien no lo señala?” Yo le había preguntado.
“No tiene a nadie que se lo señale”, me había respondido, “y cualquiera que lo conozca lo suficientemente bien no quiere herir sus sentimientos, incluso si fuera mejor a la larga.”
“Tú podrías”, le dije.
Así que ella lo hizo, más tarde esa semana. Fue brutalmente honesta con el viejo jefe del departamento de inglés. Según ella, se había cortado el pelo y luego le había dado las gracias en una fecha posterior. Ese evento y lo que mi madre había hecho después siempre quedó grabado en mi memoria.
Tragué un nudo en mi garganta. Siempre me tomaba desprevenida, lo mucho que la extrañaba, cuando pensaba en ella. Daría cualquier cosa por una conversación de treinta minutos con ella, en este momento. No tenía la menor duda en mi mente de que podría haberle dado sentido a todo, poner las cosas en términos tan simples que resolverlo parecía fácil.
Tuve que parar, mirar hacia arriba, parpadear para contener las lágrimas en mis ojos, y tomar una respiración profunda antes de seguir.
¿Era mi situación la misma que la del anciano? ¿Me había permitido deslizarme gradualmente a una mala situación, debido a mi falta de perspectiva más allá de lo que estaba sucediendo dentro de mi propia cabeza?
No había estado pensando en esto claramente. Todavía tenía la confianza suficiente para poder enviar ese correo electrónico, hacer la llamada... pero antes de hacerlo, tenía que ordenar mis pensamientos. Componer la carta en mi cabeza no funcionaría, necesitaba las palabras en la pantalla de mi computadora frente a mí, palabras concretas en blanco y negro.
Caminé por la parte trasera de mi casa y busqué las llaves en mi bolsillo. Antes de que pudiera obtenerlas, mi padre abrió la puerta.
“Taylor. Es bueno verte sana y salva.” Mi papá parecía cansado, años más viejo que la última vez que lo vi.
Le di un breve abrazo, “Hola, papá. ¿Recibiste mi mensaje, diciendo que llegaría tarde?”
“Lo recibí.” Él cerró y puso llave a la puerta detrás de mí. “¿Qué pasó?”
Me encogí de hombros cuando me quité la sudadera, me aseguré de que mi spray de pimienta, el teléfono y las llaves estuvieran todos en los bolsillos, luego la colgué junto a la puerta. “Nada importante. Estuve en casa de Brian, lo ayudé a armar muebles, luego su hermana y la asistente social de ella llegaron sin previo aviso. No pude encontrar una manera de irme sin que fuera algo incómodo.” Lo que sucedió, casi, solo más temprano.
“Ya veo”, murmuró. “¿Estaban ustedes dos solos?”
“No”, le mentí, para evitar que obtuviera la impresión equivocada. “Al menos, no por mucho tiempo. Lisa se fue unos minutos antes de que el asistente social pasara por allí.”
“Y tienes una camisa nueva, ya veo. Es agradable.”
“De Lisa”, mentí, retorciéndome un poco bajo el escrutinio.
“Ah”, asintió.
“Voy a ir a mi habitación, si eso está bien. Estoy algo agotada.”
Mi papá negó con la cabeza, “Preferiría que te quedaras para hablar.”
No es lo que quería hacer. Mi mente estaba bastante llena de basura y debates internos que no quería preocuparme de inventar más mentiras para mi padre.
“¿Podemos hacerlo mañana por la mañana?” Le ofrecí, retirándome hacia la puerta del frente, presionando mis manos en un gesto de súplica. “Realmente necesito sentarme en mi computadora por un minuto y organizar mis pensamientos.”
Empujé la puerta y no se abrió. Extraño. Probé el pomo de la puerta, y no sirvió de nada.
“La puerta está atascada”, dije.
“La puerta está cerrada, Taylor. También lo está la puerta de la sala de estar.” Mi papá me respondió. Cuando lo miré, él me mostró la antigua llave en su mano.
Mientras miraba, sacó dos sillas de al lado de la mesa de la cocina, colocó una en el centro de la habitación, luego colocó la segunda silla contra la puerta trasera y se sentó en ella.
“Siéntate.”
“Papá, esta noche no es realmente-”
“Siéntate.”
Mi corazón se cayó de mi pecho. O al menos, así se sintió. Sentí una fea sensación amarga en el estómago.
“Hablé con tu escuela hoy”, me informó, confirmando ese sentimiento desagradable.
“Lo siento.”
“Te has perdido casi un mes de clases, Taylor. Tres semanas. Te has perdido pruebas importantes, las fechas de vencimiento de proyectos, la tarea... dicen que puedes perder el año, si no lo has hecho ya.”
“Lo- lo siento”, me repetí.
“Tal vez podría entender, sé con lo que has estado lidiando, excepto que no solo no me contaste nada. Me mentiste.”
No pude formar las palabras para otra disculpa.
“Llamé a la escuela para obtener una actualización sobre cómo te estaba yendo, y me dijeron que no habías asistido a clase por un tiempo, y no supe qué hacer. Yo solo- me sentí completamente perdido. Llamé a tu Nona.”
Hice una mueca. Nona era la madre de mi madre, una mujer austera que nunca había aprobado totalmente a mi padre como pareja para su hija. No habría sido fácil para él hacer esa llamada.
“Ella me convenció de que tal vez estuve demasiado concentrado en ser tu aliado, y no me concentré lo suficiente en ser tu padre. Si ella me hubiera dicho eso hace una semana, le hubiera colgado. Pero después de hablar con tu escuela, dándome cuenta de lo mal que te fallé...”
“No me fallaste”, le dije. Me sorprendió que mi voz se rompiera un poco con emoción.
“Lo hice. Está claro que lo que hemos estado haciendo no ha funcionado, si estás en esta situación, si no puedes hablar conmigo. No más secretos, no más medias verdades. Así que nos quedaremos aquí toda la noche si es necesario. Incluso faltaré al trabajo mañana si tengo que hacerlo, pero vamos a hablar.”
Asentí con la cabeza y tragué saliva. Todavía no me había sentado en la silla que había dejado en el medio de la cocina.
“Yo, um, necesito usar el baño.”
“Está bien”, se puso de pie. “Te acompañaré hasta allí y te llevaré de vuelta a la cocina después.”
“¿Me estás tratando como si fuera una prisionera?”
“Eres mi hija, Taylor. Te amo, pero sé que está pasando algo, y no es solo el acoso, o tiene algo que ver con el acoso que aún no has mencionado. Tengo miedo por ti, Taylor, porque me estás evitando y callando incluso si eso significa abandonar la escuela.”
“Entonces fuerzas mi mano haciéndome tu prisionera”, le respondí, dejando que la rabia y el dolor se apoderaran de mi voz. “¿Crees que esto esta remotamente bien, después de todas las veces que fui acorralada por esas perras de la escuela? ¿Tengo que volver a casa con esta mierda de abuso de poder también?”
Mi papá me respondió con la mayor paciencia, “Espero que sepas que estoy haciendo esto porque te amo.”
Lo sabía. La cosa era que eso no lo hacía ni un poco más fácil de manejar.
“¿Necesitas ir al baño, Taylor?”
Negué con la cabeza. Lo que necesitaba era salir de esta habitación. Lo vi fruncir los labios, sabía que era consciente de que acababa de buscar un escape.
“Habla conmigo, Taylor.”
“No tengo ganas de hablar.” Crucé la habitación para probar las otras puertas, la sala de estar y el sótano. Cerradas.
“¿Por qué insistes tanto en escapar?”, Preguntó. Pude escuchar el dolor en su voz, lo que no me hizo sentir mejor. “Por favor, solo relájate, siéntate.”
Sentí el crujido de mi poder en los bordes de mi conciencia, me di cuenta de que estaba apretando los puños. ¿Por qué las personas en las que se suponía que podía confiar eran las personas que se volvian contra mí, me arrinconaban y me hacian sentir lo peor? Emma, ​​la escuela, Armsmaster, ¿ahora mi papá?
Pateé la silla, lo suficientemente fuerte como para hacer una marca cuando golpeó la nevera. Los ojos de mi padre se agrandaron un poco, pero él no se movió ni habló. Pude sentir el tirón de mi poder a medida que los bichos de mi vecindario comenzaron a moverse a mi ubicación. Tuve que cancelar intencionalmente la orden para hacerlos retroceder y volver a su comportamiento normal.
No sintiéndome ni remotamente mejor después de mi abuso de la silla, empujé los libros de cocina y las impresiones fuera de la estantería al lado de la nevera, dejándolos caer al suelo. Un marco de foto que se había escondido en el medio de la pila se rompió cuando golpeó el suelo.
“Maldita sea”, murmuré. Todavía no me sentía mejor, y me costaba más mantener el enjambre a raya.
“Las posesiones pueden ser reemplazadas, Taylor. Ventila como necesites.”
“¿Papá? P-” Tuve que parar por unos segundos hasta que sentí que podía recuperar el aliento y hablar sin que mi voz se rompiera, “¿Hazme un favor? ¿Quédate callado un momento y déjame pensar?”
Me miró cuidadosamente antes de responderme. “Bueno. Puedo hacer eso.”
Sin otro lugar donde sentarme, puse mi espalda a la pared debajo de la estantería que acababa de limpiar y me dejé caer al suelo, mis piernas hicieron sentir sus protestas cuando puse mis piernas contra mi pecho. Crucé mis brazos, descansándolos sobre mis rodillas, y enterré mi cara contra ellos.
Sabía que eran las 9:24 cuando entré. Para el momento en que suprimí los bichos, controlé mi poder y me sentí segura para levantar la cabeza, eran las 9:40. Mi papá todavía estaba sentado en la silla.
Solté un largo suspiro, silencio, luego enterré mi cara en mis brazos otra vez.
¿Ahora qué?
Vamos, Taylor. Te has enfrentado a Supervillanos en situaciones de vida o muerte. Te enfrentaste a Armsmaster esta noche. ¿Es tan difícil enfrentar a tu propio padre?
No. Diez veces más duro.
Pero tenía que enfrentar el problema de la misma manera. Catalogar mis opciones, mis herramientas a mano. La violencia física estaba fuera. Lo mismo usar mi poder. ¿Qué me dejó eso?
La situación era en definitiva la misma, decidí. Todavía tenía que escribir esa carta a Miss Militia, organizar mis pensamientos. El problema era que ahora tenía algo más que hacer. Tenía que confesarle a mi padre lo que había hecho.
No estaba segura de poder decirlo. Mi garganta estaba cargada de emoción, y dudaba de poder organizar mis pensamientos lo suficiente como para convencer a mi padre de que había hecho todo por las razones correctas. Abría la boca para decírselo, tartamudear lo básico, quizás incluso se viera preocupado al principio. Luego, mientras seguía hablando, sin poder describir adecuadamente lo que había hecho y por qué, pude ver que su rostro se convertía en confusión. ¿Después de eso? ¿Disgusto, desilusión?
Una pequeña parte de mí murió en el interior al pensarlo.
Lo escribiría. Levanté mi cabeza abruptamente, miré los papeles esparcidos a mi alrededor. Encontré un sobre, del tipo en que pones los documentos dentro. Entonces encontré un marcador.
En la parte superior del sobre, escribí las palabras: “SOY UN SUPERVILLANO.”
Miré esas palabras en el sobre marrón que descansaba sobre mis piernas. Luego miré a mi papá. Estaba leyendo un libro, su tobillo derecho descansando sobre su rodilla izquierda.
Me imaginé entregándole el sobre tal como estaba. Solo esa línea.
“Carajo.” Murmuré.
“¿Dijiste algo?” Mi padre levantó la vista de su libro y se acercó para dejarlo.
“Está bien. Sigue leyendo,” dije, ausente, molesta por la distracción, todavía enojada con él por arrinconarme así.
“Está bien”, estuvo de acuerdo, pero no miró el libro más de tres segundos antes de volver a mirarme, como para controlarme. Traté de ignorarlo y enfocarme en el sobre.
¿Qué escribiría? Después de un segundo, comencé a escribir debajo del título que había puesto en el sobre.
Me agradan Brian y Lisa. Incluso me agradan Alec y Rachel. Pero también son supervillanos. Me uní a ellos con la idea de que obtendría detalles que necesita el Protectorado y luego los traicionaría.
Levanté el marcador y fruncí el ceño.
¿Por qué era tan difícil?
Le puse la tapa y nerviosamente golpeé el marcador contra mi rodilla. Pensando, tratando de medir mis sentimientos, explorar mis pensamientos para ver qué era lo que hacía que ese nudo en lo profundo de mis entrañas se hiciera más fuerte.
¿Mi papa? ¿Estaba demasiado consciente de lo que iba a leer, de cómo lo percibiría? Sí. Pero también había sido difícil escribir cuando estaba escribiendo mentalmente solo para Miss Militia. Esa no era la imagen completa.
¿Tenía miedo de ser arrestada? No. Bueno, había visto a la burocracia trabajando en la escuela, no confiaba en el sistema, esperaba que en algún momento me jodieran. Pero eso no era lo que impulsaba mis elecciones. Fue algo más personal.
El equipo. ¿Estaba preocupada sobre cómo lo tomarían? ¿Posiblemente tenerlos como enemigos? Al igual que Coil había dicho, no había ninguna garantía de que cualquier acción contra ellos fuera totalmente exitosa. Tattletale probablemente podría darse cuenta que un equipo ERP estaba allí antes de que pudieran ponerse en posición, y el equipo era bueno para escapar en un apuro. Entonces tendría uno o más enemigos detrás de mí, que sabían todo lo que necesitaban y tenían todas las herramientas para hacer de mi vida un infierno.
Más cerca.
Tenía que ver con esos chicos, y poco a poco me di cuenta de qué se trataba.
Me puse de pie, luego caminé hacia el horno.
“¿Taylor?”, Mi padre habló, despacio.
Doblé el sobre a lo largo para ocultar las palabras, encendí el quemador del horno, luego sostuve la punta del sobre en la llama hasta que se encendió.
Mantuve el sobre ardiente sobre el fregadero hasta que estuve segura de que mi mensaje fue borrado. Dejé caer los restos del sobre en el lavabo y lo observé arder.
No quería enviar ese correo electrónico a Miss Militia porque me gustaban esos chicos. Esa no fue la gran realización. Lo que me hizo ponerme de pie y quemar el sobre fue darme cuenta de que me gustaban esos chicos, que los quería mucho, confiaba en que me apoyarían...
Sin embargo, siempre me había mantenido alejada.
Era estúpido, era egoísta, pero realmente, quería saber cómo sería llegar a conocer a Lisa, sin preocuparme de que descubriera mi plan. Me gustaría ver cómo era interactuar con ella sin tener que censurarme por temor a dar esa pista que lo arruinara. Quería conocer mejor a Perra y a Alec. Y Brian. Quería estar más cerca de Brian. No podría expresarlo mejor que eso, porque no sabía si habría algún futuro con él más allá de una simple amistad. No esperaba que hubiera. Aún importaba.
Me permitía pensar que había intentado una amistad con estos chicos, que había crecido como persona, por lo que estaba bien seguir adelante con mi plan. Pero no lo hice. Nunca me permití realmente abrirme y conectarme con ellos, y me estaba dando cuenta de lo mucho que quería.
Mis razones para seguir adelante con mi plan fueron disminuyendo, cada vez más difícil de justificar. Mi reputación probablemente estaba en ruinas, había hecho enemigos de todos los que importaban, y tenía una serie de delitos graves en mi haber. Por mucho que trate de ignorar todo eso y decirme que lo estaba haciendo por el bien de todos, mi conversación con Coil me había dejado menos segura. Eso no quiere decir que le creyera completamente, o que pensara que sería tan exitoso como él creía, pero estaba menos segura.
Maldita sea, quería pasar más tiempo con los Undersiders. Sabiendo que me había quedado sin razones para seguir con el plan, toda la porquería que llovería sobre mi cabeza si lo hacía, ¿cuánto me odiaría por traicionar a mis amigos? Este pequeño deseo de una amistad real y genuina fue suficiente como empujón en esa dirección. Podía cambiar de opinión. No enviaría ninguna carta a Miss Militia.
Pasé el agua del grifo sobre los restos humeantes del sobre, observé cómo los restos se borraban. Vi el agua corriendo por el desagüe durante un largo tiempo después de que el último trozo de papel quemado se había ido.
Cerré el grifo, metí las manos en los bolsillos y crucé la cocina para recostarme contra la puerta que daba al vestíbulo, mirando brevemente el picaporte y la cerradura antes de apoyarme en la puerta de espaldas a ella. Llamé a algunos bichos desde la sala de estar, el pasillo y los conductos de calefacción del pasillo delantero hasta la puerta y el mecanismo de la cerradura. ¿Podrían mover las partes necesarias?
No hubo suerte. No eran lo suficientemente fuertes como para manipular el funcionamiento interno de la puerta, y cualquier bicho que pudiera ser lo suficientemente fuerte no encajaría en su interior. Lárguense, les dije, y lo hicieron.
Lo que no me dejó una buena manera de evitar tratar con mi padre. Me sentí más culpable que nunca mientras lo miraba a través de la habitación. Parecía tan desconcertado, tan preocupado, mientras me miraba. No tenía en mí la voluntad de mentirle a su cara otra vez.
Pero lo que sea que hiciera lo iba a lastimar.
Crucé la habitación y él se puso de pie, como si no estuviera seguro de lo que iba a hacer. Lo abracé fuerte. Él me abrazó más fuerte.
“Te amo, papá.”
“Yo también te amo.”
“Lo siento.”
“No tienes nada por lo que lamentarse. Solo- solo háblame, ¿de acuerdo?”
Me aparté y agarré mi sudadera del gancho junto a la puerta. Cuando volví al otro lado de la habitación, busqué en los bolsillos y recuperé el teléfono.
Empecé a escribir un texto.
“Tienes un teléfono celular”, estaba muy callado. Mi madre había muerto usando un teléfono celular mientras conducía. Nunca habíamos hablado de eso, pero sabía que él había tirado el suyo poco después del accidente. Connotaciones negativas. Un feo recordatorio.
“Sí”, respondí.
“¿Por qué?”
“Para estar en contacto con mis amigos.”
“Es... es solo inesperado. No lo hubiera pensado.”
“No es la gran cosa.” Terminé el texto, cerré el teléfono y lo metí en el bolsillo de mis jeans.
“Ropa nueva, estás más enojada, mintiéndome, faltando a la escuela, este teléfono celular... Siento que ya no te conozco, pequeña lechuza”, usó el antiguo apodo de mi madre para mí. Me estremecí un poco.
Cuidadosamente, respondí, “Tal vez eso sea algo bueno. Porque seguramente no me gustaba lo que era antes.”
“A mí sí”, murmuró.
Desvié la mirada.
“¿Al menos puedes decirme que no estás tomando drogas?”
“Ni siquiera fumando o bebiendo.”
“¿Nadie te obliga a hacer algo que no quieres hacer?”
“No.”
“Está bien”, dijo.
Hubo una larga pausa. Los minutos se extendieron como si los dos estuviéramos esperando que el otro dijera algo.
“No sé si sabes esto”, dijo, “pero cuando tu mamá estaba viva, y tú estabas en la escuela media, surgió la posibilidad de que te saltaras un año.”
“¿Sí?”
“Eres una chica inteligente y temíamos que te aburrieras en la escuela. Tuvimos discusiones sobre el tema. Yo-yo convencí a tu madre de que estarías más feliz a la larga asistiendo a la escuela secundaria con tu mejor amiga.”
Tosí una carcajada. Entonces vi la mirada herida en su rostro.
“No es tu culpa, papá. No podrías haberlo sabido.”
“Lo sé, o al menos, entiendo eso en mi cabeza. Emocionalmente, no estoy tan seguro. No puedo evitar preguntarme cómo hubieran sido las cosas si hubiésemos seguido lo que tu madre quería. Lo estabas haciendo muy bien, ¿y ahora estás fallando?”
“Así que fallo, tal vez”, le dije, y sentí un levantamiento de pesas, admitiéndolo en voz alta. Habría opciones. Entendí lo suficiente como para que aún pudiera presionar a los directivos para que dejara pasar un grado. Tendría la edad suficiente para tomar clases en línea como Brian.
“No, Taylor. No deberías tener que hacerlo. El personal de la escuela conoce tus circunstancias, definitivamente podemos obtener algunas exenciones, extender los plazos...”
Me encogí de hombros. “No quiero regresar, no quiero suplicar y pedir ayuda a esos pendejos en la directiva de la escuela, solo para poder volver la misma posición en el que estuve hace un mes. Tal como lo veo, el acoso escolar es inevitable, imposible de controlar o prevenir. Es como una fuerza de la naturaleza... una fuerza de la naturaleza humana. Es más fácil de manejar, si lo pienso así. No puedo luchar contra eso, no puedo ganar, así que me centraré en lidiar con los efectos secundarios.”
“No tienes que rendirte.”
“¡Yo no estoy rindiendo!” Levanté la voz, enojada, sorprendida de mí misma por estar enojada. Tomé aliento, me obligué a regresar a un volumen normal, “Estoy diciendo que probablemente no haya ninguna manera de entender por qué ella hizo lo que hizo. Entonces, ¿por qué perder mi tiempo y energía deteniéndome en eso? A la mierda, ella no merece la cantidad de atención que le he estado prestando. Estoy... replanteando las prioridades.”
Él cruzó sus brazos, pero su frente estaba arrugada por la preocupación. “¿Y estas nuevas prioridades tuyas son?”
Tuve que buscar una respuesta. “Vivir mi vida, recuperar el tiempo perdido.”
Como para responder mi declaración, la puerta trasera se abrió detrás de mi padre. Mi papá se volvió, sorprendido.
“¿Lisa?” Preguntó, confundido.
Lisa reveló la llave que había tomado de la piedra falsa en el jardín trasero, y luego la colocó en la barandilla de los escalones de atrás. Sin sonreír, ella miró a mi padre y a mí. Ella se encontró con mis ojos.
Me abrí paso empujando a mi padre, y él agarró mi brazo antes de que estuviera lejos de la puerta.
“Quédate”, me ordenó, me imploró, apretándome el brazo.
Solté mi brazo, girándolo hasta que no pudo mantener su agarre, y bajé los escalones de atrás, sentí que me dolían las rodillas al aterrizar. A tres o cuatro pasos de distancia, di vuelta en su dirección, pero no pude mirarlo a los ojos.
“Te amo, papá. Pero yo necesito-” ¿Qué necesitaba? No pude formar el pensamiento. “Yo, eh, estaré en contacto. Para que sepas que estoy bien. Esto no es permanente, solo... necesito un respiro. Necesito entender todo esto.”
“Taylor, no puedes irte. Soy tu padre, y este es tu hogar.”
“¿Lo es? Realmente no parece que ese sea el caso en este momento”, respondí. “Se supone que mi hogar es un lugar donde me siento segura.”
“Tienes que entender, no tenía otras opciones. Me estabas evitando, no hablabas, y no puedo ayudarte hasta que reciba respuestas.”
“No puedo darte ninguna respuesta”, le respondí, “y de todos modos no puedes ayudar.”
Dio un paso adelante, y rápidamente retrocedí, manteniendo la distancia entre nosotros.
Volviendo a intentarlo, me dijo: “Entra. Por favor. No te presionaré más. Debería haberme dado cuenta de que no estabas en un estado en el que podía.”
Dio otro paso hacia mí, y Lisa dio un pequeño paso hacia un lado para ponerse en su camino, mientras retrocedía de nuevo.
“¿Lisa?” Mi papá volvió su atención hacia ella, mirándola como si nunca la hubiera visto antes. “¿Estás bien con esto?”
Lisa miró entre nosotros otra vez, luego dijo cuidadosamente, “Taylor es inteligente. Si ha decidido que necesita alejarse y resolver las cosas por sí misma, confío en que sea por una buena razón. Hay mucho espacio para ella en mi casa. No es un problema en lo más mínimo.”
“Ella es solo una niña.”
“Ella es más capaz de lo que le das crédito, Danny.”
Me volví para irme, y Lisa se apresuró a alcanzarme, poniendo un brazo sobre mis hombros cuando llegó a mi lado.
“Taylor”, llamó mi padre. Dudé, pero no volteé. Mantuve mi mirada fija en la puerta del patio trasero.
“Por favor mantente en contacto”, dijo, “puedes volver a casa en cualquier momento.”
“Está bien”, respondí. No estaba segura de si mi voz era lo suficientemente fuerte como para que él oyera.
Mientras Lisa me guiaba hacia su auto, tuve que controlarme para no mirar hacia atrás.

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2018.06.22 00:49 master_x_2k Interludio V

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Interludio V

"¿Esto es lo que querías?", El adolescente con barba en su mentón y la capucha arriba, le entregó la bolsa de papel.
Manos anchas con las uñas arruinadas y podridas de color marrón recorrieron el contenido. “Lo es. Aquí.” La voz era ligeramente acentuada, las palabras y los sonidos eran muy cuidadosos, como si no se sintiera cómodo con el inglés.
El joven extendió la mano y sus ojos se agrandaron cuando un manojo de billetes se presionó en sus manos.
“Esto es... más de lo que pensé que sería.”
“¿Te estás quejando?”
El joven negó con la cabeza.
Gregor el Caracol se metió las manos en los bolsillos, como para esconder las uñas y los bultos que le salpicaban el dorso de las manos como costras. Cada uno de las protuberancias duras, que podrían haber sido conchas o escamas, ninguna más grande que un dólar de plata, tenía una prominente forma de espiral. Por mucho que pudiera meterse las manos en los bolsillos, no podía ocultar su rostro. No tenía cabello en la cabeza, ni siquiera cejas o pestañas, y las protuberancias duras le cubrían la cara como un caso terminal de acné. Lo más extraño y desconcertante de todo era el hecho de que su piel pálida era lo suficientemente translúcida como para poder ver las sombras de su esqueleto, sus dientes y la lengua en su boca.
“Como puedes ver”, dijo Gregor, sin ninguna afectación, “sería difícil para mí entrar a una tienda y hacer simples compras. No me gusta depender de mis amigos para esto. Me hace sentir en deuda con ellos, y eso no es bueno para las amistades. Si estás interesado en repetir este tipo de transacción, estando de guardia para hacer diligencias por mí durante un tiempo, podría arreglarse.”
“¿En serio?” El chico se frotó la barbilla, “¿Por cuánto tiempo?”
“Hasta que llamé y no puedas o no quieras hacer mi mandado. Si esto sucediera más de una vez, o si la razón no fuera buena, encontraría a otra persona, como lo hice con la última persona.”
“¿No lo lastimaste ni nada?”
“No. No lo hice. Decidió que prefería pasar la noche con su novia. No lo he llamado nuevamente.”
“¿Esto no será nada ilegal?”
“No. Sin drogas, sin prostitutas, sin armas.”
“Entonces me llamas, salgo corriendo y te consigo alimentos, o ropa, o comida para llevar, o champú, o lo que sea, y me pagas tres-”
“Eso es cuatro. Y no tengo pelo, así que no necesitarías preocuparte por el champú.”
“Claro. Lo siento. Entonces, ¿cuatrocientos dólares cada vez? ¿Cuál es el truco?”
“Sin trucos. Tengo dinero, me gusta que las cosas sean convenientes. Solo una pequeña posibilidad de problemas. Mi primer asistente, ella renunció porque estaba preocupada de que mis enemigos la usen para llegar a mí. No negaré que esto es posible.”
“¿Tienes enemigos?”
“Sí. Pero todavía no ha habido un caso en que alguno de mis asistentes tuvo problemas con ellos.”
“¿Alguno de ellos se metió en problemas?”
“El último asistente, el chico con la novia. Pensó que podría conseguir más dinero, porque podría ir a la policía y contarles lo que sabía de mí. Tuvo la suerte de intentar esto cuando estaba de buen humor. Yo lo disuadí. Trabajó para mí durante dos meses después de eso sin ninguna queja. No fuimos amistosos, fue puro negocio. Recomendaría, amablemente, que no intentes lo mismo.”
“Oye. Vive y deja vivir, ¿verdad?”
“Ese es un buen dicho.”
“Bueno. Quiero ir a la universidad este otoño, y esto suena muchísimo mejor que trabajar por el salario mínimo de durante cincuenta horas a la semana. Aquí, mi número de teléfono celular”, él entregó su teléfono.
Gregor el Caracol se tomó un segundo para poner el número en su propio teléfono. “Lo tengo. Llamaré.”
Fueron cada uno por su camino.
Gregor caminó por las calles laterales del centro de Brockton Bay con la capucha de su sudadera proyectando su rostro en la sombra. Cualquiera que se cruzara en su camino y mirara debajo de su capucha se apresuró a mirar hacia otro lado. Avergonzado, asustado. Aquellos que lo vieron desde lejos lo consideraban también como monstruoso, pero de una manera diferente. Para ellos, él era simplemente uno de los obesos mórbidos. Un hombre en de entre veinte largos o pocos treinta, casi tres veces el peso que debería tener para su altura de metro setenta y ocho. Su peso, lo sabía, era una de las cosas raras en este mundo moderno que alguien podría usar para burlarse de él abiertamente.
Le había llevado años llegar a aceptar esto. El ser uno de los monstruos.
Cuando llegó a su destino, el palpitante latido de la música llegó a sus oídos. El club estaba a dos cuadras de Lord Street, y había una línea que se extendía por el costado del edificio. Letras amarillas que brillaban intensamente en una letra casi intencionalmente simple deletreaban 'Palanquin'.
Se saltó la línea y se dirigió directamente hacia la puerta de entrada. Un fornido portero hispano con una barba que trazaba los bordes de su mandíbula desabrochó la cerca de la cadena para dejarlo pasar.
“¿Qué demonios?”, Se quejó una de las chicas que estaba al frente de la fila. “Estuvimos esperando cuarenta y cinco minutos, ¿Y dejaste entrar a ese gordo de mierda?”
“Fuera de la fila”, dijo el portero, su voz aburrida.
“¿Qué carajo? ¿Por qué?”
“Acabas de insultar al hermano del dueño, idiota”, le dijo el portero, “Fuera de la fila. Tú y tus amigos están vetados.”
Gregor sonrió y negó con la cabeza. La línea que el portero había usado era basura, por supuesto, él no era el hermano del propietario. Pero fue agradable ver a uno de los imbéciles recibiendo lo que merecían.
Había trabajado como gorila para clubes que buscaban a alguien más exótico y llamativo, cuando se estaba poniendo de pie por primera vez, por lo que sabía que la línea que veías por la puerta rara vez indicaba cuántas personas había en el interior. Un club vacío podría tener una fila de personas esperando para entrar, para dar la imagen correcta. A pesar de que era martes por la noche, Palanquin no tenía necesidad de tales engaños. Estaba lleno de gente. Gregor navegó con cuidado entre la multitud de bailarines y personas que sostenían tragos, hasta que llegó a una escalera custodiada por un portero. Al igual que con la puerta de entrada, su entrada a la escalera era automática, incuestionable.
El balcón del piso de arriba no estaba lleno de gente, y los que estaban presentes, una docena más o menos, estaban casi deshuesados ​​en su letargo. Sobre todo chicas, yacían boca abajo en los sofás y en las cabinas de todo el balcón que daba a la pista de baile. Solo tres personas estaban más o menos alerta cuando Gregor se acercó.
“¡Gregor, mi muchacho!” Newter sonrió de oreja a oreja. Gregor captó el más breve destello de disgusto en la cara de una de las chicas que estaban sentadas con Newter, mientras lo miraba. Ella era una rubia con lápiz labial azul y reflejos rosados ​​en su cabello. Si Gregor hubiera estado trabajando como portero, habría revisado su identificación, la habría comprobado dos veces, y aunque pareciera real, la habría echado de todas maneras por ser demasiado joven. Ella no podría haber tenido más de dieciséis años.
Aún así, eso era más o menos la edad de Newter, y no podía culpar al chico por estar interesado en alguien de su edad.
La otra chica, de cabello oscuro, tenía un aspecto europeo en sus facciones. Ella no mostró tal disgusto. Cuando ella le sonrió, no había señales de que la expresión fuera forzada. Eso fue raro e interesante.
“Traje tu cena”, dijo Gregor.
“¡Buen hombre! ¡Trae una silla!”
“Los otros también querrán su comida.”
“Levanta una silla, vamos. Aquí tengo dos chicas deslumbrantes, y no me creen cuando les estoy hablando de algunos de los trabajos más geniales que hemos realizado. Necesito respaldo aquí, hermano.”
“Yo no creo que sea una buena idea hablar de estas cosas”, dijo Gregor. Él permaneció de pie.Newter tomó la bolsa y agarró un sándwich de adentro. “Todo bien. Faultline se unió a la conversación hace un rato, por lo que obviamente no le parece un problema. No van a hablar, ¿verdad, Laura? ¿Mary?”
Cada chica negó con la cabeza cuando Newter les preguntó por su nombre. Eso le permitió a Gregor etiquetar a la chica de cabello oscuro como Laura y la chica con el lápiz labial azul como Mary.
“Si Faultline dijo que estaba bien”, dijo Gregor. Cogió la bolsa de Newter y encontró su propio sándwich. “Laura y Mary, lo siento, los otros sándwiches que tengo aquí están reservados. Podría ofrecerles algo del mío, si quisieran.”
“Está bien, no tengo hambre”, respondió Laura, “Me gusta tu acento. ¿Es noruego?”
Gregor terminó su primer bocado, tragó saliva y negó con la cabeza, “No estoy seguro. Pero he hablado con un experto y él dice que el otro idioma que hablo es islandés.”
“¿No lo sabes?”
“No”, respondió Gregor.
Su respuesta brusca solo detuvo la conversación por un momento antes de que Newter lo pusiera en marcha de nuevo, “De acuerdo, hermano, diles a estas chicas contra quién nos enfrentamos el mes pasado.”
“¿El trabajo de la caja de juguetes?”, Preguntó Gregor, “¿con el mercado negro de Artesanos? No habia nadie-”
“El otro. El trabajo en Filadelfia.”
“Ah. Chevalier y Myrddin.”
Newter juntó sus manos, meciéndose en su asiento, “¡Te lo dije!”
“Y los vencieron”, dijo la chica de cabello oscuro, incrédula.
“¡No perdimos!” Gritó Newter.
“Estuvo muy cerca”, Gregor agregó sus propios dos centavos. “Chevalier es el líder del Protectorado en Filadelfia. Myrddin lidera el Protectorado de Chicago. Estas son personas que el mundo entero reconoce. Obtuvieron puestos protegiendo ciudades grandes en Estados Unidos porque son fuertes, porque son inteligentes y talentosos. Cumplimos el trabajo, como siempre hacemos, y nos marchamos.”
Newter se echó a reír, “Paguen.”
Ni Laura ni Mary parecían molestas cuando metieron la mano en el bolsillo y el bolso, respectivamente, y sacaron algunos billetes.
“¿Cuál fue la apuesta?” Preguntó Gregor.
“Les dije que no tenían que pagar si mentía.”
“¿Y si no estuvieras mintiendo? ¿Pagan más?”
“Ninguna penalización. Obtuve compañía y conversación por un tiempo”, sonrió Newter. Extendió la mano hacia la parte posterior de la cabina, agarró una bolsa que estaba allí y sacó un par de cucharas de plástico y una botella de agua. Con un gotero de agua que sacó de su bolsillo, extrajo agua de la botella y colocó unas gotas en cada cuchara. El último paso fue sumergir la punta de la lengua en cada gota de agua.
“Lámanlo”, les dijo a las chicas.
“¿Eso es todo?”, Le preguntó Laura.
“Es suficiente. Más, y es posible que vuelen por un tiempo inconvenientemente largo. Eso justo allí”, señaló Newter a la cuchara con la punta de la cola, “Es un poco menos de una hora de viaje psicodélico. Sin resaca, sin efectos secundarios, no es adictivo, y no se puede sufrir una sobredosis. Créeme, he intentado hacer que alguien tenga una sobredosis antes, en una situación de combate, y no pude lograrlo.”
Mary fue la primera en tomar la cuchara y meterla en su boca. Momentos después, sus ojos se abrieron de par en par y ella cayó inerte sobre el respaldo de la cabina.
“Oye”, dijo Laura, volviéndose hacia Gregor. Metió la mano en el bolsillo, encontró un recibo y un bolígrafo, y garabateó en la parte posterior en blanco del papel. Ella se lo entregó. “Mi número. Si quieres hablar, o, ya sabes, algo más.”
Ella le guiñó un ojo y luego se metió la cuchara en la boca.
Gregor parpadeó en una leve confusión mientras su cabeza cayó hacia atrás.
“Parece que has causado una buena impresión, Gregster”, se rió entre dientes.
“Tal vez”, dijo Gregor. Puso la mitad de su sándwich que quedaba en la bolsa de papel, luego hizo una bola con la envoltura. Después de un momento de vacilación, arrugó el recibo con el número de Laura en la bola. Lo lanzó a un cubo de basura a medio camino a través de la habitación.
“¡Oye! ¿Qué diablos?”
“No creo que yo le gustara porque soy yo”, dijo Gregor, “creo que le gustaba porque soy un monstruo."
“Creo que te estás saboteando, hombre. Esta buena. Mírala.”
Gregor lo hizo. Ella era atractiva. Él suspiró.
“Newter, ¿sabes lo que es un devoto?”
Newter negó con la cabeza.
“Es un término del argot para alguien que se siente atraído por personas con discapacidades debido a la discapacidad. Creo que se trata de poder, atracción por alguien porque de alguna manera son débiles. Creo que es probable que esta Laura me considere débil por la forma en que me veo, la forma en que puedo tener problemas día a día, y esto es atractivo para ella de una manera similar a la que un lisiado o un ciego seria para un devoto. Esto no me atrae.”
“De ninguna manera. Tal vez le gustes por la persona que está debajo.”
“No me vio lo suficiente como para saber quién podría ser esa persona”, respondió Gregor.
“Creo que te estás menospreciando. Yo aprovecharía esa oportunidad.”
“Eres una persona más fuerte que yo de muchas maneras, Newter. Debería llevarle la cena a los demás”, Gregor se dio vuelta para irse.
“Oye, haz una señal a Pierce para que envíe a otra chica o dos, ¿quieres?”
Gregor hizo lo que le pidió, llamando la atención del portero al pie de las escaleras. El portero, a su vez, llamó la atención de un grupo de chicas en la pista de baile.
Mientras las chicas se abrían paso, Gregor se volvió hacia Newter, “¿Estás feliz?”
“Oh hombre. No vas a entrar en una fase filosófica de nuevo, ¿verdad?”
“Te ahorraré eso. ¿Lo estás?”
“Tipo. Mírame. Tengo dinero para gastar, tengo a las chicas más calientes de la ciudad pidiendo probarme. ¡Literalmente queriendo probarme! ¿Qué piensas?”
“¿Estás feliz, entonces?”
“La época de mi vida, hermano.” Newter abrió sus brazos para saludar a un trío de chicas cuando llegaron a la cima de las escaleras.
“Me alegra.” Gregor se giró y entró al pasillo en la parte posterior del balcón. Cuando la puerta se cerró tras él, el sonido de la música detrás de él se atenuó.
Su siguiente parada fue la primera puerta a su izquierda. Él golpeó.
“Adelante.”
La habitación tenía una cama a cada lado, en las esquinas opuestas. Un lado de la habitación estaba atestado de carteles, fotos, una estantería repleta de libros, una computadora Apple con dos estantes para CD que se alzaban sobre ella y dos sistemas de altavoces. La música de los altavoces de la computadora apenas logró ahogar la música del club de abajo. La chica que estaba recostada en la cama tenía una densa capa de pecas en la cara y las manos, y cabello castaño rizado. Las revistas estaban amontonadas a su alrededor en la cama, amenazando con derrumbarse al menor movimiento.
El otro lado de la habitación era espartano. Nada adornaba las paredes, no había libros, ni computadora o parafernalia de computadora. Había una cama, una mesita de noche y una cómoda. El único toque de personalidad era una colorida colcha y una funda de almohada. Gregor sabía que había sido un regalo de Faultline. La propietaria no habría salido a buscarla ella misma. La residente de ese lado de la habitación estaba sentada en la esquina, mirando a la pared. Ella era rubia, el tipo de cabello rubio platinado que raramente duraba pasando la pubertad. Su suéter púrpura era un poco demasiado grande para ella, cayendo sobre sus manos, y sus jeans claros estaban claramente destinados a ser más cómodos que a la moda.
“Traje tu cena, Emily.”
“Gracias”, le respondió la chica pecosa. Cogió el sándwich que le lanzó y comenzó a pelar el paquete.
“¿Está bien?”, Le preguntó, haciendo un gesto a la chica de la esquina.
“No es uno de sus mejores días.”
El asintió.
“Elle”, habló, suavemente, “¿Puedo acercarme?”
Habían aprendido por las malas, que cuanto más distante estaba la niña, más fuerte era su poder. Esto la hacía particularmente peligrosa cuando estaba tan perdida que no podía reconocerlo. Una cruel ironía, observó Gregor, que prácticamente no tenía ningún poder cuando era más ella misma. Era un problema al que esperaban encontrar una respuesta, algún día.
La chica en la esquina se volvió para mirarlo a los ojos. Lo tomó por consentimiento, se le acercó y le puso un sándwich en las manos.
“Come”, la instruyó.
Ella lo hizo, casi mecánica en sus movimientos.
Después de que Faultline lo enlistó a él y a Newter, un trabajo los había llevado a un asilo de alta seguridad. Habían estado allí para interrogar a alguien sobre los Dragonslayers, un grupo de villanos que utilizaba tecnología de Artesano robada del Artesano más poderoso y de mayor perfil del mundo para el hurto y el trabajo mercenario. Su invasión del asilo no había ido tan bien como podría haberlo hecho, y había llevado a un cierre de alta tecnología de la instalación. No solo extendió su misión por varias horas, sino que también generó problemas con uno de los residentes, una parahumana que aparentemente tenía que ser movida regularmente, para que su influencia sobre su entorno no se extendiera más allá de los límites de su celda, convirtiéndola en una un problema serio para el personal, otros residentes y espectadores involuntarios.
Al final, después de tratar con el escuadrón enviado del Protectorado de Boston y obtener la información que necesitaban sobre los Dragonslayers, habían reclutado a la chica.
Miró y esperó lo suficiente para asegurarse de que estaba en camino de terminar su sándwich, luego se dio vuelta para irse. Emily le dio un pequeño saludo con la mano en señal de despedida, y él asintió una vez en reconocimiento.
Su última parada fue la oficina al final del pasillo del segundo piso. Miró por la ventana, luego se dejó entrar tan silenciosamente como pudo.
Faultline, propietaria de Palanquin y varias otras empresas de cobertura en Brockton Bay, estaba sentada en un gran escritorio de roble. Frente a ella, en medio de los libros de contabilidad, cuadernos y libros de texto de la universidad, había algo similar a un xilófono, una serie de varillas alineadas una al lado de la otra, atadas firmemente a una tabla.
Faultline estaba en su ropa profesional; una camisa de vestir blanca con las mangas arremangadas y pantalones negros metidos en brillantes botas de montar negras con dedos de acero. Su ondulado cabello negro estaba recogido en una cola de caballo. No llevaba máscara: los empleados de Palanquin que se aventuraban tan lejos como esta oficina estaban demasiado bien pagados para traicionarla. Sus rasgos eran tal vez demasiado agudos como para llamarlos convencionalmente atractivos, pero Gregor sabía que ella era ciertamente más atractiva que Newter o él mismo.
Mientras Gregor observaba, ella cerró los ojos, luego deslizó su mano por los extremos superiores de las varillas. La energía roja y azul crepitaba, y piezas de madera, metal, piedra y plástico en forma de moneda caían al escritorio. Otras varillas, varias de las cuales eran de madera verde, quedaron intactas.
“Carajo”, murmuró. Barrió los trozos de varios materiales en forma de moneda en un cubo de basura que estaba al lado de su escritorio. Echando un vistazo hacia donde estaba Gregor justo al lado de la puerta, levantó una ceja.
“No deseaba interrumpirte.”
“No te preocupes por eso. Tal vez distraerme ayudará.”
“Si estás segura.” Se acercó al escritorio, dejando la bolsa de papel sobre ella, “Eran las siete en punto, nadie había comido todavía. Nos conseguí unos sandwiches.”
“Gracias. ¿Cómo está Elle?”
“Spitfire dijo que estaba teniendo un mal día, pero que ha comido ahora. Quizás mañana será mejor.”
Faultline suspiró, “Esperemos. Es muy fácil volverse unido a esa chica, ¿sabe a qué me refiero?”
“Sí.”
“¡Carajo!”, Maldijo, mientras pasaba la mano por las varillas y, una vez más, la madera verde se negaba a cortarse.
“¿Qué estás haciendo?”
“Hemos hablado sobre el efecto Manton.”
“La regla que impide que algunos poderes afecten a los seres vivos. Has estado tratando de eliminar esas restricciones de ti misma.”
“Sin suerte. Es cuestión de tiempo antes de que tengamos un trabajo, las cosas se pongan feas, y sea demasiado débil, debido a esta limitación arbitraria.”
“Me resulta difícil creer que cualquiera que haya derrumbado un edificio sobre alguien pueda llamarse a sí mismo débil.”
“Eso fue más suerte que cualquier otra cosa", suspiró, mientras ajustaba las posiciones de las varillas.
“Si tú lo dices.”
“No es que no haya precedente para esto. Sabemos a ciencia cierta que algunas capas que alguna vez fueron retenidas por el efecto Manton han descubierto una forma de evitarlo o superarlo. Narwhal es el caso más obvio.”
“Sí.”
“Hay una rama teórica que dice que el efecto Manton es un bloqueo psicológico. Que, debido a nuestra empatía por los seres vivos, detenemos nuestros poderes en un nivel instintivo. O, tal vez, nos retenemos contra otros seres vivos porque hay una limitación impuesta inconscientemente que nos impide herirnos con nuestros propios poderes, y es demasiado general, abarcando a otros seres vivos en lugar de solo a nosotros mismos.”
“Ya veo.”
“Así que estoy tratando de engañar a mi cerebro. Con esta configuración, paso de material inorgánico a material orgánico muerto a tejidos vivos. Madera verde, en este caso. O lo mezclo para que vaya de uno a otro sin ningún patrón. Si puedo engañar a mi cerebro para que cometa un error, anticipando el material equivocado, tal vez pueda atravesar ese bloqueo mental. Hacerlo una vez, y sería más fácil para futuros intentos. Esa es la teoría, de todos modos.”
Ella lo intentó de nuevo. “¡Mierda!”
“No parece estar funcionando.”
“No me digas. Hazme un favor. Reorganiza estos. No me dejes verlos.”
Se acercó al escritorio, desató las varillas, las barajó y luego las ató en su lugar mientras ella estaba sentada allí con los ojos cerrados.
“Adelante”, le dijo.
Lo intentó de nuevo, con los ojos cerrados. Cuando ella los abrió, ella maldijo varias veces seguidas.
Gregor dio un paso alrededor del escritorio, la agarró por el cuello con su mano izquierda, y la sacó de la silla. La empujó al suelo y se subió encima de ella para que él estuviera a montando sobre ella, sus rodillas presionando sus brazos hacia abajo. Su agarre se apretó incrementalmente.
Los ojos de Faultline se agrandaron y su rostro comenzó a cambiar de color mientras luchaba. Le puso las rodillas en la espalda, pero uno podría haber tenido más éxito golpeando un lecho de agua. El efecto fue el mismo. Debajo de su piel, que era más dura de lo que uno podría imaginar, su esqueleto, músculos y órganos flotaban en un mar de fluidos viscosos. Su esqueleto, había aprendido, era más parecido al de un tiburón que un humano. Era un cartílago flexible que se doblaba donde el hueso se rompería y cicatrizaba más rápido que el hueso. Había sido atropellado por un automóvil y se puso de pie poco después. Sus patadas no tendrían mucho efecto.
“Lo siento”, le dijo.
Su lucha gradualmente se debilito. Tardó un tiempo antes de que empezara a flaquear.
Esperó un segundo más, luego la soltó. Ella comenzó a toser mientras vertía aire en sus pulmones.
Esperó pacientemente a que se recuperara. Cuando ella parecía tener más o menos el control de su propia respiración, habló: “Hace meses, estábamos hablando sobre este tema, el efecto Manton. Tu mencionaste cómo podría ser posible que alguien como nosotros tenga un segundo evento detonante. Un cambio radical o mejora en sus poderes como resultado de un momento de vida o muerte. Tal podría explicar cómo romper la regla de Manton.”
Ella asintió, tosiendo de nuevo.
“No habría funcionado si te hubiera advertido de antemano. Lo siento.”
Ella negó con la cabeza, tosió una vez, y luego le respondió con voz ronca: “No funcionó de todos modos.”
“Lo siento.”
“¿Y si hubiera funcionado, gran lunático? ¿Qué esperabas que te hiciera? ¿Corta tu mano? ¿Matarte?”
“Pensé que tal vez mi mano o mi brazo, en el peor caso. No creo que me mates, incluso en un momento como ese. Has hecho mucho por mí. Incluso si resultara imposible volver a conectarlo, no diría que es una mano muy atractiva”, examinó la mano que acababa de utilizar para estrangular a Faultline, “Perderla, por algo en lo que has estado trabajando durante mucho tiempo no es algo lamentable.”
“Idiota”, se puso de pie, tosiendo de nuevo, “¿Cómo diablos se supone que me vaya a enojar contigo cuando dices algo así?”
Él permaneció en silencio.
“Bueno, o eso no va a funcionar, o necesito algo que me acerque aún más a la muerte... en cuyo caso lo estoy tachando de la lista de todos modos.” Ella movió su silla y se sentó en su escritorio, empujando el aparato con las barras en la basura. “Me gusta estar viva demasiado para bailar en ese filo de la navaja.”
“Sí”, su voz era tranquila.
“Gracias, por cierto, por intentar eso”, le dijo, mientras vaciaba la bolsa de un sándwich y medio. Le devolvió el medio sándwich de Gregor a la bolsa y dejó la suya a un lado, sin abrir. “Creo que fuera fácil.”
Él sacudió la cabeza.
“Así que, estoy devolviendo el favor, entonces. Siéntate.”
Él acercó una silla y se sentó al otro lado del escritorio.
“Hace un año, accediste a darme una parte de tus ganancias en nuestro pequeño grupo, si las usaba para responder algunas preguntas que teníamos.”
“Recuerdo.”
“Hablaré con los demás sobre esto, pronto, pero ya que tú fuiste el que más pagó, pensé que era correcto que primero lo compartiera contigo.” Abrió un cajón y sacó un archivo. Ella lo empujó sobre el escritorio. “Esto es lo que he encontrado, hasta ahora.”
Él abrió el archivo. La primera página era una imagen, de alta resolución, de una 'u' estilizada, o una 'c' girada noventa grados en el sentido contrario a las agujas del reloj. Tocó su brazo, donde un tatuaje idéntico a la imagen lo marcaba.
“Sea quien sea”, explicó Faultline, “Ya sea una o varias personas, es muy, muy bueno para cubrir sus huellas.”
Pasó las páginas. El siguiente conjunto de páginas eran imágenes, informes de la escena del crimen, archivos oficiales y artículos de noticias sobre varios parahumanos, cada conjunto de páginas relacionadas con uno específico. El primero era un hombre monstruo con un caparazón parecido al de un escarabajo cubriendo su cuerpo. Gregor mismo era el segundo.
“Tú y Newter, como ya sabes, no están solos. De manera constante, los parahumanos han aparecido en toda América del Norte. Amnesia retrógrada, todos marcado por el mismo tatuaje que se encuentra en varias partes de su cuerpo. Cada uno fue abandonado en un lugar apartado en un área urbana. Callejones, zanjas, tejados, debajo de puentes.”
“Sí”. Gregor pasó más páginas. Cada conjunto de páginas tenía más personas como él.
“Aquí está la cosa, sin embargo. Al principio, la mayoría eran extraños en apariencia. Hasta cuatro de cada cinco parahumanos monstruosos, si puedes disculpar el término, siguen el patrón, y ese número podría aumentar si tuviera la oportunidad de examinar o conseguir una entrevista decente con los demás. El tatuaje, la amnesia, sus primeros recuerdos es despertar en algún lugar de una ciudad extraña.”
“¿Al principio, dijiste?”, Preguntó Gregor, “¿Esto cambió?”
“Pasa a la pestaña roja.”
Encontró la pestaña roja que sobresalía y se volvió hacia esa página. Una imagen de alta calidad de una atractiva chica pelirroja.
“Ella apareció en Las Vegas. Todo el negocio de los casinos ha mordido el polvo, casi, desde que los parahumanos que pueden jugar con las probabilidades o hacer trampa comenzaron a aparecer. Pero aún hay juegos clandestinos. Ella participó en algunos, y le pusieron una recompensa a su cabeza en cuestión de días. Se está llamando a sí misma Shamrock, y yo apostaría buen dinero en el hecho de que tiene poderes que le permiten manipular probabilidades.”
“Ya veo. ¿Por qué estamos hablando de ella?”
“Siguiente página.”
Pasó la página. “Ah”
Era una imagen granulada de una cámara de vigilancia. Shamrock estaba en medio de cambiarse de ropa en lo que parecía un estacionamiento subterráneo, y, aunque parcialmente oscurecido por la correa de su sostén, el tatuaje era visible en su omoplato. Una 'u' estilizada.”
“Esa es la pieza del rompecabezas número uno. Dadas las fechas, y eres libre de mirarlas en tu propio tiempo, pasando por los primeros avistamientos, las personas que aparecen con estos tatuajes son cada vez menos monstruosas con cada año que pasa. No siempre, pero es una tendencia. Entonces, boom, encontramos a Shamrock. No hay características extrañas de que hablar.”
Dio vuelta unas páginas.
“Pieza número dos. Me temo que es uno de esos casos en que las cosas se han cubierto demasiado bien para que podamos verificarlas, pero te diré lo que escuché. Tallahassee, Florida, hace solo tres meses, circuló un rumor sobre alguien que se hacía llamar Dealer.”
“¿Qué estaba traficando?”
“Poderes.”
“Poderes”, se hizo eco de Gregor.
“Pagale una cantidad en el vecindario de treinta y cinco mil dólares, el vendedor te da algo para beber, y te unes a las filas de los héroes y villanos en la comunidad de capas. Poderes en una botella.”
“Ya veo. ¿Cómo se relaciona esto?”
“Porque una persona que afirma ser cliente hizo una publicación en un blog sobre su transacción. Está cerca del final de ese archivo. En su publicación, describió que Dealer tenía un maletín de metal lleno de frascos. Grabado en el interior de la tapa...”
“El mismo símbolo que el tatuaje”, adivinó Gregor.
Faultline asintió, “Y eso es lo que sabemos.”
“Ya veo. ¿Podemos rastrear a este individuo con el blog?”
“Él está muerto. Asesinado por dos capas sin nombre menos de un día después de que hizo la publicación.”
“Ah.”
“Lo que creo es que alguien ha descubierto cómo las personas obtienen poderes, y han hecho un negocio de ello. Pero los primeros intentos no fueron tan bien. Podría ser que, si la química es mala, las personas que beben esas cosas se vuelven como tú, como Newter, como Sybill y Scarab.”
“Entonces esta persona o personas. Crees que están experimentando. Han estado perfeccionando su trabajo y los cambios físicos se han reducido.”
“Y este Dealer era su vendedor, o más probablemente, alguien que se robó parte de su trabajo e intentó sacar provecho de él. Las personas con las que hizo negocios no se hicieron los tatuajes.”
La silla de Gregor gimió dolorosamente mientras se inclinaba hacia atrás.
“¿Qué sigue?”
“Nadie ha visto u oído hablar de este Dealer desde que el blogger fue asesinado. El Dealer está muerto o está manteniendo un bajo perfil. Entonces seguimos nuestra otra pista. Tengo investigadores privados buscando a Shamrock. Estoy pensando en concluir nuestro contrato con Coil aquí, entonces, si tenemos la suerte de que nuestros detectives la encuentren antes que los cazarrecompensas, le hacemos una visita. O puede decirnos algo, o podemos ofrecerle un puesto en el equipo.”
“O ambos”, dijo.
“En un mundo ideal”, Faultline sonrió.

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2018.06.16 00:44 master_x_2k Colmena III

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Colmena III

Hubo un largo chirrido de retroalimentación, seguido del sonido apenas audible de un hombre aclarándose la garganta.
“Atención compradores. Tenga en cuenta que las tiendas cerrarán a las cinco y media esta tarde, en cooperación con el toque de queda de toda la ciudad. Asegúrese de cooperar con las autoridades en las entradas y salidas del centro comercial Weymouth y regrese a sus hogares antes de las seis en punto. Gracias.”
La multitud de personas que habían detenido en la conversación y paseo para escuchar el anuncio comenzó a moverse y hablar nuevamente, como si alguien hubiera detenido un video y hubiera presionado el botón Reproducir para que las cosas comenzaran una vez más.
Miré a mi papá, “¿Deberíamos irnos? ¿Ganarle al tráfico de último minuto?”
“Por supuesto. Si no hay nada más que necesites.”
Regresaría a la escuela mañana, y mi padre tal vez había sentido lo estresada que estaba, porque se ofreció a llevarme de compras. Se sintió un poco redundante después de haber estado con Lisa y los chicos hace una semana, pero me dio la oportunidad de recoger algunos elementos esenciales y pasar un momento de calidad con mi padre.
En las bolsas que sostenía mi padre, tenía una mochila nueva, algunos cuadernos, bolígrafos, media docena de libros y un par de zapatillas nuevas. El tipo de cosas que no habría comprado con Lisa, porque eran tan aburridas, como los cuadernos, o porque eran el tipo de cosas que siempre me tomaba una eternidad en decidirme, como los libros y los zapatos.
En general, el viaje al centro comercial fue un gesto agradable, y de alguna manera significó más para mí que Lisa cubriéndome con ropa de unos cientos de dólares. Tal vez porque era algo para .
Nos dirigimos a la salida, y tuve que contener un gruñido. Aún faltaban más de media hora para que se cerraran las puertas, pero a la salida había un tumulto de cuerpos. Tal vez la mitad estaba tratando de irse, pero la otra mitad estaba boquiabierta.
Tanto dentro como fuera de las puertas de vidrio de la entrada del centro comercial, había soldados. Sus pistolas estaban enfundadas, pero parecían bastante intimidantes de todos modos. En medio de los soldados había dos capas; Battery y Shadow Stalker. Sabía que los miembros del Protectorado, los Custodios y varios voluntarios estaban estacionados en lugares donde había grupos de personas, especialmente en áreas dentro y alrededor del territorio de ABB. Los Custodios, supuse, eran demasiado jóvenes para manejar un solo lugar por sí solos, que era probablemente la razón por la cual Shadow Stalker estaba en un rol de 'compañera' aquí.
Había tenido mucho tiempo para ver las noticias ya que estaba en reposo en cama. Bakuda estaba haciendo honor a lo que ella había estado diciendo sobre maximizar el miedo y el pánico combinando la imprevisibilidad con la certeza sombría. Todos los días, hubo informes de que entre una y cinco bombas explotaban, y aunque cada una de ellas probablemente era una ventaja para el ABB de alguna manera, no había forma de saber qué golpearía a continuación o por qué. Un artículo en línea había conjeturado que a medida que la presencia militar y de superhéroes obligaba a el ABB contra una esquina, los ataques solo aumentarían. Las escuelas, los centros comerciales y los edificios de oficinas eran objetivos potenciales. Justificación suficiente para una presencia armada aquí en el centro comercial.
Lo bueno fue que el centro comercial había organizado grandes ventas en prácticamente todas las tiendas para mantener el negocio en marcha. Quizás no sea la cosa más brillante o más lógica, pero demasiadas empresas y empleados vivían con lo que ganaban día a día por aquí.
Entrar había sido como pasar por la seguridad del aeropuerto, nuestras bolsas fueron revisadas y mostramos una identificación. Nada muy malo. Había sido solo Manpower de New Wave parado cuando llegamos, y no había mucha gente. Esto era algo más, dos heroínas atractivas y peligrosas, ambas con cierta controversia a su alrededor. Por mucho que pudiera entender por qué los héroes estaban aquí, podría decir que estaban reduciendo la velocidad de las cosas, ya que los curiosos se interponían en el camino de las personas que realmente se estaban yendo. La mitad de la presencia militar que estaba dentro del centro comercial estaba ocupada trabajando para mantener a la multitud alejada de las puertas y de los dos héroes e intentando organizar a la gente en líneas.
El progreso a través de la línea fue lento, pero lo admito, fue interesante poder ver a Shadow Stalker y Battery haciendo su trabajo desde una perspectiva segura.
Battery era un miembro del Protectorado. Cuando comencé en la secundaria, ella había sido la líder de los Custodios por un breve tiempo, y pronto se había graduado al Protectorado. Podía suponer que ella tenía veintidós o más ahora, si alteraron la fecha de graduación o algo así para que sea más difícil adivinar la edad real de la heroína. Su poder se cargaba mientras se mantenía quieta y concentrada, con cada segundo que pasaba cargando otorgándole unos pocos segundos de velocidad enormemente mejorada, algo de fuerza extra y algunos poderes electromagnéticos. Su traje era blanco y gris oscuro, con líneas azul cobalto que lo trazaban como se puede ver en una placa de circuito. Las preguntas sobre si su compañero de equipo Assault era su novio o su hermano se habían topado con respuestas evasivas, lo que llevó a que una pequeña fracción de los fanáticos de superhéroes locales a suponer que él era ambos. Cada vez que ella hacía algo en público, podías confiar en que los tableros de mensajes en línea explotarían con especulaciones y teorías.
Ese drama al estilo de la telenovela / paparazzi nunca me llamó la atención. Ignorando la vaga posibilidad de que tal vez hubiera algo de verdad en lo que decían, pensaba que ella era la clase de héroe que podía admirar. Era agradable, trabajaba duro, y en esas situaciones inevitables en las que se encontraba en la televisión con un imbécil tratando de molestarla, manejaba las cosas bastante bien.
Battery se inclinó para poner su mano sobre la oreja de Shadow Stalker y susurrarle algo. Shadow Stalker asintió y luego se volvió para atravesar la puerta de cristal y decir algo a los soldados apostados afuera. Literalmente atravesó de la puerta. Mientras lo hacía, se puso un poco humeante, como si estuviera hecha de arena y no de algo sólido. No me pareció constructivo. En sus zapatos, creo que me habría comportado como de costumbre, sin darles más razones para mirar. Habría usado una puerta normalmente.
Tal vez era parcial. Sentí que no me gustaba o la odiaba por principio, ya que ella era la autoproclamada némesis de Grue. Lisa y Alec explicaron que Shadow Stalker era un vigilante[1] que accedió a unirse a los Custodios en lugar de ir a la cárcel, después de ir demasiado lejos en la búsqueda de la justicia. Se suponía que debía estar usando armas no letales, pero no lo hacia.
Las capas siempre parecían mucho más grande e impresionante en las noticias. Una vez que mirabas más allá de la capucha y capa de camuflaje urbano gris oscuro, y el metal pintado de negro de su máscara, Shadow Stalker seguía siendo una adolescente. Solo aproximadamente tan alta como yo. Battery era solo cinco centímetros más alta que Shadow Stalker o yo, lo que significaba que aún era más baja que la mayoría de los hombres de la multitud. Ahora que había estado involucrada en cosas de capa, sentía que podía mirar más allá del disfraz de una manera que la mayoría no veía. Se veían normales, más o menos.
“Alan”, mi padre habló, “Ha pasado mucho tiempo.”
Me volví para mirar. Debería haberme sorprendida, o conmocionada, pero cuando me di cuenta de con quién nos habíamos topado, me sentí demasiado desganada.
“Es bueno verte, Danny. He querido entrar en contacto.”
“No es un problema, no es un problema”, mi padre se rió fácilmente. Estrechó la mano del hombre de mejillas rojas y pelirrojo. Alan Barnes. “En estos días, podemos considerar algo bueno el estar ocupados. ¿Tu hija está aquí?”
Alan miró a su alrededor, “Tenía sed, así que estoy manteniendo nuestro lugar en la fila mientras ella... ah, aquí está.”
Emma se unió a nosotros, una Sprite dietética en una mano. Ella pareció momentáneamente sorprendida al verme. Luego sonrió, “Hola Taylor.”
No respondí. Hubo unos momentos de silencio incómodo.
“Tenemos que volver a contactarnos, Danny”, el papá de Emma sonrió, “Tal vez podrías venir para una barbacoa alguna vez. Cuando esté un poco más cálido, el clima será perfecto para ello.”
“Me gustaría eso”, estuvo de acuerdo mi papá.
“¿Cómo está el trabajo?”
“Mejor y peor. Hay trabajo para los trabajadores portuarios, con tareas de limpieza y reconstrucción, así que está bien.”
“¿Y tus proyectos? ¿El ferry?”
“Me he resignado a esperar unos meses más antes de volver a hacer ruido. Las elecciones municipales son este próximo verano, y habrá elecciones para el consejo de la ciudad este otoño. Espero ver algunas caras nuevas, personas que no descarten algunos esfuerzos de reactivación como opciones.”
“Te deseo suerte, entonces. Sabes que mi empresa está allí si nos necesitas.”
“Lo aprecio.”
Emma desvió su atención de mirar distraídamente a las heroínas y al ejército trabajando a la conversación de nuestros padres. Mi papá la vio mirando hacia él y decidió incluirla en la conversación.
“Así que. ¿Emma todavía está modelando?”
“¡Así es!” Alan sonrió orgulloso, “Y lo está haciendo bastante bien, pero esa no es la razón por la que estamos aquí hoy. Solo estuvimos aquí por las ofertas”, Alan se rió un poco, “Mi hija no me permitió relajarme en cuanto oyó hablar de eso.”
“Ah. Nosotros también. De compras, quiero decir. Taylor fue atrapada al borde de una de las explosiones, cerca de cuando comenzó todo este espectáculo”, respondió mi padre, “Ha estado en casa por una semana recuperándose. Pensé que iríamos de compras antes de que ella volviera a estar al corriente de las cosas.”
“¿No hay nada serio en cuanto a lesiones? Espero”, Preguntó Alan.
“Estoy en una sola pieza”, le respondí, sin quitar los ojos de Emma.
“Eso es bueno. Dios mío, eres la tercera persona que conozco que ha sido afectada por esta anarquía. Uno de mis socios está recuperándose de la cirugía. Una explosión cristalizó su brazo, lo convirtió en vidrio. Terrible.” Alan le dijo a mi padre: “¿Cuándo termina esto?”
Mientras nuestros papás hablaban, Emma y yo nos mirábamos la una a la otras.
Entonces Emma sonrió. Era una mirada que había visto tantas veces en los últimos años.Era la sonrisa que me había recibido cuando volví a la escuela desde el hospital, en enero, esa mirada que me hizo saber que no había terminado. La misma expresión que tenía cuando me estaba mirando, cubierta de jugo y cola en el cubículo del baño de la escuela. La que ella tenía usando cuando salí de las duchas para encontrar mi ropa metida en los inodoros, tanto mi ropa de gimnasia como las normales.
La misma sonrisa que había tenido antes de que ella me recordara cómo mi madre había muerto, frente a todos.
El sonido del impacto fue como un chorro de agua en mi cara. Sentí una punzada de dolor por la hendidura que uno de los perros de Perra había hecho en mi brazo, cuando la conocí. Aún seguía dolorida.
Emma se cayó, chocando con su padre, quien dejó caer las bolsas que sostenía. Hubo suspiros de la multitud que nos rodeaba.
“¡Taylor!” Mi padre gritó, horrorizado.
Mi mano estaba ardiendo. Extendida frente a mí, como si fuera a estrechar la mano de alguien. Me llevó unos segundos conectar los puntos. ¿La había golpeado?
Emma me miró, con los ojos muy abiertos, la boca abierta, una mano al lado de su rostro. Estaba tan sorprendida de lo que había hecho como ella. No es que me sintiera mal. Una gran parte de mí quería reírse en su cara. ¿No estabas esperando eso? ¿Calculaste mal cómo reaccionaría?
Las manos me tomaron con un agarre de hierro y me hicieron girar. Shadow Stalker. Ella se interpuso entre Emma y yo. Ojos marrones oscuros me fulminaron con la mirada desde detrás de su máscara.
“¡¿Por qué fue eso?!” Alan protestó, “¡Emma ni siquiera dijo nada!”
“Lo siento mucho”, mi padre se apresuró a explicarle a la superheroína y al padre de Emma: “Todavía se está recuperando de una conmoción cerebral, ha afectado su estado de ánimo. No esperaba nada tan extremo.”
Shadow Stalker lo regañó, “Este no es el momento ni el lugar para las discusiones. Si tu hija está así de... mal, esa es tu responsabilidad.”
Me dio ganas de reír. Parte de eso era estar eufórica por hacer algo para vengarme de Emma. La otra parte era que todo este escenario era tan ridículamente al revés. Shadow Stalker no era realmente nada especial. Ella era solo una adolescente, dando disciplinando a mi padre, un adulto. La multitud que estaba observando estaba viendo a Emma como la víctima, a mí como el malo. Pero si te removieras el traje, si todos supieran la historia real, todo esto se juzgaría de manera diferente. Emma sería la mala persona, y mi padre no sería tan conciliador con esta chica que lo regañaba.
Tuve la presencia de la mente para no reírme en voz alta. Tal vez fue la adrenalina, el alivio que fluyó de lo que acababa de hacer. Tal vez fue la conmoción cerebral, de nuevo, pero encontré la convicción de hacer otra cosa.
Señalé a Emma, ​​volví a mi padre, “¿Quieres saber por qué la golpeé?”
Shadow Stalker puso una mano en un lado de mi cara, me obligó a mirarla, impidiéndome hablar en el proceso. “No. Estoy deteniendo esto aquí mismo. Sin argumentos, sin excusas sobre por qué acabas de agredir a alguien. Estamos separando esto ahora. Date vuelta.”
“¿Qué?” Me reí a medias, incrédulo, “¿Por qué?”
“Taylor”, dijo mi padre, pareciendo agotado, “Haz lo que ella dice.”
Realmente no importaba, porque ella me obligó a darme la vuelta de todos modos, torciendo mi brazo hasta que lo hice, luego tirando de mis brazos detrás de mi espalda.
“Por favor, señorita”, dijo mi papá, “Esto no es necesario.”
Shadow Stalker ató mis muñecas con lo que supuse que era una muñequera de plástico. Demasiado apretado. Luego se volvió hacia mi padre y su voz se calló. “Mira a esta multitud. Estas personas. Están asustados. ¿Un lugar como este, con este pánico, temor y preocupación tan reprimidos, esta gente tan cerca? No me importa si tu hija es una idiota o simplemente está enferma. Ella ha demostrado ser volátil en una situación que es un barril de pólvora. Es peligroso y estúpido tenerla aquí. Puede cortarle las esposas plasticas cuando este lejos de alguien a quien pudiera lastimar.”
“No soy peligrosa”, protesté.
“No me parecío así a mí.” Shadow Stalker negó con la cabeza y me dio un empujón hacia la salida, “vete a casa y sé agradecida de que tu papá no tenga que pagar fianza para que duermas en tu propia habitación esta noche.”
Mi padre sostenía sus bolsas con una mano para que él pudiera ayudar a guiarme hacia la puerta. Miró por encima del hombro a Alan, “Lo siento mucho. Es la conmoción cerebral.”
Alan asintió, compasivo. Sus rubicundas mejillas estaban rojas por la atención que nuestra escena había dibujado, “Lo sé. Está bien. Solo... tal vez debería quedarse en casa por un poco más de tiempo.”
Mi padre asintió, avergonzado. Me sentí mal por eso. Me sentí peor al ser llevada como un criminal, mientras que Shadow Stalker le tendió una mano a Emma para ayudarla a levantarse. Emma estaba radiante, sonriendo con una de las sonrisas más amplias que le había visto dar, a pesar de la marca roja en un lado de su rostro. Sonriendo tanto por cómo resultaron las cosas, imaginé, como por tener la oportunidad de hablar con la superheroína preocupada.
Nos dirigimos al auto, lejos de la multitud, los soldados y Emma. Me quedé de pie junto a la puerta abierta del acompañante durante dos minutos antes de que mi padre recogiera un cortaúñas para cortar las esposas plásticas.
“No estoy enojado”, me dijo, en voz baja, después de que nos hubiésemos acomodado, mientras encendía el automóvil y nos sacaba del estacionamiento.
“Bueno.”
“Es perfectamente comprensible. Estas emocionalmente sensible, después de ser golpeada por la explosión, y ella te recuerda lo que está sucediendo en la escuela.”
“Más de lo que sabes”, murmuré.
“¿Hm?”
Me miré las manos, me froté las muñecas donde la cinta de plástico las había cortado.
Si no se lo decía ahora, no creo que lo haga nunca.
“Es ella. Emma.”
“¿Oh? ¿Qué?” Él sonaba confundido.
No tenía la fuerza para aclarar las cosas. Solo le dejé pensarlo.
Después de una larga pausa, él solo dijo: “Oh.”
“Desde el principio. Ella y sus amigos”, agregué innecesariamente.
Las lágrimas brotaron, inesperadas. Ni siquiera me había dado cuenta de que tenía ganas de llorar. Levanté mis gafas para frotarlas, pero salieron más.
“Estúpida lesión en la cabeza”, murmuré, “cambios de humor estúpidos. Se supone que debo estar mejor ahora.”
Mi papá negó con la cabeza, “Taylor, pequeña, no creo que sea la única razón.”
Él se detuvo.
“¿Qué estás haciendo?” Pregunté, limpiándome ineficazmente la mejilla, “Tenemos que llegar a casa antes del toque de queda.”
Se desabrochó el cinturón de seguridad y me abrazó, mi rostro contra su hombro. Mi aliento se detuvo con un sollozo.
“Está bien”, me aseguró.
“Pero-”
“Tenemos tiempo. Tómate el tiempo que necesites.”
[1] El termino vigilante se refiere a los héroes que actúan fuera de la ley, o al menos mas fuera de la ley que lo que se acepta en el mundo. Osea que lastima de más, mutila o hasta mata.

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2017.08.15 07:49 Subversivos .........Y mato porque me toca.

El relato del crimen que transportó a este país hacia las regiones mentales más frías de los asesinos anglosajones en serie comienza cuatro años antes del 30 de abril de 1994, noche en la que un estudiante de tercero de Químicas, de 22 años, y otro de tercero de B.U.P., de 17, eliminan a un hombre con 20 puñaladas porque lo exigía el guion del juego que ellos mismos inventaron.
LOS SUCESOS DE EL PAÍS ... Y mato porque me toca Los reportajes y ensayos de esta veraniega serie han sido extraídos del libro Los sucesos de EL PAÍS, publicado en 1996 como parte de la conmemoración de los 20 años del diario, lanzado el 4 de mayo de 1976. Históricas firmas del periódico, como Rosa Montero, Juan José Millás o Jesús Duva desmenuzan algunos de los crímenes que han marcado la reciente Historia de España, de la matanza de Atocha al crimen de los Marqueses de Urquijo.
Cuatro años antes de aquella madrugada, en un campo de fútbol del barrio madrileño de Chamartín, Félix Martínez, un niño de oc­tavo de E.G.B., se embelesa con los gritos desde la grada de un chaval cinco años mayor, ojos azules detrás de gafas gruesas, metro noventa sobre el nivel del suelo, moreno y desgarbado en el andar. Félix se le acerca creyendo que declama nombres de personajes del juego del rol, el invento que surgió a finales de los sesenta en Estados Uni­dos y conquistó en forma de negocio las papelerías españolas en la década de los noventa. Varias fichas, un tablero, una historia inven­tada y unos roles, interpretaciones o arquetipos que se adjudica a ca­da participante. Inteligencia, fantasía y tiempo libre para probarlas. Ordena y manda la figura del rol master.
A Félix no le gustaba ningún deporte, ni siquiera le apasionaba el cine, ni las chicas –su primera relación amorosa la tendría dos años después–, ni las motos, ni la ropa, ni los estudios. Tan sólo leer, a ser posible historias paranormales, escribir poemas y jugar al rol.
Félix se iba a llevar una sorpresa. Allí tenía un posible compañe­ro de Rol gritando aparentemente nombres de personajes. ¿A qué es­peraba para conocerlo? El chico de E.G.B. aborda por fin al miope de ojos azules y le pregunta si también sabe jugar al rol. Dos trage­dias se dieron la mano.
MÁS INFORMACIÓN ... Y mato porque me toca Todo lo publicado en El País sobre el caso 2008: Javier Rosado, el asesino del rol obtiene el tercer grádo 1999: Félix Martínez se rehabilita en un piso de estudiantes La de Félix, fácil de resumir: nunca tuvo hermanos, su padre ge­nético murió drogadicto y enfermo de sida cuando el niño cumplía un año, la madre mexicana, también drogadicta, conoció a su padre adoptivo cuando el chaval cursaba segundo de E.G.B. y se separaría cuatro años más tarde. Félix conocería entonces el cariño incondi­cional del nuevo padre y el desbarajuste colegial de todos los maes­tros por los que iba pasando, ya fueran de Madrid, Ibiza o La Rio­ja, según adjudicaran su estancia al lado de la madre o del padre. «Nunca hubo paz, eso no era una familia», confesaría el chico. La madre muere también de sida dos años antes del crimen y dos años después del encuentro con Javier en el campo de fútbol.
Félix, un carácter inseguro, nunca líder ni siquiera de sí mismo, lector empedernido, conoce en aquel campo a otro lector más empe­dernido, un fulano con una seguridad en sí mismo extraordinaria, alguien con frases del tipo «las mejores drogas están en la cabeza de uno», solitario, bien educado, taciturno y didáctico: Javier Rosado Calvo, vecino de Félix en una calle de Chamartín donde los pisos de cien metros cuadrados cuestan hasta 30 millones de pesetas de los años noventa. El del padre adoptivo de Félix, empleado en una empresa de máquinas tra­gaperras, era tan sólo alquilado.
Javier gritaba en las gradas varios nombres pero, para sorpresa del chiquillo, aquel tipo encorvado no sabía jugar al Rol. El chasco duró sólo un segundo, porque las palabras del otro llevaban un significado aún más atractivo y profundo que el del simple juego: eran nombres, pasajes, del gran novelista de literatura fantástica H. P. Lovecraft, el genio de principios de siglo cuyos relatos de tumbas, castillos temblorosos, sueños, monstruos y nieblas llegan cargados de frases tipo: «Los hombres de más amplio intelecto saben que no existe una verdadera distinción entre lo real y lo irreal; que todas las cosas aparecen tal como son tan sólo en virtud de los frágiles senti­dos físicos [...]». H. P. Lovecraft, la pasión confesa de Javier.
«Desde que conocí a Javier y me metió en su mundo», reconoció Félix en sus exploraciones psiquiátricas y psicológicas a raíz del cri­men, «todo cambió para mí, encontré otro tipo de pensamientos le­jos de los vulgares de cada día, cambió mi interior, me entregué a es­te tipo de filosofía que era apasionante, aún me sigue pareciendo apasionante, Javier se convirtió para mí en un ser extraordinario muy superior al hermano mayor que nunca tuve, me dejé arrastrar por él [...]. Al cabo de un tiempo llegué a hablar como él y a hacer gestos como él. Él hablaba mucho mejor que yo, mis ideas me las re­batía con facilidad [...]. Todo el mundo era estúpido para él, pero yo creo que yo para él no era estúpido».
Y Javier, la otra cara de la tragedia, encontró en Félix el público de banderita y trompeta que necesitaba su egolatría, el hermano pe­queño que tampoco tuvo, porque su único hermano, un año mayor, más fuerte, vencedor en las disputas físicas, apenas se trataba con Javier. Félix sería el discípulo predilecto de una filosofía alimentada con cuatro obras de Friedrich Nietzsche, Edgar Allan Poe o Stephen King mal mezcladas y otras tantas decenas seudoliterarias, peor di­geridas.
Durante una convalecencia por lesión en una pierna, Félix le lle­va un juego del rol y Javier aprende a jugar. Al poco tiempo el en­fermo crea Razas, un juego basado en el rol. La humanidad se di­vide en 39 razas o arquetipos que él ha inventariado basándose en personajes y nombres novelescos prestados por Lovecraft. Las razas, diría Javier, son ideas humanas llevadas al extremo. La raza 37 corresponde a los psicólogos, la 25 a las mujeres, la 22 al hombre, la 1 al bien y la 7 al mal. Cuando los psiquiatras le preguntan si jugaba al Rol, hay veces en que Javier llega a enojarse y dice que su juego era mucho más importante que el rol; era Su Obra, una «filosofía total» a la que había dedicado más de mil páginas y de la que espe­raba escribir un libro.
Hasta la noche del crimen, Javier pasa por un tipo normal, sin traumas perceptibles ni siquiera por su familia. Su padre, ingeniero industrial, solía jugar al ajedrez con él, su madre, enfermera, le sa­naba las heridas, y su hermano, compañero repetidor en tercero de Químicas, aseguraba que a Javier le bastaba con asistir a clase para aprobar.
Javier no era un joven de inteligencia superdotada, en eso coinci­den profesores y psiquiatras, pero disponía de la justa para creerse con mucha, para ganar un concurso de ajedrez en la cárcel y no disimular el orgullo o para impresionar a cuatro chavales del barrio menores que él. En los dos primeros cursos de Químicas consiguió seis aprobados, dos notables y un sobresaliente. Un expediente bueno, sin más.
Personalidad, conocimientos y edad suficiente, en cualquier caso, para erigirse en Master, líder de la banda del rol, que entre bromas y veras planeó matar la madrugada del 30 de abril a la primera víctima de lo que iba a ser una serie de crímenes. Los otros dos chava­les, Javier Hugo E. S. y Jacobo P., de 17 y 18 años respectivamente, fueron encausados por conspiración para el asesinato. A Jacobo le preguntó la policía por las normas de Razas y contestó que no había normas concretas como en el fútbol: «Se trata de sobrevivir en un mundo imaginario». Unas veces había que impedir la llegada a puerto de un barco, otras, era preciso destruir una ciudad y en al­gunas ocasiones se trataba de asesinar a alguna mujer que traicionó a su raza. Todo sobre la mesa.
Jacobo declaró que cuando Javier y Félix le llevaron al descampado donde habían eliminado a un hombre y se lo confesaron, él lo tomó como una fantasmada. Javier y Félix se vanagloriaban de aquello y lo equipararon al crimen de las setenta puñaladas, perpe­trado cerca de su barrio.
Empieza el juego
Un mes antes de la noche del 30 de abril, El País publicaba el hallazgo del cadáver de un hombre con unas setenta puñaladas y los ojos sacados. La noticia no causó otro efecto en los presuntos asesi­nos que el de animarles. A partir de ahora el tablero iba a adquirir la forma de toda la ciudad, con sus cuestas, sus descampados tene­brosos, sus personajes hundiéndose en la noche; las fichas serían pu­ñales y para moverlas vendría mejor usar guantes de látex que Ja­vier tomaría de sus clases de prácticas en la facultad; las reglas, sin límite.
Félix contó a los psiquiatras: "Yo creo que todo empezó a pla­nearlo [Javier] con decisión a raíz de un libro concreto de Lovecraft: Ciclo de aventuras oníricas de Randolph Carter, y en especial el capí­tulo "A través de la llave de plata", pasaje en el que un hombre se cansó del mundo y empezó a dedicarse a sus sueños hasta que al fi­nal estos sueños invadieron su propia realidad».
Carlos Moreno, la víctima del asesino del rol Javier Rosado. Carlos Moreno, la víctima del asesino del rol Javier Rosado. La realidad invadida puede ser la de un hombre casado como Carlos Moreno, con tres hijos y amigo de una viuda también con tres hijos, con la que había pasado la noche. Carlos visitaba desde hacía cinco años la casa de su amiga Modesta L., de 51 años, desde las diez hasta la una de la madrugada. Nunca pensó en separarse, ni Mo­desta se lo pidió, ni su mujer ni sus hijos, conscientes de la relación, lo obligaron. Los viernes Carlos salía más tarde de aquella casa y aquel viernes de abril salió a las tres. Si cobraba su nómina de 60.000 pesetas, montaba en taxi hasta la otra punta de la ciudad. Y si no, el búho, que es como se conoce en Madrid a la línea de autobuses nocturnos. La noche del crimen Carlos llevaba las 60.000 pe­setas en el bolsillo, pero optó por el autobús. Y en la parada encon­tró a los admiradores de Lovecraft dispuestos a soñar sus pesadillas.
El crimen perfecto exigía, según Henry, el psicópata de la pelícu­la Retrato de un asesino, un desconocimiento total de la víctima, ningún móvil, nada. Ya lo habían avanzado la novelista Patricia Highsmith y el director Alfred Hitchcock en Extraños en un tren: si un desconocido mata a mi esposa y yo a su madre, nadie ha de sos­pechar nada; en principio.
Así que ahí llegan los dos, Javier y Félix, en busca de una vícti­ma a la que nunca han visto. El escenario no podía ser más propi­cio. Un descampado de risco y pastizal, una casa desvencijada en medio de un llano, de esas que parecen existir sólo en días de vien­to, una luna de miedo y una parada de autobús, como un oasis sin nadie.
Para acercarse a los hechos valga el diario de Javier Rosado, un texto sin precedentes en la historia criminal de España:
«Salimos a la 1.30. Habíamos estado afilando cuchillos, preparán­donos los guantes y cambiándonos. Elegimos el lugar con precisión.»
«Yo memoricé el nombre de varias calles por si teníamos que sa­lir corriendo y en la huida teníamos que separarnos. Quedamos en que yo me abalanzaría por detrás mientras él [por Félix] le debilita­ba con el cuchillo de grandes dimensiones. Se suponía que yo era quien debía cortarle el cuello. Yo sería quien matara a la primera víctima. Era preferible atrapar a una mujer, joven y bonita (aunque esto último no era imprescindible pero sí saludable), a un viejo o a un niño. Llegamos al parque en que se debía cometer el crimen, no había absolutamente nadie. Sólo pasaron tres chicos, me pareció de­masiado peligroso empezar por ellos [...]. En la parada de autobús vimos a un hombre sentado. Era una víctima casi perfecta. Tenía ca­ra de idiota, apariencia feliz y unas orejas tapadas por un walkman.»
«Pero era un tío. Nos sentamos junto a él. Aquí la historia se tornó ca­si irreal. El tío comenzó a hablar con nosotros alegremente. Nos con­tó su vida. Nosotros le respondimos con paridas de andar por casa. Mi compañero me miró interrogativamente, pero yo me negué a ma­tarle.»
Félix no supo explicar después por qué Javier le perdonó la vida. Y el otro nunca lo contó.
«Llegó un búho y el tío se fue en él [...].»
«Una viejecita que salió a sacar la basura se nos escapó por un minuto, y dos parejitas de novios (¡maldita manía de acompañar a las mujeres a sus casas!).»
«Serían las cuatro y cuarto, a esa hora se abría la veda de los hombres [...]. Vi a un tío andar hacia la parada de autobuses. Era gordito y mayor, con cara de tonto. Se sentó en la parada.»
« [...] La víctima llevaba zapatos cutres y unos calcetines ridícu­los. Era gordito, rechoncho, con una cara de alucinado que apetecía golpeada, y una papeleta imaginaria que decía: "Quiero morir". Si hubiese sido a la 1.30 no le habría pasado nada, pero ¡así es la vida!»
«Nos plantamos ante él, sacamos los cuchillos. Él se asustó mirando el impresionante cuchillo de mi compañero. Mi compañero le mira­ba y de vez en cuando le sonreía (je, je, je).»
Félix alegó dos meses después ante la policía que se encontraba algo bebido y que le daba miedo desobedecer a su amigo.
«Le dijimos que le íbamos a registrar. ¿Le importa poner las ma­nos en la espalda?, le dije yo. Él dudó, pero mi compañero le cogió las manos y se las puso atrás. Yo comencé a enfadarme porque no le podía ver bien el cuello.»
«Me agaché para cachearle en una pésima actuación de chorizo vulgar. Entonces le dije que levantara la cabeza, lo hizo y le clavé el cuchillo en el cuello. Emitió un sonido estrangulado. Nos llamó hi­jos de puta. Yo vi que sólo le había abierto una brecha. Mi compañero ya había empezado a debilitarle el abdomen a puñaladas, pero ninguna era realmente importante. Yo tampoco acertaba a darle una buena puñalada en el cuello. Empezó a decir "no, no" una y otra vez. Me apartó de un empujón y empezó a correr. Yo corrí tras él y pude agarrarle. Le cogí por detrás e intenté seguir degollándole. Oí el desgarro de uno de mis guantes. Seguimos forcejeando y rodamos. "Tíralo al terraplén, hacia el parque, detrás de la parada de auto­bús. Allí podríamos matarle a gusto", dijo mi compañero. Al oír es­to, la presa se debatió con mucha más fuerza. Yo caí por el terraplén, quedé medio atontado por el golpe, pero mi compañero ya había ba­jado al terraplén y le seguía dando puñaladas. Le cogí por detrás pa­ra inmovilizarle y así mi compañero podía darle más puñaladas. Así lo hice. La presa redobló sus esfuerzos. Chilló un poquito más: "Jo­putas, no, no, no me matéis".»
«Ya comenzaba a molestarme el hecho de que ni moría ni se de­bilitaba, lo que me cabreaba bastante [...]. Mi compañero ya se ha­bía cansado de apuñalarle al azar [...].»
«Se me ocurrió una idea espantosa que jamás volveré a hacer y que saqué de la película Hellraiser. Cuando los cenobitas de la pelí­cula deseaban que alguien no gritara le metían los dedos en la boca. Gloriosa idea para ellos, pero qué pena, porque me mordió el pulgar. Cuando me mordió (tengo la cicatriz) le metí el dedo en el ojo [...].»
«Seguía vivo, sangraba por todos los sitios. Aquello no me impor­tó lo más mínimo. Es espantoso lo que tarda en morir un idiota [...].»
Carlos Moreno Fernández fue un idiota que trabajó desde los ocho años como aprendiz de relojero, un obrero que con el oficio más que aprendido se quedó en paro desde hacía nueve años y padeció de nervios hasta que su esposa lo colocó en la empresa de limpieza El Impecable Ibérico, probablemente un nombre estúpido también; Carlos Moreno Fernández fue un idiota que no consintió jamás la entrada de un fontanero, un albañil o un electricista en casa porque él solo se bastaba para arreglarlo todo, un hombre idiota que a fuer­za de trabajo había conseguido dinero para educar a sus tres hijos, que sabía cocinar y le encantaba cuidar flores, un hombre que huía de los televisivos «Quién sabe dónde», «Su media naranja» y «Códi­go Uno», porque le parecían «programas para marujas». Un hom­bre. Con sus aspiraciones a corto y largo plazo, sus pequeños y gran­des recuerdos, reducidos a un charco y un bulto entre las piedras.
«Vi una porquería blanquecina saliendo del abdomen y me dije: “Cómo me paso” [...].»
«A la luz de la luna contemplamos a nuestra primera víctima. Sonreímos y nos dimos la mano [...]»
«No salió información en los noticiarios, pero sí en la prensa, El País, concretamente. Decía que le habían dado seis puñaladas entre el cuello y el estómago (je, je, je). Decía también que era el segundo cadáver que se encontraba en la zona y que [el otro] tenía 70 puña­ladas (¡qué bestia es la gente!) [...]»
«¡Pobre hombre!, no merecía lo que le pasó. Fue una desgracia, ya que buscábamos adolescentes y no pobres obreros trabajadores. En fin, la vida es muy ruin. Calculo que hay un 30% de posibilida­des de que la policía me atrape. Si no es así, la próxima vez le toca­rá a una chica y lo haremos mucho mejor.»
Como no había nada que lamentar, sino todo lo contrario, la ha­zaña corrió de boca en boca entre la banda del rol. Así hasta que se enteró un amigo de ellos que se lo contó en confesión a un cura, des­pués al padre, y el padre lo puso en conocimiento de la policía.
Batallones de periodistas y psiquiatras comenzaron sus investiga­ciones. Nunca hasta este entonces se había dado en España un caso semejante.
Pascual Duarte, el genuino personaje de Camilo José Cela, co­menzó sus fecharías porque pensó que la perra le miraba mal. De un tiro la mató.
El ejecutivo rico, vacío y psicópata que protagoniza la novela del estadounidense Bret Easton Ellis narra con algunos años de antela­ción a Javier y con parecida frialdad su asesinato del mendigo: «Luego le corto el globo ocular... y él empieza a gritar cuando le cor­to la nariz en dos, lo que hace que la sangre me salpique un poco». El ejecutivo producto de la ficción contaba con el móvil filosófico de que los perdedores no cuentan en esta vida. El existencialista de El extranjero que inmortalizó Albert Camus en 1942 mató porque le atormentaba el calor, el resplandor insoportable del mar. A Javier y a Félix sólo les movió el juego.
Siete meses después del crimen, Félix Martínez, el compañero del autor del diario, declaró al psiquiatra José Cabreira, del Instituto Na­cional de Toxicología: «Después de leer todos los artículos de prensa que han hablado de nosotros, todo me parece basura periodística exagerada para distraer a la opinión pública de otras cosas más im­portantes. En particular se ha exagerado con el diario de Javier, en el que yo sé que lo que escribió estaba muy exagerado y fantaseado, es­cribió lo que él cree que pasó y en él es donde me inculpa. Además lo escribió muy deprisa, en dos o tres días, enseñándoselo luego a ami­gos comunes».
Javier también culpa a la prensa de su situación. Ninguno de los dos amigos ha hablado con rencor del otro. «Le llegué a idealizar», confesó Félix, «ése fue mi error y otro error, dejarme llevar demasiado». Para después añadir sin reparos: «Me dejé engañar, era cons­ciente de que me dejaba llevar, pero siempre aprendía algo».
Un monstruo
Félix sigue teniendo la impresión de que su amigo era un su­perdotado: «Javier es casi un inútil, alérgico, miope, con diarreas... Tiene de todo, incluso un estómago que es un caso único... Sin embargo en la parte mental es un monstruo... ».
Con un monstruo así era imposible que la policía los descubriese.
La banda confiaba en el Master, aunque no sabían que habían deja­do intactas las 60.000 pesetas en la chaqueta del idiota, con lo cual, la policía empezó a descartar el móvil del robo.
Nada más asesinarlo, Javier dedicó una ficha a Carlos con el nombre de Benito, el mismo que un profesor de Químicas. Lo dibu­jó con su bigote, con la bolsa donde guardaba su mono de trabajo, y puntuó sus cualidades: Fuerza 8, Poder 6, Carisma 4, Inteligencia 6, Tamaño 15, Voluntad 16.
Había que proseguir rellenando fichas, más cadáveres sobre la tumba del tablero, homicidios en serie, con la perseverancia de Jack el Destripador o sus secuaces anglosajones. Cuando fueron detenidos se disponían a salir de nuevo de cacería con los guantes de látex. Pe­ro a sus espaldas olvidaron una cosecha de pruebas. Restos de guan­tes en la cara del idiota, el reloj de Félix perdido en la pelea, el diario, el famoso diario en casa. Cuando la policía detuvo a Javier aún lleva­ba el dedo vendado que aseguró en el diario haberse herido al meter­lo en la boca del idiota. Se encaminaba a la casa de Félix, a veinte me­tros de la suya, con un paquete de guantes en la mano. Félix se derrotó enseguida, lo que en lenguaje policial significa ni más ni me­nos que reconoció todo. Entre sollozos declaró que el plan consistía en matar esa noche tórrida del 5 de junio a una chica y para eso los guantes. Pero Javier no se arredró ni por los agentes de la brigada de la Policía Judicial de Madrid, ni por las pruebas que le colocaban de­lante de su considerable nariz, ni por la lectura en vivo del diario.
–¡Dios mío, no puedo creer que yo haya hecho eso! Tengo la du­da de que sea verdad o ficticio.
–Si a las cuatro de la mañana –le preguntaba el policía– no esta­bas dando 20 puñaladas a un hombre, ¿qué hacías?
–Creo que estaba jugando al ordenador, no recuerdo bien. Después de los agentes llegó el batallón de psiquiatras a la cárcel.
Cada uno con sus entrevistas, con parecidas preguntas y distintas conclusiones. Si estaban locos, ningún crimen podría imputárseles; y si no, la condena sería por homicidio. Psicóticos o psicópatas, ése era el dilema.
Los psicóticos no son responsables de sus actos, los psicópatas, sí.
Los primeros se libran de cualquier condena, los segundos no. En el psicótico no existe conciencia del yo, en el otro, sí.
Los padres de Javier Rosado contrataron los servicios del profe­sor de Psiquiatría Forense de la Universidad Complutense de Ma­drid José Antonio García Andrade. El doctor se quedó extrañado de que su cliente declarase un cariño enorme por su padre, al tiempo que desconocía su edad y profesión. De la madre decía que trabaja­ba de ATS porque de vez en cuando le sanaba alguna herida.
Le confesó a García Andrade que de entre las razas, la que más le ha influido, la que más se asemeja a su persona es Cal, a quien de­finió como «un niño frágil, a veces una mujer rubia, que emana tal sufrimiento que es difícil acercarse a ella, aunque es peor cuando sonríe o tiene la cara machacada». Y aseguró: «Sin Cal yo no sería lo que soy. Con él aprendí a aprender. Lo conocí en 1988; Cal es do­lor; el bendito sufrimiento; ama los cuchillos, los objetos punzantes o cualquier cosa que pueda producir dolor, aunque lo que más le fas­cina es el dolor del alma».
De Cal aprendió Javier su simple teoría sobre la vida: «Aprender a usar el dolor es disfrutado como el placer. El dolor de los puntos de sutura que me dieron en la rodilla cuando tuve un accidente es mayor que el orgasmo con una mujer. El dolor es mejor que el pla­cer y más barato. La gente confunde al cenobita con el masoquista, pero no son lo mismo; éste disfruta siendo humillado y al someter­se, pero el cenobita disfruta al sufrir, porque con el dolor saca conocimiento. Cal dice que cometió el crimen del que se me acusa. Lo ha­ce para dañarme, para enseñarme, para causarme pena, desespera­ción, pero Cal no mata, sólo tortura».
¿Loco o actor? El 8 de octubre de 1994 le reveló a García Andra­de que el primer golpe a la víctima fue con un cuchillo pequeño de conchas naranjas. Le dio en el mentón y en la cara anterior del cue­llo y señaló el movimiento de su víctima bajando la cabeza hacia el tórax. García Andrade le hizo ver que este dato no venía en los pe­riódicos. Javier sintió miedo por primera vez, al menos, eso es lo que el forense contratado por su familia reseñó. «Estoy al borde de la lo­cura, necesito ayuda», cuenta el psiquiatra que dijo Javier, «es ver­dad, esto no venía en la prensa. Hay veces en que yo no miro, no veo, no siento, no huelo, no me fijo, no es una mente, es una máquina, tienes que hacer una cosa y la haces. Eso ocurrió».
En ese momento de la entrevista solicitó que se le sometiese al Suero de la Verdad, y se sumergió, según Andrade, en una gran an­gustia.
¿Loco o actor? Para el psiquiatra contratado por su familia, Ja­vier está loco, por tanto no se le podría imputar delito alguno. García Andrade sostiene que este chico de «inteligencia de tipo medio, con buena capacidad de abstracción y de síntesis» padece una «es­quizofrenia paranoide, además de personalidad múltiple psicótica y amnesia disociativa». Psicótico pues, sin lugar a la condena, además de esquizofrénico y con problemas de memoria.
Para el doctor, el juego no fue la causa de sus enfermedades, si­no precisamente la máscara. Dos años después del crimen, Javier se­guía jugando a Razas en la cárcel.
Pero el dictamen de García Andrade no era más, ni menos, que un estudio de parte, es decir, algo que había que contrastar necesa­riamente con otros estudios.
La titular del juzgado de instrucción número cinco de Madrid encargó otro informe a las psicólogas adscritas a la clínica médico-forense de Madrid Blanca Vázquez y Susana Esteban.
Cuando Javier les empieza a hablar de su perro Atila dice: «El pe­rro es una magnífica persona, cuando lea la prensa ya sabrá él a lo que me refiero».
Javier se declara ratón de bibliotecas, con más de 3.000 volúme­nes en su casa, y las psicólogas corroboran que el preso cuenta con cierto bagaje de cultura fantástica, pero no sabe quién es Martin Luther King, por no hablar de temas corrientes como ecología o Ter­cer Mundo, de los cuales asegura desconocer todo.
El dilema
¿Loco o actor? El informe de las psicólogas lo califica de psicópata pero... «este diagnóstico implica un trastorno de personalidad que no afecta en absoluto a su capacidad de entender y obrar [...]. El sujeto sabe lo que quiere hacer y quiere hacerlo cuando lo hace». Por tanto, susceptible de condena.
El informe de las psicólogas es bastante más duro que el del psi­quiatra contratado por la familia. Para ellas, Javier Rosado jamás se ha creído ser una de sus razas, sino que las conoce y controla a su voluntad y siempre desde una perspectiva de observador. Y conclu­yen: «Se trata de un sujeto altamente peligroso [...]. Bajo circuns­tancias favorables podría cometer cualquier crimen violento y sádi­co. Odia a la sociedad y a las personas, con las que no se siente implicado más que de forma racional. Busca activamente reconoci­miento social».
Blanca Vázquez y Susana Esteban concluyen su estudio de 21 pá­ginas el 7 de octubre de 1994. Doce días después Juan José Carras­co Gómez y Ramón Núñez Parras, especialista en psiquiatría el pri­mero y médicos forenses ambos adscritos a los juzgados de la plaza de Castilla, presentan a petición de la juez otro estudio sobre Javier de 51 páginas. Ambos análisis, el de ellas y el de ellos, se habían efectuado de forma paralela a petición de la juez y de eso se queja­rían por escrito Carrasco y Núñez al entender que «los retests practi­cados en fechas cercanas pierden fiabilidad».
Unos y otras se encierran con el preso, visitan a sus familiares, analizan sus escritos y, al emitir sus dictámenes, se contradicen. Ca­rrasco y Núñez sostienen que cualquiera de las múltiples personali­dades de Javier «pueden tomar el control absoluto de la conducta». O sea, exento de penas.
Aunque también hacen reseñar los doctores que tanto su madre como su hermano mayor no habían observado antes del crimen nin­gún comportamiento en Javier sospechoso de tratamiento psiquiátrico. Ni alteraciones de memoria, ni manifestaciones de las distintas personalidades, ni soliloquios. Siempre fue muy estudioso, introver­tido y lector infatigable. Nunca pensaron que precisase de psicólogos, aunque una vez en la cárcel comenzaron a verle con trastornos serios en sus visitas.
En una de sus entrevistas los dos psiquiatras llegan a plantearse si Javier actúa en plan estratega, porque alguna vez les había ad­vertido que durante su estancia en prisión iba a resucitar a Wul, el estratega que estaba adormecido, para defenderse así de funciona­rios, médicos y otros presos.
Tras varias horas de entrevistas con el recluso y su familia, tras consultar las más de 1.000 páginas que Javier escribió sobre su jue­go, además de bibliografía y jurisprudencia sobre personalidad múltiple en Estados Unidos, Carrasco y Núñez concluyen que sus tras­tornos no están buscados conscientemente como coartada porque sería muy difícil de simular un cuadro clínico de tanta riqueza, ex­presividad y contenidos. Resumen: enajenación mental completa. En cuanto a las posibilidades de cura, «no existe ninguna cuya indica­ción sea garantía de una evolución favorable».
Sin embargo, Javier Saavedra, el abogado de la familia de la víc­tima, asesorado por psiquiatras especialistas en casos de múltiple personalidad, sostiene que Javier es un psicópata dueño de todos sus actos. «Si hubiera encontrado junto a la víctima a un guardia civil, un psicótico habría cometido el crimen igualmente, pero Javier Ro­sado, no: él discernía el peligro. El psicótico puede ver perturbados sus sentidos afectivos, pero no es frío como el psicópata.»
Carlos Fernández Junquito, médico psiquiatra del Hospital Ge­neral Penitenciario, vio a Javier como una persona con la afectivi­dad prácticamente abolida. «Cierto día, estando presente en la en­trevista la psicóloga de la Unidad, le dijo: "Puede usted quedarse, es como el teléfono".»
Pero el psiquiatra Fernández Junquito le diagnosticó el 18 de oc­tubre de 1994, en el informe más breve de los tres elaborados, es­quizofrenia paranoide, algo que desecharon otros doctores.
Para el letrado Saavedra, Javier Rosado no sólo está exento de cualquier tipo de esquizofrenia sino que se trata de un psicópata res­ponsable y consciente de todo lo que hizo: «El lenguaje del psicópa­ta es estructurado, racional y lógico, como el de Javier; los psicópatas_ son seres racionales, muy manipuladores, engañan mucho, ambicio­nan el poder y para ello se valen del lenguaje, mientras que el psi­cótico pasa del poder. En el momento en que lo cogieron no es un psicótico, aunque después haya desarrollado una psicosis».
Javier se consideró impotente ante los psiquiatras para saber si él había cometido el crimen. Aseguró que si intentara averiguarlo se podía declarar dentro de su cabeza una guerra civil entre las razas, como la que sufrió con 17 años: «Hubo una rebelión en COU que fue la guerra de los Maras... fue cuando tuve el desengaño amoroso, mi depresión, Mara contra Fasein». Para investigar sobre aquel cri­men dijo que tendría que atravesar pasillos de su cerebro muy peli­grosos, porque hay razas que no dejan pasar a nadie por allí.
El 22 de junio de 1994 Javier salió esposado de la cárcel de Val­demoro para que lo examinara en los calabozos de la plaza de Cas­tilla un forense. En el trayecto del furgón a la cárcel, un redactor de El País le preguntó:
–Javier, ¿te arrepientes de lo que has hecho?
–Yo no he hecho nada –contestó con la cabeza gacha para eludir las fotos–, yo no he hecho nada.
Uno de los guardias civiles que lo custodiaban le levantó la cabe­za agarrándolo por la nuca y le dijo:
– ¿Que no has hecho nada, cabrón?
En la cárcel, algunos presos mucho más fornidos que él le respe­tan y le temen por el halo de inteligencia que le ha otorgado la pren­sa y sus partidas de ajedrez.
Pero su compañero Félix fue a parar a un pabellón de adultos donde los otros presos, en un alarde de originalidad, lo han bautiza­do con el alias de Niño.
Los psiquiatras Carrasco Gómez y Núñez Parra señalan que a pe­sar de todo Félix seguía admirando a Javier y se mostraba interesa­do por lo nuevo que podía estar escribiendo su amigo en prisión sobre Razas. «Ahora seguro que utiliza la raza 17, Wul, y la 18, la serpiente de lengua bífida, que intenta convencer haciendo daño a otros, implicar a otros para salvarse él mismo ... y es posible que Fa­sein pueda cortarse los dedos, Fasein es el que se automutila, que aprende con el sufrimiento, que se va cortando los dedos y va apren­diendo ... »
Félix a veces también duda de su personalidad: «No estoy seguro de haberlo hecho... pero quizás no fuera yo en ese momento... esta­ba muy identificado con Javier... me he metido en un lío... [sollozos], de una broma de matar a alguien nunca pensé que fuera a suceder lo que sucedió».
Mientras esperaban la sentencia del juez, Javier seguía jugando a sus Razas, inventando alguna de ellas basada en la persona de un policía que le interrogó, y Félix se entretenía con poemas como este que escribió antes del crimen:
Quiero romper las cadenas de la muerte
y volar por estepas infinitas
con un caballo de alas marchitas
cantando con el grito de un demente.
Pasarán estaciones pequeñitas
en el ritmo incesante de mi mente
con mi amargo recuerdo tan caliente
soñarán las mujeres más bonitas.
Mas te recuerdo y en mi memoria gritas.
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2017.08.14 08:53 Subversivos Odio a muerte en la España profunda

Sucedió el domingo 26 de agosto de 1990 a última hora de la tar­de en un lugar llamado Puerto Hurraco, un pueblo profundo de Ba­dajoz con 205 habitantes censados y protegido por dos montes ne­gros con forma de ala. Los hermanos Emilio y Antonio Izquierdo, de 56 y 58 años, se apostaron en un callejón, descargaron sus escopetas de repetición y abatieron a quince personas. Nueve de ellas murie­ron entre esa fecha y el 10 de septiembre y las seis restantes fueron reponiéndose con desigual fortuna: todas han quedado marcadas por la tragedia, pero algunas tendrán que soportar el recuerdo en una silla de ruedas.
LOS SUCESOS DE EL PAÍS Puerto Hurraco, odio a muerte en la España profunda Los reportajes y ensayos de esta veraniega serie han sido extraídos del libro Los sucesos de EL PAÍS, publicado en 1996 como parte de la conmemoración de los 20 años del diario, lanzado el 4 de mayo de 1976. Históricas firmas del periódico, como Rosa Montero, Juan José Millás o Jesús Duva desmenuzan algunos de los crímenes que han marcado la reciente Historia de España, de la matanza de Atocha al crimen de los Marqueses de Urquijo.
En un principio, los hermanos habían venido decididos a asestar un golpe de muerte a la familia Cabanillas —las dos hijas de Antonio Cabanillas, de trece y catorce años, fueron las primeras en caer—, sus enemigos frontales desde los años veinte, pe­ro el olor de la pólvora y la sangre que corría pendiente abajo por la calle principal les dejó clavados en el suelo y en el gatillo. Al final, dispararon sobre todo lo que vieron. Emilio huyó al monte después del primer cargador. Antonio se quedó allí todavía un rato, hasta agotar el segundo. Horas después, de madrugada, la Guardia Civil tuvo que sacar a tiros a los dos hermanos de un cercano olivar en el que se habían refugiado —tanto, que dos guardias civiles resultaron gravemente heridos. Luego, se comentó que por qué no habían huido, por qué habían quedado atrapados en el lugar rabioso de su cri­men. Tal vez, la venganza, que les había atado a Puerto Hurraco du­rante toda la vida, les atara también después de llevarla a cabo.
El suceso se vivió en España con la extrañeza y el temor de quien se encuentra frente a páginas del pasado resucitadas con actores de carne y hueso. La década recién inaugurada quería significar el ine­luctable fin de aquella otra España de oscura conciencia, aislada del mundo y sobreviviendo dificultosamente de recursos escasos y entre penas y culpas que se colaban por los callejones históricos del pesi­mismo y de la tristeza. Eso había terminado. Estábamos en Europa y ya habíamos dado los primeros pasos hacia una modernidad con­sensuada por los propios y arropada por los extraños. Muchos vie­ron en Puerto Hurraco una fotografía antigua o el último latigazo de un mundo que se extinguía, pero muchos otros se enfrentaron, con una perplejidad interrogante, a un suceso real y presente que ponía en cuestión la idea actual de España, siempre vista a través del pris­ma urbano, cubierta por la sombra avanzada de la capital y de las capitales. Aquí se cifraba la incógnita: se trataba del pasado o se tra­taba de ignorancia del presente.
Dos días después de la matanza, el suplemento dominical del dia­rio EL PAÍS envió a quien esto escribe y al fotógrafo Miguel Gener a buscar las claves de un suceso que reunía paradojas suficientes co­mo para pensar que la averiguación no había concluido con la me­ra información del desastre.
Detrás de los visillos
La primera impresión de Puerto Hurraco, una estrecha calle principal en cuesta, a última hora de la tarde espesa y caliente de agosto, con una mujer que todavía fregaba en las paredes y en el cemento las manchas de sangre, y puertas cerradas a cal y canto, fue la de estar visitando un pueblo con gente vigilando detrás de los visillos de la ventana. De vez en cuando se escuchaba, casi exagera­damente, casi como si uno se lo estuviera inventando o esperase in­ventárselo, un cerrojo que recorría la calle, que salía del pueblo y que se perdía en una resonancia entre los omóplatos de los dos mon­tes negros que planeaban siniestramente sobre las casas blanquea­das. No había nadie en la calle y las únicas figuras visibles eran las de dos guardias civiles sentados en un cuatro latas ladeado sobre una cuneta a la entrada del pueblo.
MÁS INFORMACIÓN Puerto Hurraco, odio a muerte en la España profunda Todo lo publicado en EL PAÍS sobre el caso 2015: Puerto Hurraco quiere olvidar 2010: El último de los asesinos se ahorca en su celda 1994: 688 años de cárcel para los hermanos Izquierdo De vez en cuando, algún vecino cruzaba velozmente y miraba al­rededor como si tuviera que cerciorarse del lugar en que vivía. Con el paso del tiempo, se terminaba descubriendo a otros periodistas y fotógrafos, que salían apresuradamente de una casa para entrar en otra y que ya habían adoptado los hábitos clandestinos de la pobla­ción. El día que siguió al entierro de las víctimas, entre el fragor de cepillos que intentaban borrar la sangre del domingo, un vecino pi­dió a los reporteros que no se marcharan, «porque así se sentían más protegidos». Pero, al mismo tiempo, no aceptaba hospedajes «por temor a represalias». La guerra de Antonio y Emilio Izquierdo ha­bía derivado en una guerra interna: a ver quién dice y qué a los pe­riodistas.
En los días siguientes a la matanza, uno de los aspectos más sorprendentes —para un recién llegado— era el clima de tensión que se había creado entre los propios vecinos. Daba la impresión de que la alarma no había dejado de sonar todavía y de que esta vez el peligro no iba a venir de afuera —Emilio y Antonio vivían en Monte­rrubio de la Serena—, sino de los intestinos de la aldea. La razón, sencilla, pero que tardaba en descubrirse, tenía que ver con los in­trincados lazos de parentesco de los habitantes de Puerto Hurraco. Los Izquierdo y los Cabanillas se odiaban, y el hecho es que una buena parte de las familias de Puerto Hurraco eran Cabanillas o Iz­quierdo, pero una parte aún mayor había mezclado sus apellidos con el sistema endogámico tan habitual en las zonas rurales y aisladas del interior de la península. De forma que los Cabanillas Izquierdo o los Izquierdo Cabanillas suponían un verdadero grueso de la po­blación.
El cementerio era una prueba contundente de esta tupida red de peligros. Situado a un costado de la carretera general, rodea­do de un campo que parecía en estío permanente, mostraba con to­da claridad y en letras de molde la hegemonía de los dos apellidos y de sus mezclas. Para mayor enrarecimiento, en la catástrofe del do­mingo había muerto una cuñada del marido de Emilia Izquierdo, la tercera hermana en discordia junto a Luciana y Ángela —a las que más tarde se acusaría de haber inducido a sus hermanos al asesinato.
En esos días, cada cual podía imaginar la amenaza en el interior de su propia casa o lindando con la del vecino. Todo dependía del bando en que cada uno decidiera alistarse o se sintiera incluido, ha­bida cuenta de que todos y cada uno tenían innumerables posibili­dades de pertenecer a ambos. Por tanto, una cierta arbitrariedad surgida de lo que no se sabía del otro, del próximo, cuyos verdade­ros sentimientos podían haber estado escondidos o disimulados para brotar ahora repentinamente, se unía a la conmoción y al miedo generalizado. La ecuación resultante era, pues, miedo más arbitra­riedad y su solución, una incógnita. Curiosamente, esos mismos tér­minos habían estado, como se vería después, en el origen de la tra­gedia.
Los días que siguieron al suceso fueron días temidos. Había mie­do al regreso de las hermanas presuntamente instigadoras, Luciana y Ángela, evaporadas desde la semana anterior; miedo a Antonio Cabanillas, el padre de las niñas asesinadas; miedo a la respuesta de las distintas ramas de las distintas f31nilias, dentro y fuera del pue­blo; y, sobre todo, un miedo contagioso a que la cuerda del último drama tirase de otros dramas sobre los que el olvido había trabaja­do como una lápida. Algunos vecinos hablaban ya de hacer las ma­letas y de cerrar los escasos negocios. Se temía el éxodo.
Fuera de esto, existía también una aprensión —causada por esta estructura de parentesco— relacionada con que ciertas historias sa­lieran a la luz. Una especie de pudor repentino de una aldea endo­gámica acostumbrada a guardar sus conflictos. Y también un tem­blor vergonzoso a aparecer como el reflejo miserable de esa España profunda, tan traída y llevada por los libros, por el cine y por la te­levisión, de niños en las tinajas, campesinos obtusos y sanguinarios, y malevolencia rural.
En el fondo, con unas cosas y con otras, se estaba jugando la su­pervivencia del pueblo. Había algo más que una disputa sangrienta entre familias: se había puesto en peligro la supervivencia colectiva.
Cuando los vecinos se decidían a hablar era para defender esa su­pervivencia. Insistían, de un modo que se dirigía en primer lugar a su propio convencimiento, como si la presencia del interlocutor sir­viera sobre todo para escucharse a sí mismos, en que el estallido no afectaba más que a los «amadeos» y a los «patas pelás», ramas par­ticulares de los Cabanillas y de los Izquierdo. Aceptar la idea de una guerra entre los Cabanillas y los Izquierdo, sin matices y sin reduc­ciones, era transigir con la idea de una guerra universalizada y con la previsión de una hecatombe a la vuelta de la esquina. Fuera co­mo fuese, el primer gesto de la supervivencia consistía en espantar los fantasmas de una contienda colectiva, particularizando el con­flicto hasta contenerlo en su territorio más pequeño.
La supervivencia, además, merecía la pena en términos objeti­vos. Los términos estaban relacionados con la reciente prosperidad del pueblo, tradicionalmente dedicado a la aceituna, el grano, los cerdos y las ovejas. Las subvenciones estatales y el empleo comuni­tario habían hecho crecer el nivel de vida en los últimos cinco años. Se veían casas nuevas y reformadas por todas partes, las calles es­taban asfaltadas y en los pequeños negocios se respiraban aires de beneficio. Para entenderlo mejor, había que remontarse a la historia de una aldea que no conoció la electricidad hasta los años se­tenta, el agua corriente hasta los ochenta y el asfaltado de las calles hasta hacía seis años. Por primera vez, aquella conciencia colecti­va, secularmente cerrada al mundo, había empezado a asomarse a él. Los defensores de la tesis de la tragedia aislada luchaban con­tra la memoria en una atmósfera de pólvora antigua. Era la memo­ria de una aldea fundada por familias Izquierdo provenientes del cercano Helechal en el siglo pasado y que, a principios de la centu­ria, se encuentran conviviendo con extraños que regresan de una emigración cubana.
En ese momento comenzó la guerra, la guerra de los Camariches (Izquierdo) contra los Habaneros (Cabanillas). Es decir, la guerra de los fundadores contra una familia de intrusos llegada de Cuba. A la vista del entramado presente de parentescos, la resurrección de ese conflicto significaría la guerra de todos contra todos. Después de tan­tos años, y estando tan cerca ya del mundo contemporáneo, los habi­tantes de Puerto Hurraco temían, tras el nefasto domingo de agosto, levantarse por la mañana pensando que cualquiera podía ser un ene­migo, que la fiera dormida podía despertar y llenar el aire de zarpa­zos. Como si no hubiera pasado el tiempo o como si hubiera dado igual que el tiempo hubiera pasado. En ese aspecto, sus sentimientos eran muy semejantes a los sentimientos con que el resto del país les contemplaba. Mientras el país entero, a su vez, se sentía observado por los nuevos y modernos amigos europeos, los mismos que habían surtido la leyenda negra española de hechos que la confirmaban ejemplarmente, de hechos muy semejantes a los de Puerto Hurraco. Seguramente, Puerto Hurraco hizo que los españoles se volvieran tan hipersensibles a la observación como los propios vecinos, y también desde esa oscura culpabilidad nutrida por la incertidumbre y la ig­norancia.
La historia olvidada
Existía, por tanto, una historia de Puerto Hurraco, una historia escondida y, al parecer, fatalmente olvidada, a la que se había re­gresado brutalmente a causa de ese mismo olvido.
Hacia 1920. Unos niños juegan en el polvo marrón de una calle­juela. Los hombres arrastran sus mulas en el campo y las dos len­guas de piedra negra que desde la montaña lamen Puerto Hurraco lanzan chispazos de luz. Los niños son Ángel Cabanillas, apodado El Rapa, y los hijos de La Torcía y La Daniela, ambas de familia Iz­quierdo. De pronto, se enredan en una gresca. El Rapa, de catorce años, se marcha a su casa. Al cabo de un rato, cuando quiere salir de nuevo a la calle, La Torcía y La Daniela le esperan armadas. La madre de Ángel Cabanillas no le deja salir. El incidente crea una tensión desproporcionada entre las familias. No hay un previo con­flicto de tierras, ni otro conocido. Pero la tensión alcanza los años si­guientes, cuando las familias aparecen en la historia completamen­te enconadas.
Año 1928 o 1929. Luis Cabanillas se interpone en la amistad de su hermana Matilde con Alejandro García Izquierdo. Alejandro pide ayuda a los parientes Izquierdo y traman esperar a Luis a la salida del salón de baile de Marcelo Merino. Son las últimas horas de la fiesta, el ambiente del salón está espeso y un amigo de Luis abre la ventana. Por encima de los tejados distingue el perfil lunar de los montes y, con la misma luz, a Alejandro y a sus primos apostados en una de las callejuelas. Luis hace cuestión de honor en salir mientras tantea la navaja que lleva en el bolsillo del pantalón. Antes de que los Izquierdo reaccionen, asesta una puñalada en el cuello a Alejan­dro García. El acuchillado nunca llegó a recuperarse totalmente. «Se quedó como atontado.» Luis Cabanillas fue condenado a siete me­ses de cárcel ya posterior destierro en Peñarroya.
Año 1935. Se repite el suceso con distintos protagonistas e inversa fortuna. Un baile en una fiesta cercana. Basilio Cabanillas ronda a Amelia Izquierdo, prima de Daniel Izquierdo, por mote El Dentis­ta. Al parecer, Basilio y Amelia se entienden. El Dentista interrum­pe la escena y discute con Basilio. El clima se caldea a lo largo de la noche. Finalmente, El Dentista lanza una amenaza y se marcha. Ba­silio regresa al pueblo caminando, sorteando pedregales y olivos en una noche cerrada. El Dentista surge de entre unos matorrales y le apalea hasta tumbarlo. Basilio consigue llegar a su casa y de allí a un hospital de Badajoz, donde tardará semanas en reponerse. Daniel Izquierdo, El Dentista, fue encarcelado y años después tuvo que pa­gar fianza para conseguir la licencia de escopeta.
Hasta estas fechas, los conflictos responden al esquema de Ca­mariches contra Habaneros. No hay disputas materiales de ninguna especie. Las disputas tienen trasfondo grupal y las heredan los pa­rientes por extensión consanguínea y cronológica. Se trata de los fundadores y de los emigrantes que legan a su descendencia una probable competitividad a escala local y sólo explicable dentro de un entorno cerrado donde el roce produce una marca cuya exposición continua tiende a pasar por herida.
El resto forma parte de una historia más y mejor manejada por los que todavía viven. Pasaron 26 años desde las andanzas de El Dentista hasta la desgracia siguiente. En ese plazo largo, que no se­ría el único de magnitud que mediaría entre catástrofes, los Cabani­llas y los Izquierdo debieron de fundirse en una maraña de lazos de parentela, que hoy son inextricables y amenazadores. Estos lazos parecían configurar una paz decisiva. Pero en Puerto Hurraco la paz ni se decide ni tiene dueños.
Años 50. Amadeo Cabanillas Caballero y Manuel Izquierdo, llama­do Mal Tiempo, echan ovejas en los tristes pastos de Puerto Hurraco. Las fincas lindan. No hay cercado, sólo un golpe largo de tierra amon­tonada que las separa. Las ovejas entienden mal la delimitación y se la saltan sin reflexionar. Otra gresca, de no grandes dimensiones, pe­ro que se conserva en la memoria como un hito de este prolongado ca­mino de desavenencias. El que algo así se conserve en la memoria es lo más inquietante de todo.
Año 1961. Se produce el primer choque entre Antonio Cabanillas -el padre de las niñas asesinadas-, todavía niño, y los futuros cri­minales de sus hijas, Emilio y Antonio Izquierdo. «Al niño le tupie­ron la boca de hierba.» El padre de las niñas asesinadas negó en esos días aciagos de agosto que tuviera jamás un roce con Antonio y Emi­lio. Aunque lo negaba no como si negara el hecho, sino como si ne­gara cualquier especie de memoria. Mientras se dirigía con su trac­tor al campo, dos días después de las desgraciadas pérdidas, de la boca de Antonio Cabanillas se escapaba la palabra «maldad» con una certeza religiosa.
El caso es que, sin moverse de la fecha, Amadeo Cabanillas Ri­vera, hijo del otro Amadeo y hermano de Antonio, discutió con Jeró­nimo y Luciana, hermanos de Antonio y Emilio por el asunto del chaval. Luciana se rompe un brazo al caer empujada por Amadeo: ésta es toda la historia de amor que vivieron y que en 1990 levanta­ba especulaciones acerca de un despecho sentimental que habría ali­mentado la última fase del resentimiento. Jerónimo esperó en la fin­ca de Las Pelícanas a Amadeo y lo mató de una cuchillada. Años de cárcel, psiquiátrico y destierro a Monterrubio, a seis kilómetros. El pueblo donde vivían y desde el que tramaron los hermanos Izquier­do la matanza.
1984, veintitrés años más tarde. La casa de Isabel Izquierdo, ma­dre de los convictos y hermana de Mal Tiempo, se incendia. La ma­dre muere, y las hermanas, que estaban esa noche en la casa, acusan a Antonio Cabanillas de haber prendido el fuego y al pueblo entero de no haberles ayudado. Lo cierto es que olvidaron a su madre entre las llamas y que muy pocos vecinos llegaron a despertarse esa noche.
  1. Jerónimo repite cuchillada en la Cooperativa de Monterru­bio, esta vez sobre Antonio Cabanillas, que tiene que ser ingresado. A partir de este momento, los Patas Pelás se enclaustran en su feu­do de Monterrubio. Los hermanos se dedican a jugar a las cartas y a toma: helados de corte, una especie de pasión. Luciana y Ángela van clamando justicia por las calles, se arrodillan delante del cuar­telillo de la Guardia Civil y obligan a los vecinos a desenchufar los frigoríficos ya parar los relojes de pared, por temor a que camufla­ran bombas. Una existencia entre la locura y el miedo, alimentada por confidentes y enzarzadores. Después de que la locura y el miedo hubieran fermentado lo suficiente y se hubieran descompuesto en su propio caldo de cultivo, llegó el domingo sangriento, tras las fiestas de agosto. «Vengo a por el Puerto, esto vengo esperando hace seis años», dicen que gritaba Emilio Izquierdo desde el callejón entre descarga y descarga de su repetidora.
Ruido de cerrojos
Esta historia pudo componerse a partir de fragmentos, de confi­dencias a media voz, hechas en el pequeño bar donde los parro­quianos se limitaban a jugar a las cartas y a vigilar permanente­mente a los periodistas o, tras llamar a alguna puerta, atravesar un largo pasillo y quedarse en el patio del fondo mientras los dueños de la casa echaban los cerrojos. Jamás se confiaban en grupo. Las úni­cas posibilidades dependían de encontrar a solas al interlocutor o de sacarle de la proximidad de los otros. Las mujeres y los hombres ha­blaban en su casa sólo a condición de que no estuviera el cónyuge. La mutua vigilancia a que todos se sometían daba como resultado un silencio a medias y, muchas veces, ficciones o falsedades.
Los más proclives a soltarse, y no mucho, eran los emigrantes que habían regresado para las fiestas y los que habían tomado la deci­sión de marcharse. Por lo general, se negaban a dar el nombre y sólo apuntaban la rama de Izquierdo o Cabanillas a la que pertenecían y cuya posición estratégica en el conflicto era prácticamente imposi­ble desentrañar para el forastero. La mayoría hablaba como Caba­nillas en esos momentos, pero un ligero contraste con el siguiente in­terlocutor arrojaba la idea contraria. No decían su nombre, aunque se denunciaban entre ellos. «Ése con el que dice que ha hablado es un Amadeo» o «ese es un Pata Pelá».
Al llegar la noche, los guardias civiles recomendaban severamen­te que los periodistas dejaran el pueblo. Entonces sí que sonaban los cerrojos más allá de toda atmósfera literaria. Miguel Gener hizo unas espléndidas fotografías de lo que era la noche en Puerto Hurraco, aguantando en aquella oscuridad tensa en la que las luces de los fa­roles se pegaban al suelo y dejaban recortado por encima el cielo an­cho, espeso y nocturno, de las tierras pacenses. Esas fotografías con­siguieron reproducir las tenebrosas impresiones que podría haber sentido cualquiera que se acercara a Puerto Hurraco horas después de la, carnicería. Algo así como meterse en un poblado fantasma del viejo Oeste, pero sin épica, cruzado por caminos que se fundían en la noche y con una carretera cercana que parecía el tramo final de todas las carreteras del mundo. Dentro de las casas, las luces se apa­gaban enseguida y entonces el cielo oscuro empezaba a pesar y a desplomarse como la tapa de un ataúd.
En Esparragosa o en Zalamea, a pocos kilómetros, la noche se vi­vía de muy distinta manera. La gente salía a tomar el fresco al qui­cio de la puerta, se veían corros de adolescentes en las puentecillas y paseantes que se adentraban en la tiniebla de los senderos. Eran las horas para respirar un poco de aire, después de los cuarenta gra­dos de secano que habían carbonizado el día. En Puerto Hurraco no se respiraba, los habitantes parecían contener el aliento hasta que pasara algo que se sentía próximo y fatal. Esa noche calurosa de en­cierro daba la verdadera temperatura del ánimo de la gente.
El día 30 de agosto las hermanas Izquierdo, Ángela y Luciana, salieron de un escondrijo de Madrid y tomaron el expreso de Bada­joz. A partir de ese momento iniciaron su escabroso periplo entre las pretensiones del fiscal, que las acusó de conspirar junto a sus her­manos -aunque la Audiencia de Badajoz revocó en febrero de 1992 el auto de procesamiento-, y su inexorable destino psiquiátrico en Mérida. Pero durante los cuatro días en que estuvieron desapareci­das, Ángela y Luciana se presentaban como la clave que podía des­cifrar los enigmas. Y también disolver el sentimiento de amenaza in­mediata que todavía pesaba sobre las gentes de Puerto Hurraco. Su desaparición había prolongado la inquietud, porque, sin lugar a du­das, tanto para los de Puerto Hurraco como para quienes estaban al tanto en Monterrubio de la Serena, había una diferencia sustancial entre el dedo que había apretado el gatillo y el cerebro que había en­viado la orden.
La casa de Monterrubio era una casa de pueblo de dos plantas pe­queñas embutida en una hilera y tan cerrada a cal y canto como, según decían, lo había estado en los últimos años, cuando los hermanos y hermanas Izquierdo vivían en ella. El diagnóstico del vecindario era tan concluyente como lo fue después el de la Audiencia. Eran dos mu­jeres mayores, de 49 y 63 años, prematuramente envejecidas, cuya existencia estaba organizada alrededor de los líos vecinales, que salían dando gritos de su casa y recorrían las calles insultando a sus parien­tes de Puerto Hurraco y a cualquiera de Monterrubio que se cruzara con ellas, que peregrinaban regularmente al cuartelillo y que, simple­mente, «no podían estar bien». En contraste, Emilio y Antonio rara vez protagonizaban un altercado. Parecían bastante pacíficos o quizá sólo tranquilos y, según la opinión del coro popular de Monterrubio, absolutamente dominados por sus hermanas.
Ninguno de los cuatro se había casado. La única pista sentimen­tal relacionaba a Luciana con Amadeo Cabanillas, en el famoso episodio que concluyó con fractura de huesos para la mujer y que inau­guró la última fase criminal entre las familias antagonistas. Luciana negó en días posteriores que hubiera existido semejante posibilidad, como no podía ser de otra manera. Los cuatro hermanos, por lo de­más, apenas salían de la casa de Monterrubio, donde las persianas estaban permanentemente bajadas y los pestillos echados. Allí fue­ron re cociendo su animadversión y sus malos sentimientos durante seis años.
Con todo ello viene el dilema. La matanza de Puerto Hurraco pue­de ser contemplada a la luz de una historia secular de rencillas y con­flictos que culminó de esa manera como podía haber culminado de cualquier otra parecida, o bien esa tragedia hay que observarla a tra­vés de esta última escena, mucho más reducida, mucho más actual, mucho mejor iluminada. Si fuera así, lo que se ofrece a la vista es el cuadro de cuatro hermanos encerrados en sí mismos, con antece­dentes psiquiátricos y con manifestaciones de desequilibrio patentes, aislados en un pueblo de Badajoz que ni siquiera es el suyo, armados hasta los dientes y profiriendo amenazas constantes, ante la pasivi­dad de instituciones y vecinos. Después se conocería el dominio pa­tológico que los mayores ejercían sobre los pequeños y también sal­drían a la luz abultados rumores sobre la vida de los Izquierdo. Pero no había ninguna necesidad de ello, porque un simple vistazo a los historiales clínicos, al entorno familiar en el que habían crecido y aprendido, a su vida cotidiana y a sus hechos cotidianos, habría bas­tado para anticipar un pronóstico de lo que podría ocurrir y de lo que fatalmente ocurrió.
Los desheredados
La historia de la España negra y profunda siempre ha servido ha­cia dentro y desde fuera. Desde fuera, el que más y el que menos ya sabe cómo ha funcionado. Pero, paradójicamente, también ha sido eficaz a la inversa, tapando la desidia de la sociedad civil y de las instituciones públicas, y arrojando al pozo sin fondo de la concien­cia de un pueblo que se ha movido entre la supervivencia y el olvi­do todos los desastres que nadie era capaz de asumir.
Desde un punto de vista literario y dramático conmueve descubrir que un pueblo de doscientos habitantes guarde en su memoria cen­tenaria un arsenal de disputas que van desde lo ridículo hasta lo ca­tastrófico, con nombres y apellidos, con detalles minúsculos trasmi­tidos de padres a hijos como las palabras de una liturgia, y que la tragedia corone finalmente esta memoria. Pero desde el punto de vis­ta de los hechos, lo único que se acerca a los motivos verdaderos —más allá de las leyendas que nos dejan tan enaltecidos como vulne­rables— es la constatación de que cuatro personas enfermas, indivi­dual y socialmente enfermas, armadas, aisladas y sin escapatoria an­te el mundo, explotaron un mal día en un clima colectivo de asombro que sustituyó automáticamente a una colectiva indiferencia.
Como en las malas películas, todo trató de resolverse judicial­mente. Los juicios tienen la virtud de aplicar condenas y de trasfe­rir las ideas de bien y mal a la potestad de un tribunal o de un ju­rado que, en realidad, sólo se ocupa de crímenes y castigos. El juicio de los hermanos Izquierdo causó la misma expectación que la trage­dia y dejó las cosas en el lugar donde se quedan las cosas intocables.
El 17 de enero de 1994, Antonio y Emilio Izquierdo se sentaron en el banquillo de los acusados, cuando ya se había decidido la re­clusión de sus hermanas en el hospital psiquiátrico de Mérida con un diagnóstico de «delirios paranoides». José Gómez Romero, el psi­quiatra que las tenía a su cargo, declaraba en esas fechas, tres años y medio después de su ingreso, que «Luciana y Ángela han mejora­do algo, poco a poco, pasean con otras internas y, sobre todo, Ánge­la ha desarrollado un poco de su personalidad, condicionada por la de su hermana hasta el punto de que, al principio, las cogías por separado y te hablaba utilizando las mismas expresiones que Lucia­na» (EL PAÍS, 23 de enero de 1994). En el juicio, los peritos psiquiá­tricos llegaron a la conclusión de que Emilio y Antonio Izquierdo su­frían «alteración de la personalidad de carácter paranoide». Cosa que, al parecer, «no alteraba el plano de la conciencia», si bien «so­bre esta personalidad, que constituye terreno abonado, hay una vi­vencia (la muerte de la madre) que es vivida de forma muy trau­mática por estas personas y se convierte en una idea sobrevalorada (la venganza) que invade el campo psíquico del sujeto. En este sen­tido estimamos que su capacidad volitiva podría estar disminuida» (EL PAÍS, 18 de enero de 1994). Dado que la psiquiatría se mueve por el mundo como si fuera una ciencia, hay cosas que los legos no pue­den entender. Por ejemplo, el que la conciencia no se altere cuando hay una idea sobrevalorada que invade el campo psíquico del suje­to, disminuyendo además su capacidad volitiva. Misterios del ser.
Los magistrados, en los fundamentos de derecho, afirmaron además que Emilio y Antonio no eran enfermos mentales, exponiendo el he­cho de que ambos «eran capaces de manejar un rebaño de ovejas de unas 1.000 cabezas» y que tenían fincas arrendadas, «consiguiendo, a pesar de la crisis por la que atraviesa el campo, poseer una carti­lla de ahorros con unos diez millones» (EL PAÍS, 26 de enero de 1994). Es decir, habría una relación inequívoca entre la salud mental y la gestión económica y agropecuaria. Estaríamos aquí ante una especie de protestantismo psicológico —visto a través de la doctrina de la predestinación mental.
Así pues, los delirios paranoides de los hermanos y de las herma­nas Izquierdo tuvieron distinto final como consecuencia de la dife­rente relación con el gatillo. La justicia actuó sobre los hechos y se limitó a sancionarlos, salomónicamente, con sus dos espadas con­temporáneas: el psiquiátrico y la cárcel. El 25 de enero de 1994, An­tonio y Emilio Izquierdo fueron condenados a 688 años de cárcel perfectamente divididos entre ambos como autores criminalmente responsables de nueve asesinatos consumados y seis frustrados. Los ponentes afirmaron que los dos hermanos prepararon por «vengan­za» un «plan de exterminio del mayor número de habitantes posible de Puerto Hurraco».
Aunque la Justicia dictó sentencia, y con ella la sentencia del ol­vido o del comienzo del olvido, lo cierto es que, más que disipar la temida imagen de España, la reveló en fotografías nuevas. La mitad locos o idiotas, la mitad asesinos carniceros. Y, sin embargo, habían pasado muchas otras cosas sobre las que no se podía dictar senten­cia como la abrumada existencia de esas cuatro personas encerradas en una casa de Monterrubio de la Serena hablando con sus fantas­mas en un idioma delirante, o la supervivencia en un entorno capaz de trasmitir de generación en generación la forma en que unas ove­jas se saltaron unas lindes de tierra amontonada para provocar una refriega. El mundo es complicado y la ley lo simplifica en términos de habitabilidad convencional, cuando la ley se cumple. Pero, con toda certeza, la masacre de Puerto Hurraco debió servir para llevar a la superficie una imagen de la España actual más allá de los tópi­cos y de las ideas conformadas a las que invita la desidia intelectual de la que somos ancestrales herederos. Muchas regiones rurales es­pañolas están todavía iniciando el siglo XX y esta situación no se re­fiere solamente a medios materiales de vida o a capacidad de pro­mover recursos, sino también al lugar que ocupan en el proyecto de este país. El abandono a su locura de los cuatro hermanos Izquier­do podría ser también el abandono a que se ha sometido a una vas­ta extensión de la vida española que no encuentra su sitio en ningún proyecto y que no se ve reflejada en ningún futuro. La España ne­gra no está hecha de ningún material particular. Si está hecha de al­go es de los ojos que no quieren mirarla.
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2016.06.02 00:42 ShaunaDorothy Canadá: Opresión de la mujer y reacción racista - El asesinato de “honor” de Aqsa Parvez (Invierno de 2008-2009)

https://archive.is/OZWPQ
Espartaco No. 30 Invierno de 2008-2009
Canadá: Opresión de la mujer y reacción racista
El asesinato de “honor” de Aqsa Parvez
(Mujer y Revolución)
El siguiente artículo ha sido adaptado de Spartacist Canada No. 156 (primavera de 2008).
El 10 de diciembre de 2007, Aqsa Parvez, una joven de 16 años de ascendencia paquistaní de un suburbio de Toronto, fue estrangulada por su padre tras negarse a usar el hijab (la mascada que cubre el pelo y el cuello) islámico. Murió en el hospital al día siguiente. Su padre fue acusado de asesinato y su hermano mayor de obstruir a la policía.
Aqsa acababa de abandonar su casa intentando escapar de las restricciones que le imponía su religiosa familia. Su muerte suscitó grandes muestras de dolor por parte de sus muchos amigos, entre los que había jóvenes mujeres negras, adolescentes del sureste asiático y blancos, entre otros. Sus compañeros de clase declararon al Toronto Star (11 de diciembre de 2007) que Aqsa llevaba meses discutiendo con sus padres respecto a usar el hijab. “No quería ir a su casa…a tal grado que prefería ir a los albergues”, dijo uno. “Su padre y su hermano la habían amenazado”, comentó otro; “él le dijo que si se iba, la mataba.”
El asesinato de Aqsa Parvez ocurrió después de una serie de homicidios de mujeres sij en British Columbia (B.C.) por parte de sus esposos y otros parientes. Mujeres originarias del sureste asiático organizaron en la Lower Mainland de B.C. protestas contra estos asesinatos e intentos de asesinato en el otoño de 2006 y de nuevo en la primavera de 2007. La violencia contra la mujer cruza las líneas étnicas y de clase con una indiferencia brutal. Pero los asesinatos de Aqsa Parvez y las mujeres sij en B.C. son algo diferente. Como los asesinatos de mujeres turcas y kurdas por parte de sus parientes varones en Alemania, Gran Bretaña, Suecia y otros países imperialistas en años recientes —y los incontables asesinatos de este tipo que tienen lugar en el Medio Oriente, el centro y sur de Asia— éstos fueron esencialmente asesinatos de “honor”. Estos brutales asesinatos surgen del choque entre el deseo de las mujeres de independizarse de su cultura “tradicional” y el legado de las normas sociales y económicas precapitalistas que sobreviven en grandes franjas del mundo.
Los asesinatos de “honor” reflejan el trato que reciben las mujeres como propiedad de sus padres o maridos. Como la mayoría de las adolescentes, Aqsa Parvez quería tomar sus propias decisiones respecto a cómo vestirse, qué amigos frecuentar y qué futuro tener. Pero para su padre, esto representaba una afrenta al control que ejercía sobre su hija como está prescrito por el Islam. Un patrón que compartían las mujeres sij asesinadas en B.C. era su relativa independencia económica, con empleos como maestras, enfermeras, ingenieras de software, etc. Esta independencia choca con la sociedad tradicional sij, en la que los matrimonios arreglados y la dote son la norma. También ha habido un aumento en los abortos selectivos de fetos femeninos entre la población originaria del sureste asiático en el área de Vancouver.
Los asesinatos subrayan la explosiva combinación de la opresión de la mujer y el racismo antiinmigrante en el Canadá actual. Sectores de la prensa burguesa han tratado de utilizarlos para azuzar la intolerancia antiinmigrante. Denunciamos todos los intentos de explotar estos horribles crímenes para atizar la reacción contra los inmigrantes y las minorías étnicas. Llamamos por plenos derechos de ciudadanía para todos los inmigrantes, denunciamos el que se use como chivos expiatorios a los musulmanes bajo la “guerra contra el terrorismo” de la burguesía y defendemos el derecho de las minorías étnicas a practicar sus religiones. En particular, nos oponemos a las prohibiciones estatales del velo y otros emblemas y vestimentas religiosos. Esto sólo lograría aumentar el aislamiento de las mujeres musulmanas en sus hogares, al reforzar el atraso social, incluyendo la sujeción religiosa y familiar, y profundizar su opresión.
Al mismo tiempo, nos solidarizamos con las muchas mujeres que han luchado por sacudirse las crueles constricciones del tradicionalismo religioso —incluyendo al velo, símbolo e instrumento de la subordinación de la mujer bajo el Islam—. Los ataques racistas contra los musulmanes y los sijs en el Canadá actual no mitigan de ninguna manera los horribles crímenes como los asesinatos de “honor”.
Asesinatos de “honor”, la opresión de la mujer y la familia
La subyugación de la mujer en países subdesarrollados como Pakistán o India, así como en las comunidades inmigrantes dentro de Canadá, no tiene sus raíces en ninguna cualidad distintivamente reaccionaria del Islam o el sijismo, como argumentan algunos ideólogos derechistas. La institución de la familia —principal vehículo de transmisión de la propiedad privada y de regimentación de la sociedad— es la principal fuente de opresión de la mujer. Esto se aplica tanto a países imperialistas como a países subdesarrollados. El cristianismo también tiene una historia larga y horripilante de brutalidad antimujer, que continúa hasta la fecha, como las barbáricas cruzadas de “valores familiares” de los fundamentalistas cristianos contra el aborto, el control de la natalidad y los derechos homosexuales.
Sin embargo, el ascenso de la propiedad capitalista y de la Ilustración minaron profundamente las atrasadas relaciones sociales feudales, enraizadas en la agricultura, que en gran medida fueron barridas conforme Europa Occidental y América del Norte se desarrollaban como sociedades industriales avanzadas. El poder de la iglesia se restringió, y la condición de la mujer fue mejorando a través de luchas sociales. En el Medio Oriente y el sur de Asia, sin embargo, el capitalismo llegó tardíamente —y llegó con el colonialismo europeo, que se alió con las potencias feudales locales—. La penetración imperialista bloqueó el camino del desarrollo social y económico. Así, las religiones de Oriente no se adaptaron del mismo modo que el cristianismo (o el judaísmo), y la barbarie antimujer sigue siendo, correspondientemente, más profunda y abierta.
El cercano colaborador de Karl Marx, Friedrich Engels, explicó las bases materiales de la opresión de la mujer en su obra clásica El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884). Bajo el “comunismo primitivo” de la Edad de Piedra, donde prevalecía una igualdad primitiva, la división de trabajo entre el hombre y la mujer derivaba de la biología (las mujeres tenían que parir y criar a los jóvenes) y no implicaba un estatus social subordinado. Los avances tecnológicos, particularmente el desarrollo de la agricultura, crearon por vez primera un excedente social. Una minoría se apropió de este excedente, lo que produjo la división de la sociedad en clases.
Con las clases vino el desarrollo de la institución de la familia, que Engels llamó “la gran derrota histórica del sexo femenino en todo el mundo”. El hecho biológico de parir y criar a los niños quedó atado en adelante a la opresión social de la mujer. Como medio para consolidar la riqueza en las manos de una pequeña minoría, la familia patriarcal decretó la monogamia de la mujer para determinar la herencia de la propiedad. El concepto de “honor familiar”, es decir, el control sobre la sexualidad de la mujer por el padre o el esposo, lejos de ser exclusivamente islámico o sij, está conectado con el modo de producción en el que un clan —serie de familias extendidas emparentadas— posee y trabaja la tierra en común. Como señaló Engels:
“Para asegurar la fidelidad de la mujer y, por consiguiente, la paternidad de los hijos, aquélla es entregada sin reservas al poder del hombre: cuando éste la mata, no hace más que ejercer su derecho.”
La barbarie imperialista y la subyugación de la mujer
Hasta el día de hoy, los gobernantes imperialistas del mundo, unidos a los de las naciones capitalistas, refuerzan todo lo que es retrógrado para afianzar su dominio. Esto puede verse con toda claridad en el caso de Afganistán. Los imperialistas estadounidenses y canadienses y sus apologistas han usado la brutal opresión de la mujer afgana bajo el anterior régimen talibán para justificar la ocupación colonial de ese país. Pero los degolladores islámicos antimujer llegaron al poder en Afganistán a principios de los años 90 con el apoyo del imperialismo estadounidense y canadiense, así como de los socialdemócratas del NDP [New Democracy Party]. Y hoy el régimen títere de Estados Unidos en Kabul continúa y defiende la misma horrenda opresión de la mujer.
Por más de una década, empezando en 1979-80, la CIA organizó y armó a los “guerreros santos” muyajedín contra la Unión Soviética y sus aliados en el gobierno afgano. Ésta fue la primera guerra de la historia moderna en la que los derechos de la mujer fueron una cuestión central. Mientras el gobierno apoyado por los soviéticos procuraba instituir reformas progresistas, como reducir el precio de novia a una suma nominal y darle educación a las niñas y mujeres, los degolladores afganos de la CIA eran conocidos por arrojar ácido a la cara de las mujeres sin velo y fusilar a los maestros que educaban niñas.
Cuando, cumpliendo la petición urgente del gobierno, los soviéticos enviaron tropas en diciembre de 1979, nosotros dijimos: “¡Viva el Ejército Rojo!” y “¡Extender las conquistas sociales de la Revolución de Octubre a los pueblos afganos!” Enviar al ejército a barrer con la insurgencia reaccionaria abrió el camino a la liberación social de los pueblos afganos. Eso subrayó nuestro entendimiento trotskista de que la Unión Soviética era un estado obrero, producto de la revolución socialista proletaria de Octubre de 1917, pese a su degeneración bajo la nacionalista burocracia estalinista.
Los efectos liberadores de la intervención soviética se reflejaron en hechos indiscutibles. En 1988, las mujeres representaban el 40 por ciento de los médicos y el 60 por ciento de los maestros de la Universidad de Kabul; 440 mil estudiantes mujeres se inscribieron en instituciones educativas y 80 mil más en programas de alfabetización. La vestimenta occidental era común en las ciudades, y las mujeres disfrutaban de una medida verdadera de libertad frente al velo y la subyugación, por primera vez en la historia afgana. Pero en lugar de luchar por derrotar a la insurgencia musulmana de la CIA, los estalinistas del Kremlin bajo Mijaíl Gorbachov retiraron criminalmente las tropas soviéticas en 1989. Ésta fue una enorme traición a las mujeres, los obreros y los izquierdistas de Afganistán; pavimentó el camino al triunfo de los degolladores rabiosamente antimujer de Washington, y para entregar a la Unión Soviética misma a la contrarrevolución dos años después: una derrota colosal para los obreros del mundo.
El vergonzoso silencio de los feministas y la izquierda
Comprometidos con sus “propios” gobernantes capitalistas, durante los años 80 la mayoría de los grupos izquierdistas y feministas de Canadá apoyaron a los fanáticos islámicos antimujer en Afganistán contra la Unión Soviética y los derechos de la mujer. Dos décadas después, la mayor parte de los feministas y la izquierda reformista ha respondido al escándalo de los asesinatos de “honor” dentro de Canadá con un silencio deshonroso.
En un artículo de Internet del 14 de diciembre de 2007 bajo el título “¿Quién hablará por Aqsa Parvez?”, Natasha Fatah, productora del programa de radio de CBC “As it happens” (Mientras sucede), señaló enojada que “los grupos de apoyo a la mujer han estado mudos respecto a esta cuestión. Cuando se le pregunta a los feministas canadienses sobre su reacción al asesinato de Aqsa, se rehúsan a responder y en lugar de ello sugieren que sería más apropiado acudir a grupos de mujeres musulmanas para que reaccionen... Hasta ahora, los únicos que han hablado honestamente son las muchachas que asisten a la secundaria Applewood Heights de Mississauga [el suburbio donde Aqsa vivía].”
Varios grupos han llamado por que el gobierno tome una “postura firme”. Pero estos llamados llevan fácilmente a apoyar las reaccionarias demandas de prohibiciones estatales al hijab. Ésta es la posición, por ejemplo, de la Campaña Internacional Contra el Tribunal Shari’a en Canadá, cuyos activistas fundadores están asociados con el Partido Obrero-Comunista de Irán. Su petición en línea afirma que “vestir o portar cualquier símbolo religioso, como el hijab islámico, debería estar prohibido en las escuelas.” Prohibir la mascada en las escuelas o cualquier otra área de la vida pública alentaría a los racistas antiinmigrantes y sólo profundizaría el aislamiento y la opresión de las mujeres y niñas musulmanas.
¡Por lucha de clases contra el capitalismo canadiense!
El extendido racismo de la sociedad capitalista canadiense refuerza la reaccionaria sujeción de la religión y la familia sobre las mujeres inmigrantes, y no sólo es una cuestión de los prejuicios descarados de los derechistas en los programas de opinión en la radio y la franja extrema del partido Tory. El programa supuestamente liberal del multiculturalismo sirve para aumentar la segregación racial y cultural de las comunidades minoritarias y el control de los “líderes comunitarios” con sus vínculos con la iglesia, la mezquita o el templo.
Para la clase dominante capitalista canadiense no hay contradicción alguna entre difamar a los musulmanes como “terroristas” y simultáneamente promover a los elementos reaccionarios entre el clero musulmán. Ambas medidas refuerzan el grillete del capitalismo, usando a las minorías como chivos expiatorios por un lado y regimentándolas por el otro. Uno de los propósitos centrales del multiculturalismo es oscurecer el hecho de que las comunidades minoritarias étnicas e inmigrantes, al igual que el resto de la sociedad, están divididas en clases. La lucha de los obreros inmigrantes y de otras minorías por empleos, sindicatos e igualdad requiere romper el grillete de los religiosos y otros supuestos “líderes comunitarios”. La lucha por los derechos de la mujer es explosiva precisamente porque representa un desafío frontal a esos líderes.
Las ideas reaccionarias se sostienen y crecen en periodos reaccionarios. Especialmente desde la destrucción contrarrevolucionaria de la Unión Soviética en 1991-92, preparada por décadas de mal gobierno burocrático estalinista, ha tenido lugar un ascenso de toda clase de fundamentalismos: el fundamentalismo protestante en Norteamérica (los que ponen bombas en las clínicas de aborto, el gobierno de Bush que trata de ocultar el hecho científico de la evolución para enseñar “creacionismo” en las escuelas públicas); el fundamentalismo judío ortodoxo en Israel; un alcance cada vez mayor de la iglesia católica dentro de la sociedad civil en Europa; el fundamentalismo islámico en los países musulmanes y en países imperialistas con grandes poblaciones musulmanas. Todas las variantes del “opio del pueblo”, como Marx llamó a la religión, se diseminan libremente. El crecimiento de esta falsa conciencia tiene sus raíces en la desesperación y en la mentira de que la lucha de clases y el comunismo auténtico ya no son posibles.
Nuestra perspectiva marxista para la liberación de la mujer tiene sus raíces en el entendimiento de que la lucha clasista del proletariado contra el capitalismo no sólo es posible, sino que es desesperadamente necesaria. Lejos de ser simples víctimas irremediables de un sistema opresivo y patriarcal, cientos de miles de trabajadoras inmigrantes en este país tienen un verdadero poder social potencial en el punto de producción, junto con sus compañeros de trabajo hombres y nativos. Las trabajadoras inmigrantes han desempeñado un papel dirigente en las luchas contra los ataques de la clase dominante y sus gobiernos. En el curso de estas luchas, las divisiones y prejuicios que los capitalistas impulsan para dividir a los trabajadores pueden trascenderse.
La liberación de la mujer empieza con la lucha de clases y se conseguirá finalmente cuando la clase obrera tome el poder, sentando las bases para liberar a la mujer de la servidumbre familiar ancestral, y reorganice la sociedad en el interés de todos los oprimidos. La familia no puede simplemente abolirse; más bien, sus funciones sociales, como el trabajo doméstico, el cuidado de los niños, la cocina, etc., deben ser remplazadas con instituciones sociales bajo un estado obrero. Esta perspectiva requiere un tremendo salto en el desarrollo social, que sólo puede conseguirse si se barre el dominio capitalista a escala global y se remplaza con una economía racional y democráticamente planificada.
Los trotskistas luchamos por construir un partido de vanguardia multiétnico como el que construyeron los líderes bolcheviques Lenin y Trotsky para dirigir la primera revolución socialista en el mundo en octubre de 1917. Un partido así se forjará mediante una dura lucha política contra los burócratas sindicales y el NDP procapitalistas, que trabajan para atar a los obreros a sus “propios” capitalistas nacionales. Mediante sus luchas cotidianas contra el racismo y la opresión de la mujer, un partido revolucionario construirá la autoridad entre la clase obrera que le permita movilizarla contra todas las formas de atraso social, incluyendo el cruel abuso de las mujeres. En el futuro comunista, las mujeres estarán integradas a la sociedad plena y equitativamente, y el fanatismo y la violencia contra la mujer, las restricciones reaccionarias de la familia y la religión, y el papel represivo del estado capitalista no serán más que recuerdos barbáricos del pasado.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/30/aqsa.html
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2015.05.10 08:59 SAKURA-METAL ¿México quedó a deber como anfitrión?

(aviso: Esto es sólo una opinión de alguien que vio muchos detalles que pudieron ser mejores de parte de la audiencia mexicana)
En esta primera fecha y siendo el inicio del segundo tour, al llegar quedó evidente que la gente que vino fue más variada de lo que llegue a pensar. Eso es algo que busca Babymetal, pero siento que se convirtió, al mismo tiempo, en virtud y defecto de la audiencia. Hay niñas con los ya icónicos trajes de las integrantes. Mujeres y hombres jóvenes que parecen provenir de la corriente que es admiradora de la cultura japonesa (los despectivamente llamados otakus).Padres, madres, parejas y los metaleros curiosos de lo que podía salir de esto. De estos últimos puedo decir que fueron muchos, y muy fácilmente reconocibles. Apuesto a que la fila para entrar provocó extrañeza en los vendedores dispuestos con la mercancía típica: tazas, playeras, llaveros, posters, etc.
¿El resultado de los asistentes tan variopintos? Espero no ser duro pero creo que la audiencia se vio tibia en general. Esperaba ver y ser parte de un mosh que dejara impresionados a los fans en otras partes del mundo, lo que vi fue pequeño y cerca de lo penoso. La gente empezó a abuchear y silbar antes del concierto habiendo un retraso de media hora, que me parece un tiempo razonable. Un detalle gracioso fue que antes de empezar los de las posiciones VIP y Preferente hicieron diversos juegos de sombras en el telón que cubría el escenario, además de usar un condón como globo. Todos se reían con las ocurrencias de ellos como el símbolo kitsune, variación de los cuernos típicos en el metal, y para mí tenía mucha gracia hasta que alguien proyectó el famoso dedo medio en una sombra grande y visible. La gente entró a las 7 siendo los del lugar quienes dijeron que seria a las 6. Lo bueno fue que a pesar de la amenaza de llover se mantuvo seco afuera. Pero creo que el tiempo de espera afectó las fuerzas y los ánimos de algunos asistentes, especialmente los más grandes.
¿Qué decir de Babymetal en su primera visita a México (y espero que no única)? La palabra para describirlo fue profesional. Las chicas y los músicos de la Kami Band estuvieron al nivel esperado, tal como si tocaran en el Budokan o en Sonisphere. En el interludio en que la Kami Band toca sin las chicas la Kami Band dejó patente su talento. BOH, Hideki, Takayoshi y Mikio fueron precisos, técnicos y espectaculares. Quizás el único detalle resaltable es que Su se enfocó mucho en que su voz sonara como cuando empezaron, es decir, voz aguda y notas altas. No es malo en lo absoluto, pero esperaba escuchar todas las piezas ejecutadas con su voz actual, cosa que sólo ocurrió con las piezas más recientes.
Es impresionante la energía y la dedicación de los 7 en el escenario. A pesar de las altas y bajas en las reacciones de su público, ellos tocaron, cantaron, animaron y bailaron como si nada, a pesar de la palpable barrera del idioma y el bochorno de algunos asistentes que no siguieron al resto de la audiencia, eso se dio especialmente en momentos en que varios deseaban hacer un mosh bien hecho, pero la presencia de familias y niños, y gente que no percibe bien esta conducta impidieron que el círculo fuera muy grande, además de la configuración del Circo volador, con escalinatas difíciles de adivinar con los pies a menos que mires hacia abajo, lo cual en un mosh implica que para entonces besarás el suelo.
No es lo mismo ver los videos de Youtube, que tener a estos 7 talentos a unos metros de ti. Sólo asistiendo a uno de sus conciertos se puede entender cómo es que un concepto tan alocado y sólo concebible en Japón ya hace 5 años funciona. Y de una forma soberbia.
Poco queda de lo que Yui y Moa eran en Sakura Gakuin, de la cual se graduaron en marzo. Aquí quedó patente que están enfocadas al 100% en lo que tienen por delante.
Babymetal es un viaje de aprendizaje. Uno en el que unas adolescentes ven con ilusión que tienen el poder de conectar con cualquier público sin importar el idioma y unos músicos que a pesar de sus capacidades eran completamente desconocidos de este lado del charco pero que desde la parte de atrás del escenario están cambiando esa situación.. Así han aprendido que la música es un lenguaje universal, y ojalá ellas continúen sorprendiendo al mundo, y también ojalá con el tiempo la Kami Band se gane el reconocimiento de todos, pues pocos saben quienes son, de dónde vienen y qué son capaces de hacer.
México se ganó la consideración de un grupo internacional para venir y dejar todo en el escenario, pero me temo que no todo el público que asistió correspondió el favor. Ojalá la impresión de Babymetal de parte de los mexicanos haya sido lo suficientemente positiva para que vengan de nuevo. La gran oportunidad de las vidas de estas chicas está ocurriendo, y me siento contento de haber sido parte de eso.
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2015.02.24 22:08 Ruu_98 Aquí van alrededor de 90 propuestas para el programa autonómico de Podemos CyL.

Hola compañeros y compañeras, durante un tiempo he estado pensando y recogiendo propuestas para esta nuestra comunidad, y aquí van cerca de 90. Espero que esto sirva para crear debate y ayudar al Consejo Ciudadano y al Secretario General de la comunidad a crear el programa autonómico. Las he dividido en apartados, para que sea más amena la lectura. Espero que os interese:
ECONOMÍA, EMPLEO Y RESCATE CIUDADANO.
-Realizar una auditoría pública de la Junta de Castilla y León
-Impuestos sobre el juego, que ya existen en Andalucía, Asturias, Islas Baleares, Castilla-La Mancha, Galicia, Región de Murcia y Comunidad Valenciana
-Impuestos medioambientales, como son el impuesto sobre emisiones de gases, el canon de saneamiento de agua, el impuesto sobre vertidos, el impuesto sobre depósitos de residuos y el impuesto sobre instalaciones peligrosas, que ya existen en Andalucía, Asturias, Islas Baleares, Castilla-La Mancha, Cataluña, Extremadura, Galicia, La Rioja, Comunidad de Madrid, Región de Murcia y Comunidad Valenciana
-Mayor subida de los tramos altos de los impuestos progresivos autonómicos y bajada de los tramos bajos
-Reducir impuestos a Pymes y autónomos; especialmente a las Pymes dirigidas por menores de 30 años y a los autónomos menores de 30, para así intentar atraer a la gente joven a la comunidad además de tratar de incentivar el emprendimiento entre los más jóvenes
-No a la participación de las Empresas de Trabajo Temporal en la Administración
-Aumento considerable en la inversión en I+D+i en la región
-Nacionalizar empresas estratégicas que abusen de los ciudadanos
-Poner en marcha en la región el Trabajo Garantizado
-Eliminar los coches oficiales, así como cualquier beneficio material que sea otorgado a los políticos por serlo
-Reducción del sueldo de los políticos de la Junta
-Quitar las dietas a los políticos de la Junta que posean casa donde se encuentran las Cortes, o sea, en Valladolid
-Crear una Banca Social y Pública autonómica, al servicio del desarrollo de la Comunidad
-Crear unos mínimos vitales de agua y luz para las personas con menos recursos
-Reducir el número de consejerías autonómicas
TRANSPARENCIA, ANTICORRUPCIÓN Y ADMINISTRACIÓN
-Publicación del sueldo de todos los políticos, sea Presidente/a de la Junta de Castilla y León, Consejero Autonómico, procurador, alcalde, concejal,...
-Hacer mucho más transparente la actividad parlamentaria, ya sea a través de la página web o a través de la televisión pública castellanoleonesa
-Aumentar considerablemente las sanciones a los delitos de corrupción, así como las penas de cárcel
-Las empresas que tengan relación con paraísos fiscales no podrán participar en contratos públicos ni a ayudas o subvenciones autonómicas
-Implantar el software libre en la administración
EDUCACIÓN Y CULTURA
-Visitas totalmente gratuitas a galerías, museos, bibliotecas... financiadas con fondos públicos, o, al menos, reducir la entrada al precio simbólico de 1€
-Aumento de gasto público educativo hasta el 7% del PIB autonómico
-Limitar a 20, en Educación Infantil y Primaria, y a 25, en Educación Secundaria, el número máximo de alumnos por aula
-Reducir el tiempo para hacer una sustitución de un profesor de 2 semanas a 1 en el caso de que el profesor de clase a alumnos de 2º de bachillerato; ya que de por sí para estos alumnos el curso es corto (terminan un mes antes, para poder prepararse selectividad), si le sumamos la tardanza en la sustitución de un profesor puede ser un verdadero perjuicio
-Parar de cerrar colegios en los pueblos para que muchas familias no se tengan que ir a las ciudades
-Hacer una reforma educativa a nivel autonómico duradera y con consenso
-Poner a nivel europeo las horas de educación física impartidas en las enseñanzas obligatorias
-Incluir una asignatura en los dos primeros cursos del Educación Secundaria sobre Participación Democrática y DDHH
-Dar la opción de menús vegetarianos en los colegios públicos donde exista comedor
-Aumentar las clases de refuerzo para los alumnos con más dificultades
-Implantar clases de actividades de profundización para alumnos con mayores capacidades
-Ampliar la red de centros de Educación para Personas Adultas
-Congelar las tasas universitarias
-Aumentar las becas disponibles, y que estén más repartidas (de nada vale darle 6000€ a uno y 0 a otro, será mejor repartirlo un poco más)
-Fomentar cursos gratuitos de castellano para extranjeros
-Fomento del leonés en las provincias de León, Zamora y Salamanca
-Mayor fomento y difusión de nuestro patrimonio artístico, cultural y medioambiental, ya sea por la televisión pública autonómica, por información en las escuelas, mediante profesionales que se ocupen de su gestión y promoción o por otros medios como la web de la Junta
SANIDAD
-Creación de una Ley de atención a personas afectadas con enfermedades raras
-Colaboración en materia sanitaria con las CCAA colindantes
-Mantener los consultorios médicos en los pueblos de la región
-Hacer de nuevo estudio de todos los núcleos urbanos de la región, adecuando la asistencia sanitaria a las necesidades reales de la misma, teniendo en cuenta la dispersión y edad de la población
-Aumento del número de camas por habitante hasta llegar a la media europea
-Derogación de la orden de creación de las UNIDADES DE GESTIÓN CLINICA, publicadas en el BOCYL DEL VIERNES 5 DE DICIEMBRE DE 2014, pag.81695
-Dotar a los profesionales de Atención Primaria de los recursos necesarios para la buena práctica clínica en cualquier punto de la geografía Castellano-Leonesa. La eficiencia y eficacia en esta atención, traería como consecuencia la disminución de la demanda Urgente Hospitalaria, que colapsa el sistema, y el número de ingresos hospitalarios, por lo que las listas de espera disminuirían. Hay que tener en cuenta que el punto de entrada a la Sanidad, es a través de la Atención Primaria
-Agilizar las listas de espera para practicar intervenciones quirúrgicas, ya sea aumentando el número de profesionales sanitarios, creando más quirófanos o por otros métodos
-Posibilitar y potenciar la utilización de la píldora RU-486
-Derecho a la muerte digna a las personas con enfermedades terminales
VIVIENDA
-Los pisos que tenga la Banca sin vender que pasen a la Junta y esta que pueda ponerlos de alquiler social, o por lo menos permitir la dación en pago
-Parar todos los desahucios de primera vivienda en los que estén involucrados menores de 18 años, mayores de 65, personas con enfermedades crónicas o enfermedades raras, familias en las que no entre ningún sueldo o en las que la hipoteca sea más del 40% del sueldo global de todos los habitantes de la casa
-Fomento del alquiler, creando un servicio público que facilite el mismo, poniendo en contacto a propietarios e inquilinos
-Aumento de la oferta de viviendas de protección oficial
-Subvención para la rehabilitación ecológica de viviendas
AGRICULTURA Y GANADERÍA
-Quitar las tierras a terratenientes que apenas las utilicen
-Crear una nueva ley de agricultura, con el consenso de los principales sindicatos agrarios de la región (COAG, UPA y ASAJA), en la que se proteja a los pequeños y medianos agricultores, así como a los jornaleros, de los grandes terratenientes y de los especuladores
-Creación de un Banco de semillas, el cual pueda ser usado por los agricultores
-Fomentar la creación de cooperativas agrícolas y ganaderas
-Prohibición de los cultivos y productos transgénicos
-Aumentar las inspecciones a las explotaciones ganaderas, así como las multas a aquellas que violen las leyes sanitarias y/o de protección animal
-Creación de un Observatorio de precios como tienen otras Comunidades Autónomas, como Andalucía, Valencia, La Rioja, Canarias.. para hacer un seguimiento de la conformación del precio desde el productor al consumidor
INDUSTRIA
-Apoyar el desarrollo de industrias locales orientadas, sobre todo, a canales cortos de comercialización
-Ayudas a la reindustrialización de los municipios con menos de 10.000 habitantes y que estén perdiendo población
-Incentivos a las industrias que reduzcan notablemente su contaminación y/o contraten a personas con discapacidades
IGUALDAD
-Creación de una ley contra la LGTBI-fobia, parecida a la ley catalana aprobada en octubre del 2014; que contemple medidas que vayan desde el trabajo pedagógico en las escuelas y universidades hasta un régimen sancionador que establezca multas contra infracciones leves, graves o muy graves.
-Creación, a nivel estatal, de una Ley Integral para las Personas Transexuales, parecida a la ley andaluza aprobada en junio del 2014 y a la gallega de abril de ese mismo año; que regule el derecho de autodeterminación de género, que permita operaciones de cambio de sexo gratuitas, que garantice la no segregación en el acceso a los servicios comunes de atención primaria y a los servicios especializados, que recoja la posibilidad de que las personas transexuales cuenten con documentación administrativa provisional mientras dure su proceso de rectificación de las menciones de sexo y nombre para proporcionarles una mejor integración social y el acceso a los servicios administrativos, etc.
-Dar formación a los profesores para que sepan cómo actuar ante situaciones de niños o adolescentes LGTBI, ya que muchos no saben qué hacer ni cómo ayudar.
-Enseñar desde el instituto las diferencias entre sexo, género, orientación y expresión del género. Así evitaríamos la confusión de muchos jóvenes y en gran parte los adolescentes empezarían a asumir que hay diferentes formas de sentir y de actuar y que no deben discriminar por ello.
-Las empresas que hayan incurrido en delitos de odio (racismo, xenofobia, sexismo, LGTBI-fobia,...) no podrán optar a contratos públicos ni a subvenciones o ayudas autonómicas
-Considerar el no respeto de la orientación sexual o la identidad sexual por parte de madres y padres de menores como una forma de maltrato infantil
-Acceso a la reproducción asistida a todas las mujeres, es decir, eliminar la restricción a mujeres solas y lesbianas
-Avanzar en la regulación de la gestación subrogada con criterios de altruismo (que no es lo mismo que el vientre de alquiler)
LAICIDAD
-Quitar las subvenciones a la Iglesia, así como a cualquier religión
-Quitar cualquier símbolo religioso de cualquier institución pública, sean las Cortes, un ayuntamiento, un colegio, una universidad,...
-Quitar a la Iglesia todas las infraestructuras arrebatadas a la Junta para que vuelvan a ser públicas
-No eximir a la Iglesia ni a ninguna otra religión del pago de impuestos
-No donar nada de suelo público a congregaciones religiosas
-Redefinir las conmemoraciones del calendario laboral para que sean de carácter civil, se establezcan en fechas fijas y con denominación neutra de las vacaciones escolares
-Exclusión de la presencia institucional de clérigos en los centros públicos sanitarios o residencias
MEDIO AMBIENTE Y ANIMALES
-Quitar las subvenciones a la tauromaquia y a la promoción de esta
-Prohibir el Toro de la Vega
-Prohibir el sacrificio de animales sanos en refugios y perreras
-Mayor reforestación con árboles autóctonos, tanto en zonas quemadas como las que no lo están, en CyL hemos perdido demasiada masa forestal y debemos recuperarla.
-Subvencionar industrias en las que se utilicen energías renovables
-Implantar una fiscalidad verde sobre la industria contaminante
-Cierre urgente de la central nuclear de Santa María de Garoña
-Proclamar "Castilla y León. Comunidad libre de fracking"
-Plan de Mejora de la Calidad del Aire que permita disminuir la tasa de enfermedades cardiovasculares y respiratorias y las muertes por causa difusa, causadas muchas de ellas por la mala calidad del aire que respiramos.
LEY ELECTORAL, PARTICIPACIÓN CIUDADANA Y ASOCIACIONISMO
-Reforma de la Ley Electoral para instaurar la circunscripción única para toda Castilla y León, para que el reparto de escaños sea proporcionalmente puro y en la que las listas sean abiertas
-Voto en blanco computable. Que los votos en blanco computen en la asignación de escaños, de manera que queden sin ocupar los escaños correspondientes a los votos en blanco.
-Poner en funcionamiento una plataforma digital que permita que los ciudadanos se dirijan a las administraciones públicas
-Impulso del movimiento asociativo
-Ceder edificios infrautilizados para el fomento del asociacionismo cultural y juvenil, así como para la creación artística y las redes de solidaridad popular
MEMORIA HISTÓRICA
-Eliminar los residuos de la dictadura, es decir, las diferentes simbologías y privilegios que aún persisten
-Mayor cooperación entre la Junta y la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica
-Homenajear desde las Cortes a las víctimas de la dictadura
Espero que les hayan gustado y también espero haber ayudado a crear el programa de nuestra comunidad. Y ya sabéis, si os gustó: flechita hacia arriba.
submitted by Ruu_98 to PlazaCastillayLeon [link] [comments]


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